La Ciencia Ciudadana descubre dos nuevas estrellas

Un equipo internacional integrado por académicos y aficionados a la astronomía ha descubierto dos nuevos púlsares de milisegundo, un tipo de estrella de neutrones. Uno de esos púlsares es la primera estrella que solo es visible a través de rayos gamma y cuyo descubrimiento no habría sido posible sin la colaboración de una red de científicos ciudadanos, como recoge la revista Science Advances.

La plataforma Einstein@Home ha utilizado la potencia de cerca de 53.000 ordenadores personales para descubrir las estrellas a partir de los datos del telescopio espacial Fermi, que registra objetos compactos giratorios y aislados. La potencia de computación solo es cedida por los ciudadanos cuando no están utilizando sus ordenadores, de forma voluntaria. En la imagen es posible conocer la nacionalidad de los voluntarios que participaron en el descubrimiento.

Colin J. Clark, autor principal de la investigación, explica a Sinc que el hallazgo no hubiese sido posible “sin los miles de ciudadanos que han contribuido en Einstein@Home”. Y añade que las búsquedas “requieren tanta potencia que si los cálculos se hubiesen realizado en un mismo ordenador habríamos tardado varios miles de años”.


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La complejidad del proyecto recae en que la localización de estrellas se realiza ‘a ciegas’ en el espectro de rayos gamma, sin conocer ningún dato previo sobre la rotación de los púlsares de milisegundo o su localización en el firmamento.

Una vez ubicadas las estrellas descubiertas, los científicos confirmaron que tan solo uno de los dos púlsares emitía radiación apreciable en el resto del espectro radioeléctrico, por lo que uno de ellos seguía siendo invisible ante técnicas de localización no basadas en radiación gamma. El descubrimiento confirma la efectividad de esta técnica para la localización de púlsares.

<p>Las dos estrellas de neutrones descubiertas, vistas desde el telescopio espacial Fermi. / Knispel/Clark/Max Planck Institute for Gravitational Physics/NASA/DOE/Fermi LAT Collaboration</p>
Las dos estrellas de neutrones descubiertas, vistas desde el telescopio espacial Fermi. / Knispel/Clark/Max Planck Institute for Gravitational Physics/NASA/DOE/Fermi LAT Collaboration

Radiotelescopios que ven lo ‘invisible’

Hasta ahora se creía que algunos púlsares permanecían invisibles a los radiotelescopios porque sus rayos de luz no apuntaban a nosotros pero –tal y como confirma el descubrimiento– emiten radiación gamma en un espectro más amplio que sí puede ser detectado.

En el proyecto también ha participado el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC-CSIC), miembro de la colaboración internacional Fermi-LAT, y especializado en la detección y modelización de púlsares y nebulosas mediante instrumentos que cubren desde la banda óptica a los rayos gamma.

Los voluntarios de Einstein@Home ya han descubierto cerca de 50 estrellas de neutrones y tienen como objetivo detectar emisiones directas de ondas gravitacionales por parte de las estrellas de neutrones. Las ondas gravitacionales fueron predichas por Albert Einstein hace un centenar de años, pero fueron vistas por primera vez en septiembre de 2015.

Esta investigación es una muestra más de que la investigación científica está al alcance de todas(os), en la actualidad existen múltiples plataformas como Einstein@Home y comienzan a emerger proyectos que se reapropian del método científico y lo recuperan como un bien común, montando laboratorios con tecnología de código abierto, creando revistas independientes de divulgación y trazando en general nuevas rutas para lo que aquí hemos llamado Ciencia Comunitaria.

¿Qué son los púlsares de milisegundo?

Los púlsares de milisegundo son un tipo estrella de neutrones que giran varios cientos de veces por segundo y emiten unos rayos luminosos que solo podemos ver desde la Tierra cuando apuntan hacia nosotros, al estilo de un faro.

Las estrellas de neutrones poseen una masa superior al Sol, a pesar de tener solo unos 20 km de diámetro. Surgen a partir de estrellas gigantes que agotan su combustible, lo que provoca que se colapsen y se compriman. Son tan densas que una cucharada de azúcar –hipotética– de uno de estos cuerpos celestes pesaría unos mil cuatrocientos millones de toneladas.

Con información de Science Advances y Agencia SINC. | Selección, edición y notas del Colectivo Alterius

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