Santo: el súper héroe nacional que necesitamos

El 2017 significa los primeros 100 años de Rodolfo Guzmán Huerta, un luchador peculiar, que apareció en la Arena “La Afición” de su natal Tulancingo a medidos de los años 30, bajo el nombre del “Rudy” Guzmán, después se consolidaría como el súper héroe nacional: El Santo.

Felipe Carrillo es experto en El Santo, un historiador de Tulancingo, quien ha atesorado una colección importante de artículos del Santo. Tulancingo, Hidalgo tiene 7 arenas de lucha, gracias a la herencia de El Santo, además se han convertido en lugares turísticos el templo donde Rodolfo fue bautizado o la casa donde nació, cuando a Carrillo se le cuestiona sobre El Santo, él no duda en destacar las cualidades más humanas del gladiador del ring; así declaró para Grupo Reforma:

“Hay dos cosas que yo admiro de El Santo. Una es la humildad, pues, a pesar de haber sido el más grande luchador y un personaje importante en la industria del cine, con muchos éxitos de taquilla, jamás perdió el piso”

“Y la otra (virtud) es la bondad, pues mucho de lo que ganó lo invirtió en causas nobles, como mantener asilos de ancianos, casas de enfermos o de huérfanos, y daba funciones gratuitas en las cárceles”

El Santo salió victorioso de todas esas batallas, el bien siempre triunfó contra el mal.

El Santo se ha convertido en el Súper Héroe Nacional gracias a decenas de películas donde es visible el heroísmo del luchador, enfrentando a villanos míticos que pertenecen a la cultura popular de México como el Chupacabras, los Vampiros, la Llorona o a las momias. El Santo salió victorioso de todas esas batallas, el bien siempre triunfó contra el mal. El Santo se convirtió en una leyenda y en un Súper Héroe que no necesita súperpoderes para vencer imponer el bien.

Lo explica mejor Juan Villoro:

“La lucha libre tenía que ver con esa mitología del enmascarado que imparte justicia, por eso no es casual que de ahí hayan surgido después personajes que son luchadores sociales como Superbarrio, por ejemplo, o Súper Animal, que imitan a los luchadores, pero en la arena pública, creo que esta simbología de la máscara que lucha por la justicia y dice las verdades a contrapelo fue algo muy importante en la mitología del cine de luchadores y especialmente en su máximo protagonista, que fue el Santo”

El Santo es un héroe necesario para México, los enmascarados luchan por la justicia, por la libertad, por castigar el bien: eso significaba el Santo para nuestro país.

En la lucha libre hay una división muy clara entre los rudos y los técnicos, los buenos contra los malos. Regularmente ganan ambos bandos, según la lucha, según las circunstancias; El Santo nunca perdió, siempre venció al mal:

“El Santo era el héroe invicto de México, por eso un periódico, cuando finalmente falleció el Santo, pudo poner este encabezado que pues, de alguna manera, describía la devoción popular que se tenía por él, que era ‘El Santo al cielo’, esta famosa frase popular cobró literal significado”. —Juan Villoro en Reforma

Cuando el Santo se nos va al cielo nos sentimos incompletos, algo se nos olvidó, nuestra memoria nos falló, nos distrajimos, perdimos lucidez, hicimos algo irracional, algo que no estamos acostumbrados a hacer y es que literalmente cuando el Santo murió, México se quedó huérfano de su héroe nacional, se quedó incompleto, sin la aspiración de ganar las batallas.  

El Santo hizo películas en México, Cuba, Ecuador, Colombia y España, participó en 53 filmes, con actores mexicanos reconocidos en algunas películas, entre ellos Eric del Castillo quien no duda en afirmar que Rodolfo no era mal actor y que su manera de deslizarse en el ring era espectacular.

Guadalupe Loaeza definió al Santo como un ícono social, un personaje que movilizaba masas para presenciar su actuación en el ring, no había división de clases cuando del Santo se trataba, no había razas ni etnias, no había distinción en la admiración por El Santo:

“Me preguntaba si había piñatas del Santo, creo que no. No porque al Santo lo respetamos, además es ¡el Santo!, en un pueblo tan católico como el nuestro decir el Santo pues ya es algo que nos inspira respeto. Tiene mucho que ver con Pedro Infante, (otro ícono popular) porque es el macho, el tierno, es el padre, son muchos aspectos” declaró Loeza a Reforma.

Un apunte personal

El Santo es el único súper héroe que se admira en mi casa, mi hermano tiene en su laptop una calcomanía de la máscara del Santo, mi otro hermano ha tenido playeras, llaveros, calcomanías y peluches de luchadores, yo tengo playeras de colores, negras, blancas, verdes, pedí de regalo de cumpleaños una máscara del Santo, tengo una mini colección de películas, mi primera foto que subí a Facebook es del Santo; mi papá, de manera religiosa, los sábados se enfunda una playera blanca con la silueta del Santo, otra con una araña y El Santo combatiéndola, otra con el Santo dibujado con diferentes colores o una sudadera con la máscara del héroe nacional y tenemos una colección de los posters de las películas del Santo.

Mi papá conoce la historia de Rodolfo Guzmán, en cualquier tienda de souvenires busca algo del Santo, todo lo quiere y todo nos comparte: llaveros, carteras, cuadernos, comics, posters, playeras; cada vez que iba mi hermano al Distrito Federal, le pedía algo de la tienda de El Santo, cuando mi papá era chico, mi tío compraba el cómic del Santo, lo guardaba bajo su almohada y en la noche, la astucia de mi padre, similar al sigilo del Santo en los panteones, le permitía colarse entre las sábanas, robar el cómic, leerlo y regresarlo a su lugar antes de que mi tío despertara.

Nos volvimos fieles al Santo, entregamos un pedazo de nuestra esperanza al verdadero Súper Héroe de México, el súper héroe sin poderes al que mi papá no duda en recordarle, anhelarle e implorarle:

“El único que nos puede salvar es el Santo”- dice mi papá

Hoy, en este país, ausente de Súper Héroes, de personajes míticos que lo rescaten, que combata el mal, que encarcele a los corruptos, que encuentre desaparecidos, que evite muertes, abusos, violaciones y asaltos, que venza a los rudos.

El Santo es un héroe que se extraña, un personaje que nunca saldrá de nuestra memoria y que alimenta nuestra esperanza por volverlo a tener:

“Mientras tengamos tantos quebrantos, tantas injusticias, pues nos gustará imaginar que alguien puede resolverlas, en ese sentido, el Santo, donde quiera que esté, tiene más trabajo que nunca”—Juan Villoro

“Santo, regresa, te necesitamos, la niñez te necesita, la juventud te necesita, los viejos para recordar aquellos tiempos, hace falta personajes, héroes como tú”- Eric del Castillo

 

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