La música en la era cyborg

Resulta interesante mirar el avance de la robótica en relación con el cuerpo, ya hemos hablado en Tercera Vía del UltraCortex (un proyecto comunitario para controlar periféricos y cuantificar las funciones cerebrales con tecnología abierta) o de los sensores de grafeno que funcionan de manera similar pero insertos directamente en la corteza cerebral. Proyectos similares se pueden encontrar por millares, tanto en espacios académicos e institutos de investigación de avanzada, como en la rizomática e imparable ciencia abierta; a la que apostamos como ruta de construcción comunitaria y autónoma.

Lo cierto es que la investigación científica siempre ha tenido dos objetivos principales, entendernos y manipular el mundo físico; nosotros incluidos. Los avances extraordinarios que vemos en el “hackeo” del humano está cerrando las fronteras que nos separaban de la máquina y ahora investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia (GTI) han desarrollado un brazo robot que permite tocar la batería usando un tercer brazo. Este tercer brazo se acopla al hombro del batería y se maneja mediante gestos. También se mueve e interviene en la interpretación por sí mismo, según la música o el ritmo que está sonando y se orienta según la disposición del brazo al que se encuentra anclado.

Estos avances, generados por una institución de alto prestigio como el GTI, nos parecen tan extraordinarios que nos sentimos alejados y nos resulta imposible pensar tan solo en la posibilidad de desarrollar esta tecnologías por nosotros mismos. Pero una vez más el movimiento comunitario de hardware libre nos da pautas para iniciar nuestros propios experimentos y diseñar de manera sencilla mecanismos similares a este brazo robótico.

Por ejemplo, este sistema creado a partir de la plataforma Arduino, que controla automáticamente una batería. Un robot que puede ser programado para replicar con exactitud cualquier pieza, o insertar una base rítmica que suene orgánicamente, dado que es ejecutada por una batería real.

Un sistema muy parecido al implementado en esta orquesta de darbukas automática.

Si bien parecen proyectos complicados, que requiere una base sólida de conocimientos en diseño, robótica y programación, se puede iniciar con proyectos más simples, totalmente liberados para ser replicados, que se basen en el reciclaje y que generen resultados espectaculares; como esta batería creada con módulos de arduino y una raspberry pi.

O este instrumento hecho con latas de refresco (omitimos el nombre de la empresa aunque sea evidente y recomendamos ampliamente erradicar su consumo si pretenden vivir los suficiente para desarrollar sus propios robots).

Pero como somos ante todo humanistas, nos gustaría recordarnos el aura de la sensibilidad interpretativa, con una muestra de lo que el inigualable Buddy Rich podía hacer frente a su instrumento.

Estamos muy lejos de la era en la que las máquinas lograrán proezas técnicas como esta, pero estamos dando los primeros pasos y no hay pretexto para no sumarnos a la marcha que está cambiando nuestra forma de entender y relacionarnos con el mundo. Por lo pronto podríamos imaginarnos lo que los grandes bateristas podrán hacer con sus nuevos brazos robóticos y los gigantescos instrumentos reciclados que podrían construir con las latas de cerveza que toman por combustible.

Texto de Jesús Vergara-Huerta, miembro del Colectivo de Ciencia Comunitaria ALTERIUS.


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