La historia de Salma Hayek y Harvey Weinstein nos hace preguntarnos cómo serán esos abusos en México

Salma Hayek reveló que el productor Harvey Weinstein también es su monstruo. En una editorial para el New York Times, la actriz mexicana confesó los horrores de haber hecho negocios con el magnate de Hollywood para la película Frida. Entre los puntos más espeluznantes tenemos:

  • Una estrategia de Weinstein para desvalorizar a Salma Hayek, en ese tiempo una diva de las telenovelas mexicanas, y quitarle el merito por formar desde cero una producción completa, con un elenco de lujo y con espíritu de cine independiente.
  • Weinstein colocó a Hayek en numerosos problemas para descarrilar la realización de Frida luego de que ella se negara a tener encuentros sexuales con él.
  • El tipo es patético. Su petición inicial fue tener sexo con ella, luego bañarse con ella, posteriormente “bajó” a verla bañando, verla bañando con alguien más, verla desnuda teniendo sexo con otra mujer, masajearla y que una amistad de él la masajeara.
  • Al ver las negativas de Hayek, él le pidió correcciones masivas y severas del guión sin ofrecerle más presupuesto. Esto fue resuelto gracias a trabajo no remunerado del actor Edward Norton, en ese tiempo cercano a Hayek.
  • También demandó que se reuniera más dinero y tener un elenco reconocido. Hayek, por supuesto, lo consiguió.
  • Entre lo más lunático está que Weinstein, esto es imperdible, pidió que Frida Kahlo dejará de tener su uniceja y no cojeara. Cosa al menos estúpida, ya que son dos características que definen físicamente al personaje real, al igual que en su psicología y trayecto de vida.
  • Colérico al ver a Hayek triunfando ante las adversidades, Weinstein amenazó con mandar la película directo a video. La directora Julie Taymor y Hayek lucharon por un estreno teatral…Weinstein, pedacito de hombre, les pintó dedo al estrenarla inicialmente en solo 5 salas. Por supuesto, la película sacó un raro 8/10 en cuanto a calificaciones de las audiencias durante el primer screening.
  • La cereza del pastel de porquería de Weinstein está en que al no poder forzar a Hayek a tener ningún tipo de encuentro sexual con él, le exigió una escena erótica y sexo lésbico. Hayek, cansada de luchar y queriendo lanzar el producto, accedió y esto es la escena entre la mexicana y Ashley Judd (como Tina Modotti). Gratuita e innecesaria, pero parte de una compulsión enferma de Weinstein.
  • Hayek, comenta en el artículo, piensa que sólo se salvó de un abuso físico para ser violada gracias a su amistad con George Clooney, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, todos ellos socios o clientes de Weinstein en algún momento.

Esto le pasó a una actriz mexicana, poderosa, con influencias grandes en Hollywood (las mencionadas). Así como a Gwyneth Paltrow, Ashley Judd o Mia Sorvino, quienes en su momento incluso tenían más poder de negociación.

¿Cómo estará la situación en México? ¿En Televisa y Azteca? ¿Qué exigirán productores para salir en un episodio de un programa unitario? ¿Estelares en telenovelas? ¿Turnos de conducción?


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