La vejez: Una falsa amenaza para el sistema de salud

En un artículo para el Agencia SINC, el académico de la Universidad del País Vasco Unaí Martín Roncero, explora el talante ideológico que se esconde con los discursos contra el aumento de los adultos mayores y sus consecuencias en el sector salud. Un tema que en México, encuentra réplicas, con un discurso incluso más catastrofista por tratarse de un país en “desarrollo” (otra de las dicotomías conceptuales de sistema hegemónico).

En este sentido, sólo por poner un ejemplo, la doctora Amalia Ayala, asesora de salud familiar y comunitaria de la Organización Mundial de Salud (OMS), señala a los adultos mayores como “una carga” para la seguridad social1http://saludiario.com/adultos-mayores-seran-carga-para-sistema-de-salud-en-mexico-oms/. En este sentido el texto de Roncero (a pesar de situarse en España) supone una respuesta puntual, a nuestro parecer bastante acertada, ya que destaca que el discurso (de dimensiones globales) sólo tiene pretensiones privatizadoras en el sistema de salud. A continuación transcribimos lo más relevante del texto de Unaí Roncero.

“Desde determinados discursos políticos y mediáticos se ha presentado el envejecimiento como un lastre para el futuro de nuestras sociedades Este proceso de envejecimiento demográfico es fruto de uno de los mayores logros sociales de nuestro tiempo: la reducción generalizada de la mortalidad que permite que la mayor parte de las personas lleguen a cumplir 65 o más años.

Sin embargo, desde determinados discursos políticos y mediáticos se ha llegado a presentar este éxito social como un lastre o la principal amenaza para el futuro de nuestras sociedades.

En algunas ocasiones estas predicciones alarmistas esconden un claro interés, ya que están fomentadas y financiadas desde determinados grupos financieros, empresariales e incluso ideológicos. En otras, sin embargo, son fruto del desconocimiento o de una mala interpretación de los fenómenos demográficos y sociales.

Uno de los principales argumentos de estos discursos surge de la idea de que el aumento de la población mayor de 65 años implica un aumento drástico de la carga de enfermedad, la discapacidad y, por tanto, una enorme presión asistencial sobre los sistemas sanitarios que serán, por tanto, insostenibles, tal y como los conocemos en la actualidad. Algunas de estas voces proponen como solución a este importante reto la privatización progresiva de los sistemas sanitarios.

No obstante, se ha mostrado que el impacto que el envejecimiento tiene sobre el aumento del gasto sanitario no es tan elevado y no es, en ningún caso, el principal responsable de su crecimiento, que hay que buscar en otros procesos sociales y sobre todo, económicos, que afectan a la asistencia sanitaria actual.

Efectivamente, interpretar el aumento de las personas mayores como un incremento de las personas enfermas es una interpretación simplista y equivocada. Una persona de 65 años en 2018 poco tiene que ver con aquella de 65 años de principios de siglo tanto en términos sociales como de salud. Tal persona de 65 años en la actualidad tiene mayor similitud en términos de salud a una persona quizá de 60 años de aquella época. Contamos ya con cierta evidencia al respecto.

Menos años de discapacidad y mala salud

El descenso de la mortalidad de las últimas décadas parece haber venido acompañado en nuestro contexto de un descenso de los años que se viven en mala salud y un aumento de los años en buena salud.

Por ejemplo, datos para el País Vasco muestran como el número de años que una persona espera vivir con discapacidad o con mal estado de salud son menos que hace veinte años, situación que contrasta con la imagen presente en el imaginario colectivo.

Asimismo, contradice el principal argumento fuente de estas visiones alarmistas del envejecimiento como peligro para el sostenimiento del sistema sanitario.

El cambio en la estructura de edades –no solo el aumento de la población mayor– genera importantes desafíos en nuestras sociedades, algunos de los cuales están directamente relacionados con la salud y el desempeño de los servicios sanitarios.

Sin ir más lejos, el incremento de las enfermedades crónicas, fruto del cambio en el patrón epidemiológico, está obligando a nuestros sistemas sanitarios a profundas transformaciones en su gestión.

El envejecimiento per se no pone en cuestión el sostenimiento de los sistemas sanitarios públicos, ya que este depende fundamentalmente de la legitimidad social de que gocen.

La principal amenaza, por tanto, no es otra que el esfuerzo mediático, ideológico e incluso académico que se está haciendo por convertir a la salud y su atención en una herramienta de negocio y lucro. El asunto es importante, ya que la salud de las personas mayores (y tarde o temprano todos lo seremos) va en ello2http://www.agenciasinc.es/Noticias/Envejecimiento-la-falsa-amenaza-para-el-sistema-sanitario.

Independientemente de que habría que profundizar en los datos para reconocer la pertinencia de la crítica de Roncero, lo evidente es que en los discursos mediáticos sobre el sector salud o sanitario, destacan temas de carácter catastrofista para apuntalar una estrategia privatizadora.

Destinar recursos a difundir una idea tan cuestionable como la “carga” que suponen las personas mayores, en lugar de señalar los múltiples problemas que de manera sistemática afectan al sector salud (por ejemplo, habría que calcular la cantidad de obra pública, incluyendo hospitales y saneamiento del sistema de aguas, que se pudo haber consolidado con los recursos desviados por las dependencias gubernamentales en la llamada “Estafa Maestra”) es un problema serio que toca otras dimensiones sociales.

La desinformación se distribuye masivamente al mismo tiempo en el que se olvidan problemas actuales e históricos que son de enorme gravedad para nuestro país. Sólo por poner algunos ejemplos, no hay campañas mediáticas distribuidas en medios hegemónicos que siquiera toquen el tema de la violencia obstétrica o que aborden el abandono sanitario a las comunidades indígenas y a los cinturones marginados de las grandes ciudades. En suma, urge una visión sistémica para reconfigurar los sistemas sanitarios públicos, en lugar de señalar como problemáticas a sectores específicos de la sociedad.


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Referencias   [ + ]

1. http://saludiario.com/adultos-mayores-seran-carga-para-sistema-de-salud-en-mexico-oms/
2. http://www.agenciasinc.es/Noticias/Envejecimiento-la-falsa-amenaza-para-el-sistema-sanitario
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