Zlatan: el perseverante sueco

Zlatan Ibrahimovic se convirtió en el primer jugador que compite en la Champions League con 7 equipos diferentes.

Este dato puede hablar de dos cosas: su inestabilidad como futbolista y su permanencia como futbolista profesional, este texto es sobre la segunda, Zlatan es un ejemplo de perseverancia, de coraje, de continuidad y también de una soberbia rebelde y subversiva, nadie creyó que llegara y llegó, todos lo atacaron y sobrevivió, eso le da el derecho en la cancha del futbol a sentirse por encima de todos, a volar arriba de los micrófonos y a agrandarse como lo hace.

A Zlatan ningún medio lo elogia, ningún periodista habla de su talento, las noticias sobre su carrera destacan alrededor de sus declaraciones incómodas y para los aficionados “mamonas”, Zlatan tiene un personalidad compleja.

Zlatan significa “de oro”, por eso quizá el sueco lleva su nombre a lo más alto en todos los clubes que compite, ha sido el más caro en muchos lugares, el traspaso más caro cuando llegó al Ajax convencido por Leo Benhakker, el más caro cuando llegó al Barcelona, opacado por un oro natural y diminuto, Messi. El máximo goleador en la historia del Paris Saint Germain y el ganador de dos scudettos que le fueron quitados a la Juventus y 3 que se quedaron en las vitrinas del Inter de Milán, un ganador nato.

Zlatan significa “de oro”, por eso quizá el sueco lleva su nombre a lo más alto en todos los clubes que compite

Zlatan es una especie de delantero que no existe en el mundo, es un gambeteador de casi dos metros de altura, un acróbata, un definidor, un tiro con potencia, un rematador letal, un provocador, un hombre de carácter fuerte; tantas características en un delantero son poco probables; por ejemplo este gol del Ajax no parece que pueda hacerlo un jugador de casi dos metros de altura.

Cuando llegó al equipo que vio crecer a Cruyff había una figura antes que él, Mido, de Egipto al que relegó a la banca, con el que no hizo equipo porque no lo necesita, al que le llamó mediocre y le lanzó unas tijeras, con el que se peleó algunas veces en los vestidores y que se convirtió en un gran amigo.

El carácter fue heredado, cuando llegó al Ajax su papá se avergonzó de que en la espalda llevara el nombre Zlatan y no el apellido Ibrahimovic, desde ese momento el sueco lleva su apellido encima de su número, el que ha cambiado en múltiples ocasiones, no importa el número sino el apellido.

“Soy propenso a las adicciones. Algunas cosas me absorben”. Afirma Zlatan en su biografía, y es adicto a los videojuegos y a los tatuajes.

Zlatan fue rebelde, nunca obedeció porque sabía su papel en la historia de cada uno de sus clubes

Cuando salió de Barcelona afirmó que Xavi e Iniesta agachaban la cabeza y obedecían a Guardiola sin chistar, eso no lo entendía él, porque Xavi e Iniesta eran los mejores jugadores del mundo y obedecían, Zlatan fue rebelde, nunca obedeció porque sabía su papel en la historia de cada uno de sus clubes y no quería que nadie lo limitara.

“Mi mentalidad ganadora tiene una desventaja: me vuelvo loco”.

Cuando jugaba en el Malmo todos los rivales tenían un objetivo: hacer enojar a Zlatan para que este reaccionara y fuera expulsado, cuando lo lograban el Malmo perdía, cuando Zlatan esquivaba las provocaciones, hacía un golazo, una maniobra y definía el partido.

Cuando estuvo en Ajax, su propio capitán fue razón para que Zlatan saliera, Rafael Van der Vaart fue víctima de la personalidad de Zlatan, quien lo lesionó en un partido amistoso, defendiendo el balón en una jugada que terminó en gol para Suecia, el holandés pidió que Zlatan no jugara más en el equipo y el sueco lo sentenció: no te mereces ser capitán de este club.

La jugada parece ser normal en un partido de futbol, parece ser limpia en la mente de Zlatan, en una mente competitiva, en una mente que busca ser el mejor, todos los días, en una mente que piensa que de no ser futbolista hubiera sido delincuente, en una mente que prefiere a Mourinho que a Guardiola, a Cantona que a Henry, a Maradona que a Pelé, que critica a Messi, que ha jugado para los dos equipos rivales de una ciudad sin molestarse por preguntar o por anotarle al contrario, que ha dejado a su selección pero que volverá para jugar su último mundial. Zlatan es eso, un hombre que no puede ser obligado a nada, que la desobediencia y el talento lo acompañan.

“Mi cuerpo siempre está listo para la lucha. Es el camino que elegí. Era la única forma de sobrevivir”.


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