En la literatura mexicana también hay sitio para los extranjeros

El poeta Samir Delgado, originario de Islas Canarias, escribe sobre los nuevos rumbos de la poesía contemporánea y el papel de México en el panorama hispanohablante

Por Samir Delgado

Todas las literaturas tienen un código de valores que está para ser alterado, las obras poéticas son como cuerpos vivos que aspiran a su reproducción sin límites y llegan a entremezclarse entre sí mismas para no extinguirse jamás. Lejos de la idea dominante de que la poesía está circunscrita al ámbito íntimo de fenómenos como el amor y el consumo excepcional de ciertas élites académicas, hay que reivindicar el papel protagónico del lenguaje poético para hacer más habitable el planeta y devolver al espacio público los elementos más genuinos de la comunicación humana, por eso la poesía también es una forma de resistencia ciudadana frente a la telaraña publicitaria y el empobrecimiento de la experiencia en un mundo cada vez más virtual y deshumanizado.

Hoy en día los festivales internacionales de literatura están garantizando la necesaria rotación de nuevas ideas y la movilidad real de los autores más allá de cualquier frontera nacional, los poetas han vuelto a significarse en voceros del sentir colectivo y no ha desaparecido el escritor que desafía al orden imperante con todos los riesgos asumidos de censura y aislamiento provocado desde el poder institucional, aunque es verdad que las cuotas de ambición individual y la competitividad en el gremio de la cultura siguen dañando irreversiblemente un espacio de la vida social que siempre tuvo a la imaginación, la libertad de expresión y la creatividad como patrimonios universales. En el norte del país se ha ubicado el proyecto del Tren de los poetas para fortalecer precisamente el vaivén de autores extranjeros hacia esta zona caliente de la geopolítica mundial, además de que otras iniciativas como el Aula de Poesía Contemporánea del Instituto de Bellas Artes de la Universidad Juárez del Estado de Durango servirán como un indicativo de la necesidad de dignificar el mundo de la escritura en cada estado y favorecer el intercambio permanente entre los poetas mexicanos y la ciudadanía.

Hay en México una tradición literaria de enorme potencial que se acrecienta cada día mediante los canales de difusión en internet, el bagaje heroico de sellos editoriales independientes y la persistencia del creador en todos los rincones del país por sobrevivir a pesar de la pérdida inexorable de los índices de lectura en capas sociales que han ido sustituyendo el libro por los dispositivos tecnológicos y el abandono total de la inversión comunitaria en el tejido cultural. Así ocurre que muchas bibliotecas en el país carecen de fondos actualizados y muchos programas de incentivo ciudadano a la lectura y la escritura se mantienen con auténticos recortes de presupuesto que marginalizan la cultura literaria en la sociedad. Al menos hay ferias del libro como la de Guadalajara que se convierten en noticia cada año, aunque la aspiración de México pasa por no seguir los esquemas del escaparate espectacular y naturalizar realmente a nivel mundial su papel de país anfitrión de las vanguardias y de todas aquellas ideas transformadoras que en otros lugares han sido perseguidas hasta el exterminio. En la literatura mexicana hay sitio para los extranjeros, así pasó con la oleada de poetas del exilio republicano español que hicieron de México su segundo hogar, así como otras muestras de la atracción genuina que provoca México en los autores de todos los tiempos, desde la generación beat de Estados Unidos que encontraron en el cruce de la frontera el lugar del paraíso perdido y los exiliados de tantas naciones latinoamericanas- por ejemplo Juan Gelman- que han encontrado en el país su espacio de libertad continental.

Y más aún, uno de los fenómenos más atractivos de las nuevas tendencias en México está siendo el rescate de las lenguas originarias y el valor insustituible de la escritura bajo el influjo del eco ancestral y cosmogónico de las culturas indígenas, por eso y mucho más México atesora como ningún otro lugar en el panorama de la literatura hispanohablante un valor de referente y de paradigma, que debe ser fortalecido con una perspectiva renovada, mediante políticas culturales de fomento de la literatura en todos los estados y el arraigo de un circuito nacional de poesía y narrativa que esté garantizado por ley, ya que con el abatimiento social que genera la violencia y la pérdida de confianza hacia la clase política está claro que la cultura en este nuevo siglo ha vuelto a ser un bastión fundamental de las libertades y de la dignidad humana.

Siempre hubo poetas para todos los gustos y tendencias, pero a día de hoy no es sostenible que la lacra de la desigualdad de género también incremente su sobredosis dañina en el ámbito literario, no hay que dar pie a la burocracia y el mal gobierno en los centros de irradiación cultural, la poesía a fin de cuentas volverá a estar de moda siempre, con la misma urgencia que el decrecimiento y otras formas de socialización y de consumo colectivo que están al alza debido al descontento social y la necesidad de los sueños por otro mundo mejor. Como siempre ha sucedido la palabra sostiene la fe en el abismo, y desde la era del neolítico al tardocapitalismo de nuestros días cada encrucijada a superar tendrá su poética y sus poetas, ya sean del naufragio, de la confesión íntima y la crítica irreverente o de l´amour fou.


Samir Delgado (Islas Canarias, 1978). Escritor y poeta, residente en México. Crítico de arte, gestor cultural de festivales internacionales de literatura y periodista freelance. Licenciado en Filosofía por la Universidad de La Laguna y Maestría en Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha. Integrante del proyecto interdisciplinar “Leyendo el Turismo, 3 poetas”. Coordinador del Encuentro Internacional de Literatura 3 Orillas (2007-2016) y del proyecto “El Tren de los Poetas”. Ha editado libros de ensayo y poemarios como “Banana Split” (XXIV Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, 2010), “Galaxia Westerdahl” (XV Premio Internacional de Poesía Luis Feria de la Universidad de La Laguna, 2014), y ha sido galardonado por la colección de cuentos “Los jardines imposibles”, con el Premio Milenio del Reino de Granada, (Fundación Andalusí, 2013) y IV Premio Umbral de Poesía de Valladolid, bicentenario José Zorrilla (2017). Su libro más reciente “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares” (Gobierno de Canarias, 2016). Gestiona el blog de autor Purpuraria y ha asistido a festivales internacionales como el de La Habana y Medellín. Reside en la ciudad de Durango, ejerciendo como Profesor en el Instituto Autónomo de Artes Modernas (INAAM).


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