La nueva película de Guillermo Del Toro podría ser la mejor de su filmografía

La fantasía como manera de contar historias acerca del horror de la realidad no es algo nuevo para el director tapatío Guillermo Del Toro, y no hay que ser un conocer del cine para darse cuenta ya que una de sus obras más populares (El Laberinto del Fauno) era una historia con elementos más bien de cuento infantil en medio de una España posterior a la guerra civil.

Luego de una algridulce experiencia para el mexicano debido a la debacle de su producción de El Hobbit, dónde retuvo un cargo de productor ejecutivo a pesar de su rompimiento profesional con Peter Jackson, Del Toro dirigió una historia ajena (Pacific Rim) con inspiración en la animación japonesa y la cultura acerca de los grandes monstruos, aunque la parte visual emana directamente de una obra de Francisco de Goya, llamada El Coloso:

Luego de eso vino un proyecto más personal y alejado de los sueños geek; La Cumbre Escarlata, que tuvo críticas buenas y  una taquilla regular. Legendary Pictures decidió no ir con su versión del guión para Pacific Rim 2, además que la producción se atrasó nueve meses, por lo que el jalisciense (que siempre trae mil proyectos en la bolsa) prefirió rodar La forma del agua.

Y al parecer, la decisión de alejarse de los sueños masculinos sobre robots gigantes y batallas épicas le ha pagado bien. Leemos en El País:

El director mexicano Guillermo del Toro se alzó  con el León de Oro a la mejor película en la Mostra de Venecia por La forma del agua, magistral fábula de ciencia ficción con mensaje político encubierto.  Está ambientada en un laboratorio secreto en los primeros sesenta, cuando el ejército estadounidense mantiene cautivo a un monstruo capturado en el Amazonas, una mezcla de hombre y anfibio con quien la protagonista, una mujer de la limpieza muda y solitaria, vivirá una relación pasional.

La película es, por diseño, una indie ya que es distribuida por el brazo arthouse de 20th Century Fox. Guillermo Del Toro y su particular carrera demuestran que llegar a Hollywood es importante pero es más lograrlo sin traicionar tu vena creativa.

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