Porristas de la NFL: el acoso permitido y normalizado

Los periodistas Juliet Macur y John Branch evidenciaron en un reportaje New York Times cómo se permite el acoso a las porristas en la NFL y que incluso existen protocolos para no incomodar a los aficionados cuando esto pase, porque claro, la afición es primero.

Estos periodistas evidenciaron que el trabajo de las porristas de la NFL no solamente es presentarse y hacer una coreografía en los partidos o apoyar a su equipo sino que hay muchas actividades “extras” que tienen que realizar.

Los periodistas, entrevistaron a porristas de la NFL y de la NHL, las ligas de futbol americano y de hockey. Ambos grupos coincidieron en que los equipos las explotan y que consiguen recursos económicos por enviarlas a convivir con los aficionados o a reuniones privados, lo que evidentemente no es la función de una animadora de un equipo deportivo, sino un servicio con tintes sexuales.

Todas coincidieron en que la vestimenta hace que mostrar los senos parezca parte del trabajo y que es incómodo estar rodeadas de aficionados que estuvieron ingiriendo bebidas alcohólicas.

“Tienes que hacer un recorrido por los autos, ir a las carpas, convivir con los aficionados y sacudir los pompones. Algunas veces te tocan unos viejos desagradables que ya están alcoholizados y te dicen algo totalmente inapropiado. Es común y la industria lo sabe”.

Lo grave del reportaje es la normalización del acoso. Al entrevistar a las porristas, Macur y Branch buscaron a los equipos y sus versiones, la NFL declaró con ambigüedad:

“La NFL y todos los clubes que pertenecen a ella respaldan las prácticas de empleo justo. Los empleados de la NFL y otras personas asociadas a ella tienen derecho a trabajar en un ambiente positivo y de respeto, libre de cualquier forma de acoso”.

En los testimonios, las animadoras declararon que los equipos las animaban a sonreír aunque se sintieran incómodas, ellas lo hacían porque no querían perder su trabajo, pero afirman que los equipos deben cambiar ese protocolo por uno que las defienda del acoso.

Una porrista de los Pieles Rojas de Washington, declaró que en una ocasión fue contratada para ir a la casa de un aficionado y acusó que parecía más un servicio de compañía por el que el equipo cobraba, que una técnica de animación deportiva, a esta declaración el equipo respondió, de nueva cuenta con ambigüedad:

“Seguiremos tomando las medidas necesarias para garantizar la seguridad de nuestras animadoras”

Sin duda, el reportaje abre las puertas para tomar el tema en serio y que más animadoras compartan sus testimonios para que existan sanciones y protocolos de defensa.


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