¿Quién es Timo? Así lo explica su propio creador

El personaje pilotea un avión de papel, sube o baja una escalera, según la perspectiva desde la que se observe, encima de un dólar, sostiene un globo o mira desde una banca el tránsito vehicular de Avenida Juárez en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Así aparece “Timo entre la gente” en la Alameda Central.

Se trata de una exhibición de 15 esculturas de gran formato que buscan la interacción con el público, refiere su autor, el escultor mexicano Rodrigo De la Sierra. “Muchas de las bases las modifiqué, de manera muy sutil por la magnitud de lo que estamos hablando, estamos en el corazón de la Ciudad de México, una de las ciudades más grandes del mundo y había que darle un basamento de mayor importancia”.

La interacción es muy importante, quizá, es el rasgo distintivo: “Había que poner una base también para que la gente se siente, conviva con la obra y entre en esta dinámica. El resultado es propositivo, ver el arte, convivir con el arte, interactuar con él y un resultado es que a partir de estas obras, mucha gente ha hecho su propuesta estética interactuando con la obra o modificando la fotografía”.

Timo entre la gente es una propuesta que no intenta contar una historia, sino hablar de temas como la conciencia vista a través del ego, la superación y el presente cotidiano, también aborda el amor, el trabajo, el dinero y el juego.

El artista considera respecto a la obra que “la vida es demasiado seria como para tomarnos tan en serio”. Timoteo, que de cariño le nombran Timo es un personaje que cuestiona la vida cotidiana “con toques de ironía y sarcasmo, apuntar desde clichés hasta ciertos aspectos muy profundos de nuestra vida… Timoteo es una actitud, no una forma y la forma que tiene es el resultado de su actitud”.

Rodrigo De la Sierra es arquitecto de profesión, un conocimiento que le ha sido básico para crear sus piezas escultóricas. Después de ejercer varios años la arquitectura, decidió abandonar esta actividad para dedicarse a lo que desde siempre ha considerado su verdadera vocación: la escultura. Durante cuatro años, De la Sierra, estudió técnicas escultóricas, talla y modelado, “mucho de mi obra tiene aspectos arquitectónicos, resuelvo con la arquitectura”.

Su trabajo se ha expuesto en Italia, China, Japón, Estados Unidos, España, Corea del Sur y participado en ferias y bienales nacionales e internacionales como Zona Maco, Art Market de San Francisco y Palm Spring, Asia Contemporary art show.

En México, Rodrigo De la Sierra ha expuesto en el Antiguo Palacio del Arzobispado y en la Galería Oscar Román por mencionar algunos sitios y ha participado en subastas en el Museo Nacional de Antropología, el Museo Soumaya, el Museo Jumex y el Museo de Arte Moderno.

Realizadas en acero, bronce, resina y fierro, las piezas de Timo entre la gentebuscan la identificación de todo el que la observa, el rostro del personaje de rasgos casi inexistentes lo explica, “todos cabemos, siempre y cuando estemos en una urbe, en una sociedad, por eso la simbología del traje, el saco, los zapatos, o sea, está dentro de una urbe. No visualizo al ser humano fuera de la sociedad, o sea, el aspecto ermitaño no, siempre debe de haber una convivencia porque es gran parte de lo que vivimos y sufrimos… por eso no tiene ningún rasgo, porque busco que la cara se la ponga el espectador”.

Rodrigo de la Sierra es Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma del Estado de México y en su honor, la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UAEM, nombra la Plaza de Artes Rodrigo de la Sierra Timoteo. Actualmente también exhibe en el Zhou B Art Center de Chicago y planea este mismo año exhibir obra en las oficinas de Petróleos Mexicanos y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Las piezas que componen la muestra “Timo entre la gente” se exhiben en la Alameda Central del Centro Histórico de la Ciudad de México hasta el 31 de agosto.

Previo

Rafael Puente del Río, ese técnico que le está devolviendo la dignidad al futbol mexicano

Siguiente

Los gobiernos impiden el crecimiento de la Internet para mantener el control