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Corrupción, tráfico de influencias y verdades a medias: Negligencias que costaron vidas en el #19s

¿Qué tiene en común un viejo edificio decadente y habitado por paracaidistas, con un residencial nuevo de clase media con supuestamente la última tecnología? Ambos se están cayendo a pedazos a causa del terrible sismo que sufrió la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre de 2017.

La construcción de antaño se refiere al emblemático edificio de Insurgentes 3000, finca que en sus años mozos albergó despachos respetables, así como departamentos ostentosos. Hoy en día más bien es famoso por el abandono en el que cayó luego del sismo de 1985, lo que derivó en desinterés por parte de los cientos de dueños originales y una ocupación actual por parte de supuestos propietarios que cobran renta o reclamar derechos, así como paracaidistas que ocupan departamentos enteros. Se le conoce como el edificio Canadá debido al anuncio emblemático de una de sus muros.

A pesar de que Insurgentes 3000 sobrevivió el temblor del ’85 y muchos de sus actuales habitantes han hecho caso omiso a protección civil por décadas, en 2017 al parecer se acerca el final del edificio Canadá. El ejército logró lo que nadie: desalojaron todos los pisos ante el peligro de un colapso, junto a negocios aledaños, además de que se cerró parte de Insurgentes por seguridad de los peatones y automovilistas.

En el caso anterior hablamos de un peligro en la Ciudad de México, producto de la negligencia de los dueños y autoridades que quisieron mantenerlo en pie, sin volver nunca a sus viejas glorias (a diferencia de la Torre Latinoamericana) por los mismos problemas estructurales. ¿Es posible que construcciones posteriores a 1985 hayan sufrido daños o colapso total debido a malas planeaciones y falta de supervisión por la autoridad correspondiente? Por supuesto, y un residencial en la colonia Portales se ha vuelto un caso icónico de las muertes que provocan la avaricia y corrupción.

Los departamentos del Residencial San José costaban más de dos millones de pesos y fueron promovidos por Canadá Building Group, constructora sin reconocimiento y cuya búsqueda superficial en internet no arroja más que las notas acerca de los condominios afectados por el #19s, que han dejado dos muertos. En nota de Animal Político, se reporta que la constructora se ha quitado responsabilidades por el colapso de los departamentos al calificar al sismo de “inédito”, siendo así que los dueños de las viviendas han visto completamente afectada su inversión.

Para agregar a la tragedia de que un edificio construido posterior a 1985 se haya derrumbado por un sismo, está el dato de que los vendedores promovían el inmueble como un proyecto con tecnología reciente. Citamos declaraciones de una de las primeras propietarias, desde la nota de Arturo Ángel en Animal Político:

“Un ingeniero de Ejército especializado en construcción que ya vino a ver el edificio nos dijo que al menos la parte que se cayó parece ser un añadido improvisado al inmueble, sin ninguna cimentación adecuada y que por eso todo se vino abajo. Aunque en realidad todo quedó cuarteado (…)”, dijo en entrevista María Teresa Parra Velasco.

La inquilina añadió que la constructora les garantizó que el edificio estaba “hecho con los mejores materiales”, lo que, desde su punto de vista, fue un engaño.

“Cuando tembló, las escaleras por ejemplo se arrancaron y doblaron por completo, como si fueran de papel. De hecho cuando pasaba un camión, en el edificio sentías más fuerte la vibración que afuera. Como si siempre estuviera temblando”, añadió.

Una supervisión deficiente a Residencial San José ha cobrado dos vidas.

Varios medios han destacado de manera alarmista que en los restos de Residencial San José se observa unicel entre concreto, lo cuál no necesariamente es malo ya que es bastante común en construcciones recientes, por razones económicas. La misma nota de Animal Político contiene declaraciones de un especialista que aclara que el proyecto estructural estuvo mal hecho y realizado de manera deficiente, con especial énfasis en que luego de 1985 esto no debía de suceder. El problema, en pocas palabras, viene desde el mismo diseño del edificio comercializado por Canadá Building Group, con Juay Duay Huerta como supervisor de obra. Y lo importante es que una deficiente supervisión [también] de las autoridades ha cobrado dos vidas.

Las narrativas mediáticas acerca de héroes y villanos han buscado casos concretos para ejemplificar el sentir nacional por el #19s. La perrita Frida como símbolo de la esperanza y nobleza, el adulto mayor brigadista de la Cruz Roja, la cobertura obsesiva de los trabajos en el colegio Enrique Rebsamen contra la relativa opacidad de las labores de rescate a costureras en Chimalpopoca, la falta de cámaras en Morelos y Oaxaca. La corrupción ejemplificada en las millonarias ventas del Residencial San José contra un diseño deficiente y asesino.

Corrupción de constructoras y autoridades. Edificios viejos en pie, nuevos complejos derrumbados
Tanto en lo positivo como en lo negativo, los casos se multiplican. Un reporte de Crónica lleva por título Sismo golpeó también al boom inmobiliario, donde se relata que San José no ha sido el único caso de un edificio nuevo que ha tenido daños graves debido a negligencia de las autoridades y con el cinismo de haber sido vendidos en base a bondades ecológicas o de tecnologías recientes [¿qué los vuelven de arena ante los sismos?]. Se habla de edificios que crujieron, otros que están desalojados por seguridad de los inquilinos y unos tantos que presentan grietas alarmantes.

Un artículo del HuffPost México originalmente fue menos amable con la industria inmobiliaria ya que el 22 de septiembre fue publicada una columna con título El famoso cártel inmobiliario puede ser uno de los grandes asesinos del sismo, cuyo título ya en el sitio web fue cambiado al conciliador Corrupción en constructoras pudo haber matado a muchos en #SismoMX.

De cualquier modo, vestigios del enfoque original han quedado grabados en caché de buscadores y redes sociales y el contenido del artículo no tiene desperdicio ya que es una entrevista con Salvador Mejía de la firmada anti lavado de dinero Asimetrics. Citamos uno de los juicios más contundentes del especialista:

“No puedo entender cómo es que en la colonia Portales, una de las más afectadas, se cayeran edificios con menos de cinco años de vida útil y, a un lado, está un edificio con 20 o 25 años de antigüedad. Traducción: el edificio viejo está bien hecho y los nuevos bajo el esquema de la corrupción“, explicó el abogado.

Para las labores de reconstrucción, Mejía sugiere especial vigilancia para evitar corrupción de las autoridades (mismas que debieron evitar casos como el de Residencial San José) y que por ahorrarse unos pesos, vuelva a suceder la misma tragedia. El abogado está reuniendo evidencia de manera formal y su cuenta de Twitter @esemejia:

Por otro lado, el historiador del arte Aldo Solano Rojas está llevando un registro fotográfico sobre los edificios dañados en la Ciudad de México, tanto viejos como nuevos:

En esta cruda del #19s, varias de las colonias que hasta hace unos días eran las más deseadas [de manera habitacional] o en boga de la CDMX se han visto inundadas por camiones de mudanzas, simplemente y ante la amenaza de réplicas o por mero estrés post traumático, ya no son seguras.

Milenio publica una crónica acerca de la oleada de mudanzas en la Colonia Hipódromo-Condesa, específicamente en Ámsterdam y Laredo, donde los jóvenes huyen con sus pocas y muchas pertenencias, mientras el texto pone especial atención en que se quedan personajes como “una señora mayor y su gato, protegiendo su patrimonio”, así como los trabajadores de los diversos edificios de departamentos con arquitectura modernista.

El New York Times retoma también el tema del posible desplome inmobiliario, tanto para complejos nuevos como para fincas pre-1985, teniendo como ancla los testimonios de varios comerciantes que han vivido el despertar de la Roma-Condesa, una de las zonas más afectadas del sismo de 7.2 grados. Los dueños se debaten entre vender sus fincas destruidas mientras sea inevitable la huida de inquilinos hacía Polanco o incluso colonias más baratas. Ninguno de los mencionados artículos habla acerca de multas por rompimiento de contratos o si otras zonas de la CDMX subirán sus rentas debido al mermado interés en la Roma-Condesa.

En Chilango se preguntan si negocios como la afamada pizza del Perro Negro en la Colonia Roma necesariamente tienen que abrir y poner terraza mientras todavía siguen las labores de rescate en el edificio de enfrente. Citamos: A unos cuantos pasos, decenas de rescatistas seguían luchando por encontrar a desaparecidos, y a otros cuantos pasos un grupo de vecinos conversaba, angustiado, sobre qué ocurriría con el edificio en el que vivían hace años y que ahora es inhabitable.

Otras decenas de negocios [y su personal] en la zona más bien han cerrado operaciones para volcarse a las labores de rescate o bien adaptarse para ser centros de acopio, incluso rumbo a Morelos, Puebla o Oaxaca.

Otra hipótesis manejada es que el retiro de voluntarios, Topos y rescatistas de diversos puntos por parte de policía y urgencia, es debido a la urgencia de meter maquinaria pesada, dejando de lado que todavía existan personas con vida y en espera de ser rescatadas debajo de los escombros más profundos. ¿Urgencia por destruir evidencia, incluso a costa de vidas humanas?

Rodolfo Soriano Nuñez es Doctor en Sociología por la Universidad Fordham, Nueva York y profesor de la UAM. En Twitter, con el usuario @rsnunez ha publicado un hilo bastante interesante acerca del derrumbe de la textilera en Chimalpopoca. Los temas van acerca de protección a empresarios, corrupción, condiciones infrahumanas de trabajo y posibles trabajos para ocultar evidencias.

Soriano Nuñez también destaca la atención mediática al caso del colegio Rebsamen contra la falta de reflectores al similar y trágico suceso de las costureras atrapadas. ¿Por qué a un tema toda la atención y al otro no?

El hilo es imperdible.

En Sin Embargo se relata como el gobierno federal se aferró a edificios dañados luego del sismo de 1985, como el que era un hotel y ahora es la sede de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Ya estaba reportado con daños estructurales luego del sismo de hace 32 años y se hablaba de una posible demolición. Hasta el #19s, albergaba a cientos de burócratas que arriesgaban la vida cada día.

Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la CDMX, declaró que la mayor parte de los edificios derrumbados datan de antes 1985, como bien no es el caso del Residencial Santa Fe o tantos edificios agrietados. Caso contrario pero igual de lamentable es el del edificio Canadá, que de la noche a la mañana pasó a la decadencia y a pesar de ser un peligro latente, todavía seguía en pie y habitado con irregularidad, sin intervención o intenciones de saneamiento o demolición por parte de la autoridad correspondiente.

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