Presentarán la correspondencia íntima entre Virginia Woolf y Lytton Strachey en español

'600 Libros desde que te conocí' es un buen retrato de los intelectuales ingleses de inicios del siglo pasado. A través de las cartas podemos ver reflejados los valores que defendía el Grupo de Bloomsbury: liberalismo, feminismo, libertad sexual, desprecio a la moral victoriana, y amor al arte.

El testimonio de un vínculo afectivo e intelectual deslumbrante, pero también un mirador privilegiado de una época, es el que se devela en la correspondencia entre Virginia Woolf y Lytton Strachey, que será publicado bajo el título 600 Libros desde que te conocí, con traducción al español de Socorro Giménez. Será presentado por las escritoras Teresa Dey y Cristina Liceaga el próximo viernes 16 de marzo a las 19 h, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. La entrada será libre.

En esta correspondencia, Virginia Woolf y Lytton Strachey revelan pequeños secretos cotidianos, hablan de sus gustos, asombros y lecturas, celebran el progreso de sus carreras y lamentan (a veces con humor) sus inevitables decadencias.

“El libro es un buen retrato de los intelectuales ingleses de inicios del siglo pasado. A través de las cartas podemos ver reflejados los valores que defendía el Grupo de Bloomsbury: liberalismo, feminismo, libertad sexual, desprecio a la moral victoriana, amor al arte. Yo creo que ese reflejo de una parte de la sociedad intelectual de aquel momento, puede seguirse aplicando a algunos círculos intelectuales en el presente que tienen ideologías parecidas a las de Bloomsbury. También en las cartas hay comentarios críticos hacia otros intelectuales y me parece que esa práctica sigue presente en las pláticas y mensajes de algunos intelectuales de la actualidad”, comentó en entrevista para el INBA Cristina Liceaga.

Además de dar una nueva visión de la vida de Virginia Woolf, este libro regala críticas personales que hicieron Lytton y Virginia a grandes libros de la época victoriana, así como a otros volúmenes que hoy en día se consideran obras maestras de la literatura, de los cuales dan una visión exquisita de su experiencia al leerlos.

Cristina Liceaga comparte respecto a la depresión de Virginia y la posible influencia de ella en la muerte de Lytton, que “al leer el libro tuve esa curiosidad, por lo que busqué las entradas del diario personal de Woolf que hablaban de Lytton después de su muerte, y, en efecto, las primeras menciones a Strachey después de su fallecimiento (1932) están llenas de melancolía y dolor.”

“De hecho, en una de las primeras entradas dice que Virginia se ‘siente como en un corredor vacío’. Sin embargo, conforme pasa el tiempo y se acerca la fecha de suicidio de Woolf, este dolor hacia Lytton se va atenuando y las pocas veces que lo recuerda es para rememorarlo como escritor y maestro. Entonces yo creo que sí le afectó, pero no para ser factor primordial de su depresión o suicidio. De hecho, quienes han estudiado la causa de éste, dicen que fue por motivos como la Segunda Guerra Mundial, el hecho de que había perdido su casa en Londres durante un bombardeo, y por el abuso sexual que sufrió cuando era pequeña y que siempre arrastró consigo”, comentó Liceaga.

Cabe resaltar que la primera edición de este libro fue censurada por el esposo de Virginia y el hermano de Lytton, quienes acordaron no publicarlo ya que el contenido de algunas cartas hablaba de personas de manera no tan satisfactoria y éstas podían resultar heridas sentimentalmente por los comentarios expuestos entre los escritores.


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