Guillermo del Toro, el profeta en su tierra

Después de las últimas semanas, Guillermo del Toro ha roto con muchos lugares comunes: como pensar que tu ídolo siempre será un mamón o que nadie es profeta en su tierra. Ambos quedaron completamente derrumbados, Guillermo del Toro no es un mamón y sí es profeta en su tierra, a pesar del texto de Federico Arreola.

Después de ganar sus dos gemelos, como nombra a sus dos premios Oscar, Del Toro fue a Guadalajara a visitar a sus padres. Comió en una fonda donde siempre desayuna menudo en el mercado de Santa Tere, una colonia popular. La gente y sus fans lo saludaban y esperaron para pedirle una foto. Del Toro solo les pidió que lo dejaran terminar su menudo.

Después, en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde presentó su cortometraje sobre Ayotzinapa, se anunció una master class en un centro cultural. Los boletos tendrían que ser totalmente gratis, se llenó el cupo de inmediato. Del Toro anunció otra clase, fue el mismo resultado y anunció una tercera clase, pero en el Auditorio Telmex, un escenario más grande, la demanda fue mayúscula.


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Inauguró una sala de cine que lleva su nombre, una sala de gran calidad que puede proyectar películas en 4K y a 60 fotografías por segundo. De ese tipo solo hay otra en la UNAM.

Anunció dos becas para apoyar el talento local y a estudiantes de cine, la beca podrá cubrir hasta 4 años de estudios de cine en el extranjero.

Las Master Class fueron virales, fueron lecciones de cine, de resistencia, de insistencia, de fracasos y se transmitieron en vivo por Canal 44, todo México las pudo ver a través de Facebook y se armaron videoclips pequeños para difundir lo que parecen las ideas más virales como que el éxito dependía de la manera en que uno la cague y muchas más.

Del Toro no dejó de utilizar, cada vez que podía, la palabra “caon”, a algunos les molestó: ¿cómo es posible que el mejor director del mundo diga “caon? A Del Toro le valió. Otros critican al director porque afirman que se dejó seducir para presentar un guion romántico y holliwoodense y que renunció a su esencia por un óscar, Del Toro afirma que haber ganado el Oscar con una película de una sordomuda y un anfibio es muy de su estilo.

Se negó a recibir historias de los jóvenes, dice que no producirá historias de nadie, que él produce sus historias pero que invita a cada quien produzca las suyas. Resistió preguntas que no tenían que ver con el cine y las respondió con maestría, fue simplemente un profeta en su tierra.

Fueron 6 horas 21 minutos de Master Class abierta para todos.

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