Los premios Nobel revelan el carácter sexista de la comunidad científica

“Es cierto que ha habido pocas mujeres premiadas con el Nobel. Esto se debe en parte a que los galardones que se otorgan ahora corresponden a trabajos llevados a cabo muchos años atrás, cuando no había tantas investigadoras trabajando en los distintos campos de la ciencia”, respondía Carl-Henrik Heldin, presidente de la Fundación Nobel e investigador sobre el cáncer en su natal Suecia, que ha reconocido un problema de diversidad en estos premios.

Heldin ha hecho estas declaraciones en una conferencia de prensa celebrada en la sede de la Fundación Ramón Areces, en Madrid, que ha coincidido con la publicación de los ganadores Premio Nobel de Química 2017 por parte de la Academia Sueca de las Ciencias.

Frente a los 173 varones laureados con el Nobel de Química en la historia del premio, solo cuatro mujeres lo han ganado en esta categoría. En 1911 lo hizo Marie Curie por el descubrimiento del radio y el polonio; en 1935 lo ganó su hija Irène Joliot-Curie por la síntesis de nuevos elementos radiactivos; en 1964 se lo llevó Dorothy Crowfoot Hodgkin, por la determinación de estructuras de sustancias de interés bioquímico mediante rayos X; y en 2009, Ada E. Yonath por la estructura y función de los ribosomas.

Las otras áreas de la ciencia representadas en los Nobel también son un dominio masculino: solo dos mujeres han conseguido el de Física, donde sus compañeros se han llevado 201; y en Medicina hay 12 mujeres laureadas frente a 202 hombres.

“Espero que en unos años haya más mujeres ganadoras del Nobel en todas las categorías de las ciencias y las artes”, ha dicho el presidente de la fundación.

http://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/68/Chemist_Lise_Meitner_with_students.jpg?resize=910%2C670&ssl=1
La historia de Lise Meitner, experta en radiactividad y física nuclear, es un referente para comprender los nocivos efectos del sexismo en la comunidad científica.

¿Pocos errores?

Durante su intervención, Heldin ha destacado “los escasos errores que ha cometido la Fundación Nobel al otorgar sus premios” desde que fueran instituidos en 1895, aunque ha recordado un par de fiascos: el galardón a la lobotomía como tratamiento psiquiátrico en los años 40 del siglo pasado, y al insecticida DDT, que luego ocasionó graves problemas al medioambiente y a las personas.

*Olvida, o desconoce, otros casos que hemos rescatado en Tercera Vía, que además de desnudar las fallas que se dan cuando lo que se prioriza es el impacto de la investigación científica en relación con las dinámicas industriales y sus efectos comerciales, también revelan con claridad los problemas que se presentan en la comunidad científica respecto a los prejuicios de género.

*Más allá de las justificaciones

Si bien es sólido el argumento lógico de Heldin, sobre la brecha generacional que explica que los premios actuales son otorgados a investigaciones muy anteriores a los nuevos logros de la mujeres científicas, lo cierto es que la comunidad científica internacional está dominada por una visión general de orden patriarcal. Es importante notar que la bajísima cantidad de mujeres y la nula cantidad de personas negras (hombres y mujeres) que han ganado estos premios, son una estadística por sí misma.

De hecho, si las cifras entre ganadores alarman, la de nominaciones es todavía más dramática; según Mika Mackinon, tan sólo en física y en el periodo de 1901-1965, unicamente había 93 nominaciones para mujeres de un total de 2,658, destacando el caso de Lise Meitner quien con 48 nominaciones nunca ganó el premio (que sí fue otorgado a su colega Otto Hahn).

Pero el sesgo del Nobel es sólo la punta del iceberg, como en todas las sociedades hay una estructura de dominación que se debe desmontar para equilibrar las condiciones laborales y las oportunidades de desarrollo digno entre géneros y personas de distintos orígenes étnicos. Nuestra visión es que urge hacer una revisión de estos temas en espacios comunes y públicos, por lo que hemos convocado a una nueva sesión de las Tertulias Científicas para tratar estos problemas en específico.

Con información de Ana Hernando para Agencia SINC | Selección, edición y *comentarios del Colectivo Alterius.

Previo

Acerca de León Larregui, la peculiar historia de Zoé y su manera de "arreglar el mundo"

Siguiente

Este año sí habrá Feria del Libro de Chihuahua