Sobre la imposición del Bronco en la boleta electoral

No fue una decisión jurídica, sino una decisión política. Es así como describen algunos analistas políticos el regreso de El Bronco a la boleta electoral y es que las condiciones no fueron las idóneas, en primer lugar se filtra el resultado de la votación horas antes de que la sesión pública ocurriera, la sesión se realiza en las últimas horas del día y algunos medios daban los resultados previo a que la votación tuviera su fin.

Un México desigual en el que El Bronco sigue en la lucha para 2018 pero Marichuy no

Algunos analistas, como Ricardo Raphael, vincularon a los 4 magistrados que votaron a favor de incluir a Jaime Rodríguez Calderón en la boleta con el PRI. Así dice su columna:

“Que Vargas, Fuentes y Soto tengan vínculos tan evidentes con el único partido beneficiado por el regreso del Bronco a la boleta podría ser solo una mala coincidencia. Para despejar la duda, estos jueces habrían de respetar en sus próximas decisiones el mandato que la República les confirió, o de lo contrario seremos muchos quienes demandaremos su infausto comportamiento, por muchos años”

Otros, como Diego Petersen, señalaron que lo dañado es la credibilidad de la Institución que calificará la elección más importante de la historia. Citamos de su columna en El Informador:

“Lo que sí cambia es el ánimo y la confianza de los electores. La bronca no es que “El Bronco” sea candidato, la bronca es la credibilidad del árbitro: en una sola jugada los priistas acabaron con el INE, que venía haciendo un buen trabajo, y con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que quedó como un simple espadachín del poder en turno”

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Este caso, me hizo recordar el caso Lagrimita, un famoso payaso que salía en televisión regional. Su nombre real era  Guillermo Cienfuegos y buscaba ser candidato independiente en Guadalajara. Más o menos por las mismas trampas que El Bronco, solo que en mucho menor escala, Cienfuegos no logró el 2% necesario para ser candidato y el Instituto Electoral local le negó el registro.

Tras una serie de impugnaciones, la Sala Superior del Tribunal Electoral decidió otorgarle el registro [bajo el argumento de que  ] la intención de los ciudadanos por postular a Lagrimita era evidente con el 1.8% de firmas recolectadas.

Cienfuegos entró a la campaña con pocos días restantes, se tuvieron que volver a imprimir las boletas y esto significó poco menos de 2 millones de pesos y el resultado fue risorio: La boleta tuvo el apodo Lagrimita y recibió 4 mil 835 votos, lo que significó el 0.73%. Si nuestra democracia y nuestra historia es justa, el Bronco obtendrá un porcentaje similar.

Es complejo que las tendencias vayan a cambiar y que después de la forma en que llegó a la boleta, Jaime Rodríguez acumule simpatías o se las robe a algún candidato.

Su misión, con sus características, será la de golpear, no tener filtros y provocar a sus adversarios. La inteligencia de los otros candidatos será evidente cuando no se dejen caer en esas provocaciones.


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