Marinés Scelta #VocesVioletas

Marinés Scelta (Mendoza, Argentina, 1984). Es Profesora de Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Cuyo y cursa la Maestría en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires.

Participa del colectivo de poetas mujeres Write like a girl! cuyo objetivo es investigar y difundir la literatura hecha por mujeres.

“Saber lo que se pierde” fue su primer poemario, publicado en 2016, por la Editorial Peces de Ciudad (Buenos Aires). Ha participado de la antología de jóvenes poetas “Cómo decir en este mundo, solo con estas palabras”, Editorial Ruinas Circulares, 2017. Actualmente reside en Buenos Aires.

Del poemario “Saber lo que se pierde” presentamos una breve selección:


 

Sortilegio

Llevo un incensario colmado con lo que dejaste

en una ceremonia con los ojos al sol

cada nueva estación

soy el firme propósito

una vela encendida aún frente al viento

en vano fue que practicara

esas tres letanías para invocarte

aguas adentro

donde no puedo hacer pie

Pediste venganza y fue abismo

sobre las cosas más insignificantes

recogí los pedazos en las ruinas

con ojos llenos de sal y de distancia

me enseñaste a mirarnos

para saber cómo es desvanecer

Tu voz desafía a la oscuridad

en los pasadizos del recuerdo

atado a la cinta roja de las estatuas

solo viento sobre piedra

en la noche de los poseídos.

 


Carta a mamá

Siempre hubo tiempo

para cerrar las puertas

dijiste

crecí como pregunta en tu jardín

entre las espinas de las rosas

al acecho de los días de verano

te reclamo entre mis manos

abrazada a un pedazo de vidrio

tu reflejo es apenas un lejano país

al que nunca voy a llegar

lo único valioso no es eterno

dijiste

yo aprendí de la caída

y el frío

en la única oración para tocarte.

A cambio me diste

esta habitación que soy

de cosas por la mitad

a cambio,

el amor en un animalito muerto.

 


Pienso en vos como el día más largo

Fuiste el día más largo del verano

donde me hice de fuego

para caer en el centro exacto de la sed

has olvidado mi nombre

y yo aprendí que pedir es demasiado

te quise porque fuiste más límite

que inmensidad

porque trajiste ese silencio del sur

en tu forma de nublarte

mediste el tamaño de mis pies

y supiste que no habría camino

para seguirte

nada te debo.

Lo que sobrevive a la intemperie

está destinado a ser eterno.

 


Año nuevo

Qué hace que volvamos la mirada

siempre hacia el mismo lado

que tropecemos cada vez

con el mismo truco de la piedra

somos una cuerda rasgada

y no es la distancia

es el precio por cabeza

el descuento de los favores

el que pide

el camino que andamos

ya no existe

cada estación que pasa

nos hace perder alguna hoja

a medias en todas partes

la noche es agria y no da tregua

miramos al espejo y no estamos

por fin empezamos a entender.

 


Diana

Gacela herida por el extremo del miedo

desangrada corro un camino que no conduce hacia ningún lado.

Virgen blanca conmovida por el dolor del nacimiento

un árbol es mi noche

la caída

elegida antes de mí

doblada en la impiedad del mundo.


Desamor

Hay un susurro en el fuego que habla de vos

de mí

el error es un árbol que se yergue emperador

fino alambre sin guía sobre un páramo

la reverencia de un hombre en la hora ofrecida.

 


Proscripción

Tenemos la urdimbre de árboles

tejida por un destino impenetrable

el bien y el mal en cada uno de nosotros

la fatalidad de una manzana mal tragada

avanzamos custodiados por dos perros

raspados en la corteza

dejamos atrás paraísos

exiliados a la sombra de otoños eternos.

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