La artista textil Gimena Romero combina el bordado con la pintura y la literatura

Para la creadora textil mexicana Gimena Romero (Ciudad de México, 1985), el bordado es como una canción que se debe cantar para que no se olvide, ya que aún persiste el menosprecio hacia este arte, y sus técnicas y estilos.

Como artista textil, Romero cree que en el bordado existe una narrativa poderosa:“Todos contamos historias y tenemos lenguajes diferentes. Para mí está en los hilos; me interesa la sorpresa, el ritmo y creo que el propio material te dice cosas”

Con estudios en artes plásticas y visuales en México en la Escuela Nacional de Pintura, Grabado y Escultura La Esmeralda, Gimena Romero se especializó en estampa y después en ilustración. “Yo hacía grabado y dibujo, y la primera vez que tomé una aguja para bordar fue a los 22 años, que ya es una edad muy grande, la generalidad de la gente empieza a bordar desde la infancia. Mi mamá y mi abuela bordan, pero yo empecé porque me di cuenta que es dibujo, que es trabajo sobre plano y en volumen”.

Este descubrimiento fue decisivo en su visión como artista:“Lo que me atrae del grabado es que hay una línea muy fina y peculiar, no es un medio tan sencillo, no es un trazo de fácil acceso como con un pincel o lápiz. Lo mismo pasa en el bordado, así que para mí fue bastante lógico pasar de hacer grabado a bordado porque es usar otro tipo de punta”.

Si bien Romero trabaja con textil, las acuarelas, el grafito, el collage, e incluso cualquier objeto encontrado en la calle son elementos que se pueden ubicar en sus imágenes.

Hasta el momento ha tenido la oportunidad de estudiar diversos tipos de bordado, alta costura en París, bordado con hilos de oro en Sevilla y bordados Tenangos en Hidalgo, lo que le ha permitido una alta especialización en este arte.

Destacó que en sus inicios casi nadie bordaba, pero ahora ha crecido la comunidad de bordadores no sólo en nuestro país sino a nivel internacional, lo cual le ha permitido impartir talleres en la Ciudad de México y en el extranjero. Ha desarrollado una teoría particular sobre el oficio de bordado, el cual está emparentado también con la poesía:“Al principio llenaba la tela, pero me di cuenta que una cosa que necesita el bordado es espacio y silencio. Lo delicioso y lindo de esto es lo sutil y vaporoso de la técnica”.

Para Gimena Romero, la literatura también tiene un papel central, por ello, asegura, sus bocetos provienen de la palabra escrita desde su primera exposición individual en la que basó su obra en el cuento “La casa tomada”, de Julio Cortázar.

Esta inquietud se hace patente en sus publicaciones “Hebra de agua” (seleccionado como libro del año en el festival Teixim la Ciutat 2016, en España) y “Camino a Tenango”, ambas editadas por Thule.”Hebra de agua” es un poema dedicado a su madre que se convierte en metáfora de agua y lluvia y se acompaña de imágenes de obras textiles que dan cuenta del interés de Gimena Romero en las texturas.

Por otro lado, “Camino a Tenango” es resultado de un proyecto cultural emprendido por la artista con el objetivo de difundir el arte popular del bordado tenango, una referencia en los textiles indígenas de México.

Fue así que al lado de bordadoras de este arte tradicional de Tenango de Doria (Hidalgo, México) dieron cuerpo a las ilustraciones de una estética colorida que hace referencia a una singular historia de fantasmas.

Actualmente, Gimena Romero trabaja en el libro ilustrado de “Bambi”, escrito por el austriaco Felix Salten, al cual describe como una de sus mejores creaciones en imagen y próximamente saldrá a la luz la publicación “México bordado. De la tradición al punto”.

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