Sostener la ternura

“¿Escucharon?…” (EZLN, 2012)

El Ser humano es un proyecto con la potencia de expandirse en todas direcciones, pero hay muchas formas de cerrarlo. Hemos aprendido que una de ellas es el implacable peso de la corrupción inmobiliaria pero hay otras quizá más dramáticas; como encerrar el cuerpo en uniformes diseñados para violentar a otras, como encerrar las almas en cuerpos diseñados para engañar a otros.

Hoy partimos de una verdad olvidada, los muros de la diferencia no caen con terremotos. Pero la madre tierra nos los ha quebrado y espera la réplica que surge de nuestras manos para demolerlos implacablemente. Y es que no debemos olvidar, aún en estos tiempos en que la memoria se pierde ante la urgencia del rescate, que la tragedia también es un campo de hacer política.


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Sería un error perder de vista que mientras millones de personas se entrelazan para apoyar, los estrategas del saqueo operan su maquinaria del despojo. Inmobiliarias, megaproyectos, la urgencia por activar las llamadas Zonas Económicas Especiaes (ZEE) 1En cuyas estrategias, se incluye la implementación de megaproyectos y prácticas alarmantes como el fracking, que ha sido correlacionado con el incremento de la actividad sísmica., la rapiña partidista con fines electorales, los montajes mediáticos de aquellos que no cambiaron en el 85 y no lo harán ahora 2Aquellos producidos para las pantallas televisivas, como Frida Sofia, y las que lanzan en miles de notas fraudulentas para desacreditar el valor de las Redes Sociales y confundir a las y los brigadistas., el entorpecimiento de las labores de rescate por las fuerzas armadas federales y militares. Todo nos advierte que la crisis es, sin duda, una oportunidad para la consolidación de la dominación.

Pero los últimos eventos geológicos también han servido para desnudar la pobreza moral de este grupo 3Por ejemplo, ahora vemos con claridad la fraudulenta estructura de las constructoras en la Ciudad de México y ver emerger del otro lado ésta nuestra política; aquella de abrazos y gritos que anuncian que las calles, aún derrumbadas, son sólo nuestras. Que el espacio público es para nuestro encuentro. Que afuera de los putrefactos muros del Estado sólo habitan las geometrías eróticas de los pueblos, puntos donde sólo nuestros cuerpos entrelazados caben.

El quiebre nos permite mirar las similitudes de una tragedia más profunda… Hay un cuerpo social que se acostumbró a vivir bajo los escombros, mientras millones de gritos solitarios intentan rescatarle. Hoy sabemos como opera el rescate, mientras algunos añaden polines temporales para frenar el desplome institucional (aunque sean ingenuos al pensar en la reconfiguración óptima de la torre), otros tiran del cuerpo con la fuerza de la autonomía. Esa es quizá la gran lección para el futuro inmediato; el trabajo conjunto, la organización de lo diferente que no sucumbe y que en el momento preciso olvida su necesidad de imponerse como único relato.

Hemos comprendido también que las “grietas en el muro” son superficiales, que las torres caen cuando se rompen los castillos, que los castillos se fisuran cuando se mueve la Tierra. Hablamos de cuidar a la Pacha, a la Gaia, y hoy se nos aclara que también habrá que incorporarla a nuestra lucha y a nuestras teorías. Se equivocaron quienes subestimaban la fuerza de la comunidad 4Cabe lanzar una hipótesis: Cuando las fuerzas sobrecapitalistas actúan, la solitude de Byung-Chul Han sucumbe ante la multitude de Antonio Neri y Michael Hardt. ¿Se puede esperar una transformación social significativa desde un evento catastrófico impredecible? Tenemos un modelo evolutivo que permite explorar esta posibilidad, se trata paradójicamente de una propuesta formulada por un destacado Geólogo de finales del siglo pasado y principios del presente; el Equilibrio Puntuado de Stephen Jay Gould., no contemplaban que la violencia magnífica de la geosfera nos lanzara con fuerza al abrazo colectivo.

Las bombas son estratégicas, nos acostumbramos a ellas porque aún en nuestra insignificancia las podíamos calcular, pero hoy sentimos el temor de lo impredecible; así no hay espacio para la calma que solemos construirnos desde este mundo sin dioses que habitamos en el nuevo siglo. Así es que hoy sentimos en la piel, y más adentro, el poder transformador de la energía contenida en las fronteras geológicas. Antes de las ondas expansivas que cruzaron nuestras geografías era fácil reírnos de la espiritualidad olvidada pero ahora buscamos lo místico para reconstruirnos.

No hay dioses, o están escondidos, pero hay pueblos visibles y son ellos, las y los indígenas de la Abya Yala, los que nos han enseñado que la desesperada faena de rescatar los cuerpos no se explica por simple empatía. Lo que pasa es que en lo más profundo hemos sentido y recordado que son también nuestros cuerpos, cuerpos de un (entre)Ser que Es excéntrico, que está proyectado y entretejido. Nos lo han movido como pocas veces y no queda más que abrazar la experiencia que implica la continuidad después de ese momento clave. La enorme sabiduría contenida en las filosofías orientales enseña que la conciencia de muerte nos da conciencia de vida, eso a la vez detona la liberación. Notemos que esa experiencia la hemos sentido colectivamente, desde ahí abracémonos y no permitamos que nos vuelvan a separar. Sólo así, desde la ternura sostenida, levantaremos ese nuestro cuerpo entretejido de los escombros.

Referencias   [ + ]

1. En cuyas estrategias, se incluye la implementación de megaproyectos y prácticas alarmantes como el fracking, que ha sido correlacionado con el incremento de la actividad sísmica.
2. Aquellos producidos para las pantallas televisivas, como Frida Sofia, y las que lanzan en miles de notas fraudulentas para desacreditar el valor de las Redes Sociales y confundir a las y los brigadistas.
3. Por ejemplo, ahora vemos con claridad la fraudulenta estructura de las constructoras en la Ciudad de México
4. Cabe lanzar una hipótesis: Cuando las fuerzas sobrecapitalistas actúan, la solitude de Byung-Chul Han sucumbe ante la multitude de Antonio Neri y Michael Hardt. ¿Se puede esperar una transformación social significativa desde un evento catastrófico impredecible? Tenemos un modelo evolutivo que permite explorar esta posibilidad, se trata paradójicamente de una propuesta formulada por un destacado Geólogo de finales del siglo pasado y principios del presente; el Equilibrio Puntuado de Stephen Jay Gould.
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