Arrancarle a la muerte el mayor número de vidas

Los sismos de los días 7 y 19 de septiembre de este año, han vuelto a cimbrar nuestras conciencias y nuestros corazones. En Oaxaca y Chiapas primero, ante la desatención oficial sobre todo a las docenas de comunidades pequeñas y apartadas, fue creciendo una solidaridad y apoyo popular que empezó a fluir hacia ellas con fuerza, cuando nos alcanzó el sismo del día 19 que devastó docenas de edificios en la Ciudad de México y causó estragos en los estados de Morelos, Puebla y el Estado de México.

En el Distrito Federal, ante los edificios colapsados, fluyeron ríos de gente llevando cubetas, naranjas, agua, palas, y una decisión de arrancarle a la muerte el mayor número de vidas posibles.

No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron

Y sobre todo, los jóvenes. Emilio Viale lo dijo bien hace ya 32 años: “¿Quién convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron” Hoy lo hemos vuelto a vivir: por las calles, a veces a pie, a veces apiñados en la parte trasera de alguna camioneta, la juventud de todas las clases sociales, acude a aportar, a darse. Y este impulso de la juventud nos arrastra a los mayores. Tanto en 1985 como ahora, las autoridades han sido rebasadas en un principio.

Brigadas. Foto: Isabel Sanginés

En algunos edificios, los miembros del ejército empezaron a llegar 5 horas después de que se habían iniciado y organizado los trabajos de búsqueda y rescate de sobrevivientes. Y tanto en 1985 como ahora, las autoridades frenaron la participación colectiva y evitaron que creciera esa fuerza. A través de los medios conminaron a todos a no participar, a quedarnos en nuestras casas.

Nos tienen mucho miedo

Ha surgido un nuevo himno colectivo: el cielito lindo, que cantamos al escuchar señales de vida, cuando el esfuerzo a realizar es demasiado grande y no se puede a la primera, cuando se recata a una persona.

Se entona el cielito lindo cuando la fuerza se agota, cuando entre decenas de voluntarios no alcanzan a mover lozas pesadas, cuando cae la noche o la lluvia y parece que el optimismo se pierde. Canta y no llores es la melodía que renueva los ánimos y se recobra la alegría y la fuerza de la colectividad.

Entonces nos empoderamos, renacemos, nos crecemos, porque juntos, mano con mano, cantando y entregándonos, aflora lo que traemos en los genes heredado de nuestros anteriores, poniendo en primer lugar los intereses de la colectividad. No perdamos esto, mexicanos. Este es nuestro tesoro, para poder remontar adversidades: ya sean de la naturaleza o de gobiernos corruptos, organizaciones criminales, trasnacionales voraces.

Unidad Habitacional ISSSTE, Tlalpan. Foto: Isabel Sanginés

Que esto que brota de forma espontánea se quede entre nosotros, fortalezca nuestras organizaciones y podamos construir una vida amorosa, justa y digna. Porque si la comunidad está bien, los individuos estaremos bien.

Somos un pueblo grande y de valientes, y ante la desgracia nos crecemos. Juntos nace algo que vimos aflorar en los sismos de 1985, que es herencia de los pueblos originarios y raíz de todos: es lo que llamamos gotzona, mano-vuelta, brazo partido, chivitú, convite, la guetza original, las faenas o fajinas, todas las formas de cooperación y ayuda mutua que se dan en nuestros pueblos.

Es la fuerza de la cual surgen el EZLN entre los mayas, el rechazo de los tepoztecos al despojo, el Consejo Mayor purépecha que manda en Cherán, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria de la Costa Chica y la Montaña de Guerrero, los brigadistas momoxcas que cuidan su bosque y todo el territorio comunal en Milpa Alta y lo mismo en el Ajusco y en comunidades xochimilcas, para mencionar algunos ejemplos.

Malú García Carranza publicó en redes sociales:

“Déjame abrazarte un poquito México. Sé que estás asustado, que tienes miedo de cerrar tus ojos esta noche. Estas no han sido semanas fáciles para ti en ningún sentido. Sé que tienes incertidumbre e impotencia, que eres casa de un pueblo herido el día de hoy. Pero déjame abrazarte un poquito México, déjame consolar tu corazón. Porque eres tierra de pueblo de luchadores, de solidarios, porque eres casa de valientes, de los que no se rajan.

No tengas miedo porque saldremos adelante, juntos, así como salimos adelante del terremoto hace 32 años
México eres casa de gente que se la juega por el desconocido. Y que se crece ante el dolor. Gente que no tiene miedo de salir de sus casas a echarle la mano al otro. No tengas miedo porque saldremos adelante, juntos, así como salimos adelante del terremoto hace 32 años, de los huracanes, de tantos gobiernos corruptos, de enfermedades. No tengas miedo México porque nos hiciste un pueblo donde en momentos de sufrimiento el vulnerable se vuelve familia.

Brigadas. Foto: Isabel Sanginés
San Gregorio Atalpulco, Xochimilco. Foto: Isabel Sanginés

Mantente fuerte… nos esperan momentos difíciles, momentos de incertidumbre y de noticias dolorosas para muchos familiares. Pero no dudes ni un minuto de que saldremos adelante, fuertes, fregones, chingones… es así como nos hiciste, con el corazón en duelo y dolor pero con alegría, solidaridad y optimismo para hacer sentir mejor a nuestros hermanos.

Hoy descansa mi México, hoy no tengas miedo, hoy recupera tu fuerza porque el día de mañana nos espera mucho porque luchar y nos espera todo para poder ayudar.


Canta México, canta y no llores

Brigadas. | Foto: Isabel Sanginés
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