Ciencia loca: El plan de Estados Unidos para llegar a Marte en segundos

En algún momento después de agosto de 2008, el Departamento de Defensa de EE.UU. contrató a decenas de investigadores para estudiar algunas tecnologías aeroespaciales muy avanzadas que incluyen métodos nunca antes vistos de propulsión, sustentación y sigilo.

El resultado fue un informe de 34 páginas que ha atraído la atención de los medios por las posibilidades, meramente teóricas, de tecnologías que permitirían, por ejemplo, llegar a Marte desde la Tierra en tan sólo 193 segundos o a Júpiter en media hora.

El informe se centra especialmente en la posibilidad de superar el límite de la velocidad de la luz para realizar viajes a través del espacio.


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Señala que, en los últimos años, los físicos han descubierto dos lagunas que hipotéticamente permitirían trascender esa limitación: el puente Einstein-Rosen (comúnmente conocido como “agujero de gusano”) y el desplazamiento por curvatura, también conocido como mecanismo warp.

Fundamentalmente, ambas ideas implican la manipulación del espaciotiempo de alguna manera exótica que permite un viaje más rápido que la luz, señala el informe.

El desplazamiento por curvatura es una forma teórica de propulsión superlumínica que permitiría propulsar una nave espacial a una velocidad equivalente a varios múltiplos de la velocidad de la luz. Este tipo de propulsión se basa en curvar o distorsionar el espacio-tiempo, de tal manera que permita a una nave acercarse al punto de destino tal como ocurría  en la película Star Trek.

El agujero de gusano supone que es posible conectar dos regiones del espacio potencialmente distantes a través de un atajo topológico. Una nave entraría en un agujero de gusano y saldría por el otro extremo instantáneamente en una región remota del espacio y, supuestamente, también del tiempo. Es uno de los fundamentos de los hipotéticos viajes en el tiempo.

La forma en que esto podría funcionar, dice el informe, es mediante el uso de una gran cantidad de energía oscura para expandir una dimensión extra en una “burbuja”. Esa burbuja sería lo suficientemente grande como para acoger una nave espacial de tal vez 100 metros cúbicos, aproximadamente del tamaño de un camión semirremolque.

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Una ilustración para representar el “campo warp”, creado por la hipotética “nave alcubierre”; nombrada así por Miguel Alcubierre, un físico mexicano que inventó el concepto en 1994 | AllenMcC/Wikipedia

Cambio dramático

“Si se pretende entretener de forma realista la noción de exploración interestelar en tiempos de la vida humana, es necesario un cambio dramático en el enfoque tradicional de la propulsión de las naves espaciales”, escriben los autores.

Los autores sugieren que no podemos estar muy lejos de descifrar los misterios de otras dimensiones más altas e invisibles y de la así llamada energía oscura.

En cosmología física, la energía oscura es una forma de energía​ que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del universo, resultando en una fuerza gravitacional repulsiva.​

En Física también se cree que el universo puede no consistir en las tres dimensiones espaciales de longitud, ancho, ancho y una de tiempo, sino que, de hecho, puede haber hasta siete dimensiones adicionales.

“El control de este espacio de mayor dimensión puede ser una fuente de control tecnológico sobre la densidad de energía oscura y, en última instancia, podría desempeñar un papel en el desarrollo de tecnologías de propulsión exóticas, específicamente, un impulso warp”, dice el informe.

Y agrega: “los viajes al  planetas dentro de nuestro propio sistema solar tomarían horas en lugar de años, y los viajes al sistema estelar local se medirían en semanas en lugar de cientos de miles de años”, concluye.

El informe, totalmente confidencial, fue destapado por una televisión de Nevada, analizado a fondo por Business Insider y difundido asimismo por Public Intelligence.

Pero no hay que ser un genio para reconocer lo absurdo de la propuesta, incluso Sean Carroll, físico teórico de Caltech citado en el análisis de Business Insider advierte que: “no hay ninguna posibilidad de que alguien dentro de nuestras vidas o en los próximos 1.000 años construya cualquier cosa que haga uso de cualquiera de estas ideas, para fines de defensa o algo así”.

Aún así el documento es una perla en cuanto el desarrollo teórico que se despliega para planear el desarrollo tecnológico en países que apuestan por el avance científico. Podría decirse que su método es trazar la utopía y en el camino logran otras cosas que también en un principio parecían imposibles.

Con información de Agencia T21

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