Lecciones para prevenir y disminuir los accidentes en bicicleta

Algunos estudios demuestran el impacto favorable que significaría incrementar el uso de la bicicleta en las grandes ciudades, sin embargo muchas personas se resisten a pedalear cotidianamente y abandonar el pesado tráfico y el insufrible sistema de transporte público de grandes urbes como la CDMX. Esto se debe a que existe una percepción de peligro al usar la bicicleta cuando se deben compartir las calles con una población sin cultura vial.

Para entender el aumento de los incidentes con ciclistas y poder desarrollar políticas preventivas, un estudio reciente ha analizado la relación de las vías y los factores humanos con los accidentes de tráfico. Los resultados, publicados en la revista Sustainability, demuestran que, en los choques entre vehículos motorizados y bicicletas, ambos factores están presentes. Estos datos podrían servir para explicar y prevenir los siniestros viales.


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“Dadas las características del vehículo y el poco uso de medidas de seguridad pasiva, los ciclistas son, junto a los peatones, los usuarios viales más vulnerables a sufrir heridas graves en caso de accidente”, indica Sergio Alejandro Useche, investigador en el Instituto de Investigación de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia y uno de los autores del estudio.

Según la investigación, es en los centros urbanos donde se produce el 70,7% de los accidentes y el 67,4% de las lesiones o muertes de las víctimas, en comparación con los caminos rurales, donde se registran el 29,3% de los siniestros y el 32,6% de las víctimas. El 47,2% de las heridas graves a ciclistas ocurre en carreteras urbanas convencionales.

Falta educación vial

Los investigadores entrevistaron en una encuesta online a 1.064 ciclistas (38,8% mujeres y 61,2% hombres) de unos 33 años de edad de media y procedentes de veinte países de Europa, Sudamérica y Norteamérica. Según el experto, el incremento de los accidentes con ciclistas se debe a “la masificación del uso de la bicicleta, que es aún hoy desordenado, poco controlado y reglamentado, y raramente ligado a la educación y formación vial de sus usuarios”, subraya el investigador.

Los científicos destacan la necesidad de intervenir en las infraestructuras para reducir las interacciones problemáticas con otros usuarios, que ocurren cuando los ciclistas deben compartir las calzadas con usuarios de vehículos motorizados o peatones; simplificar la circulación en vías más amigables; y fortalecer la cultura del uso de la bicicleta y el respeto por ella en todos los usuarios.

Por otra parte, los investigadores han observado que en los códigos de circulación “existe una preocupante carencia de normativas para regular el uso de la bicicleta en la movilidad compartida con otro tipo de vehículos”. Otro problema, que no se señala en el estudio, es la ignorancia absoluta sobre los derechos de los ciclistas por parte de los usuarios de vehículos con automotor.

En cuanto a los factores individuales o humanos, el estudio subraya los comportamientos de riesgo, divididos en dos tipos principales. El primero son los denominados errores o fallos no intencionados por parte de los conductores. “Estos se pueden reducir llevando a cabo una adecuada formación vial”.

Otra conducta observada en los accidentes son las infracciones de tráfico. En opinión de los expertos es imprescindible fortalecer la formación vial por parte de ciclistas y conductores para evitarlas. “Para ello se requiere el apoyo de los medios, las instituciones y el sistema educativo”, concluyen los autores, para quienes esto mejoraría la salud pública y la convivencia social entre los distintos sistemas de movilidad.

Si eres ciclista en la CDMX, te sugerimos una revisión a esta completa guía para circular por las calles de esta ciudad y disfrutarla al máximo con este noble y ecológico transporte.

Con información de Sustainability, Research GateAgencia SINC

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