No existe el sexismo inverso, una mujer no puede cosificar a un hombre: Malena Pichot

Escribe Malena Pichot en Página 12.

“Nos vamos a morir de corrección política”, lloran los que hace años sostienen los discursos más correctos y funcionales a la hegemonía. “Ya no se pueden hacer chistes”, insisten los supuestos comediantes, hombres blancos cis heterosexuales, que no entienden de qué mierda van a hablar ahora, si no pueden reírse de mujeres, putas, travestis y homosexaules. “Oh, Dios mío, qué será de nosotros”, rezongan por los rincones de Facebook los repugnantes salieris del gordo Porcel.

Si bien no puede deducirse, la conclusión de que odio a los hombres de ninguna línea de diálogo, de ninguna cosa que haya escrito o dicho jamás, de eso me acusan sin cesar.

Hace nueve años, que haga lo que haga, la síntesis de mi trabajo es: “pasa que vos odiás a los hombres”, incluso antes de declararme feminista, ya me acusaban de esto mis enemigos, ya sabían ellos antes que yo a dónde llegaría con tanta queja sobre el sistema de estereotipos y clichés. Si bien no puede deducirse, la conclusión de que odio a los hombres de ninguna línea de diálogo, de ninguna cosa que haya escrito o dicho jamás, de eso me acusan sin cesar. Y a muchos les he pedido pruebas, como los profesores me pedían a mí citas y bibliografía para justificar cualquier hipótesis, y no lo han podido demostrar. Después de todo, ¿cómo podría manifestarse este odio?


Esta parte también nos ha encantado:

Lo mismo sucede con el sexismo, chikes basta, no existe el sexismo inverso, una mujer no puede cosificar a un hombre
¿No decirle a mi amigo que se abrigue?, pero si tiene 36 años el pelotudo ¿Es porque le acabo de decir pelotudo a mi mejor amigo? Es realmente pelotudo, eh! ¿Es discrimintario decir que tengo un amigo varón? Chikes, se me está riendo el culo re fuerte ahora. En serio. Es condición fundamental para discriminar ser la persona poseedora del poder, así que no estoy capacitada para hacerlo. Lo mismo sucede con el sexismo, chikes basta, no existe el sexismo inverso, una mujer no puede cosificar a un hombre, no puede volverlo objeto porque existe una sociedad, una humanidad entera, diciendo que los hombres no son objetos de las mujeres, sino al revés.

PARA LEER: Enojate, hermana (por Malena Pichot)

Previo

Carne y arena: realidad virtual sobre pasar la frontera

Siguiente

La centralidad de las redes para la organización en tiempos de emergencia