La belleza de la danza taiwanesa cautivó al público mexicano

Danza, música, cine, artes marciales, luces y el ser humano en su lucha por preservar la naturaleza se conjuntan en esta puesta en escena estrenada en 2013 en el Teatro Nacional de Taipéi para celebrar el 40 aniversario de la compañía fundada en 1973 por Lin Hwai-min

En sus dos presentaciones en el Palacio de Bellas Artes, la compañía taiwanesa Cloud Gate Dance Theatre cumplió las amplias expectativas generadas con su obra Rice (Arroz), una hermosa coreografía dedicada al ciclo de la vida y la resurrección, tanto del ser humano como de la naturaleza.

Un numeroso público se dio cita en el recinto de mármol para ser testigo de la calidad y excelencia de la compañía taiwanesa, considerada la mejor del género contemporáneo en Asia y entre las mejores en todo el mundo.

Un aplauso que se prolongó por varios minutos premió la destreza, la mística y la entrega de la compañía formada por más de 24 jóvenes bailarines a quienes la crítica especializada ha calificado como “una compañía con mágicos y hermosos cuerpos, cuyos intérpretes poseen un control y una articulación que raya en lo sobrehumano”.

Bajo la dirección del coreógrafo Lin Hwai-min, fundador en 1973 de la compañía, la fascinante obra recreó —en siete pasajes— el ciclo de la vida en Chihshang, un pueblo agrícola del norte de Taiwán cuyos campos arroceros fueron destruidos por compañías de electricidad, pero fueron recuperados por la paciencia y el trabajo de los propios campesinos hasta ser reconocidos, nuevamente, como “hogar del arroz del Emperador”.

Tierra, Aire, Polen I II, Sol, Cereal, Fuego Agua fueron los pasajes puestos en el escenario, donde los bailarines, ataviados con faldas y pantalones de vivos colores, mostraron su dominio del espacio con movimientos que recuerdan la gran tradición china del movimiento corporal, destacando en especial las artes marciales, pero sin dejar de lado el arte de la danza contemporánea de Occidente.

Cada una de las piezas coreográficas. en las que se hace evidente la ardua formación a partir del yoga y el difícil arte de la respiración, estuvo acompañada por una escenografía digital proyectada al fondo del escenario.

Se trata de un verdadero trabajo de coreografía —premiada internacionalmente— que recrea paso a paso el proceso de cultivo de los campos de arroz, desde la restauración del suelo, la siembra, la cosecha y su posterior quema para hacerlo productivo nuevamente, en una alegoría de la devastación y resurrección de la naturaleza.

Aún más, el montaje alcanza mayores niveles de espectacularidad y majestuosidad gracias a una imponente sonorización con base en canciones tradicionales de China entonadas en hakka, el más antiguo de los dialectos chinos, acompañadas por percusiones de tambores característicos de ese país, el susurro de los arrozales mecidos por el viento, el correr del agua y el retumbar del trueno, pero también con referencias a la música clásica occidental con fragmentos de Bellini, Saint-Saëns y Mahler.

Danza, música, cine, artes marciales, luces y el ser humano en su lucha por preservar la naturaleza se conjuntan en esta puesta en escena estrenada en 2013 en el Teatro Nacional de Taipéi para celebrar el 40 aniversario de la compañía fundada en 1973 por Lin Hwai-min, considerado uno de los coreógrafos más innovadores de la escena dancística internacional.

Rice (Arroz), a cargo de la compañía Cloud Gate Dance Theatre, de Taiwán, se presentó con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes, del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de China (Taiwán).


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