La importancia del arte mexicano en Estados Unidos

La muestra “México 1900–1950: Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias” se convirtió en un sólido puente cultural entre México y los Estados Unidos. Dicha exposición, que se presentó en formato bilingüe, concluyó su estadía en el Museo de Arte de Dallas, Texas, donde fue visitada por 126 mil personas.

Con tal cantidad de visitantes se convirtió en la segunda exposición más importante que se presenta en la ciudad estadunidense en 10 años. A este respecto, Agustín Arteaga, curador de la exposición y director del Museo de Arte de Dallas, afirmó que “sólo la supera la exhibición del faraón egipcio Tutankamón que se presentó en este mismo museo en 2007, pero eso nos habla de la importancia que tiene la cultura mexicana y la manera como sigue atrayendo con sus artistas a miles de visitantes.”

La exhibición conformada por 200 obras entre pintura, escultura, fotografía, dibujo y audiovisuales, presentó también réplicas transportables de las obras de los grandes muralistas mexicanos. Así como documentos que muestran la importancia de un periodo artístico fundamental para México, donde surgieron creadores que se convirtieron en iconos del siglo XX.

Después de su presentación en el Grand Palais de París, Francia, donde fue visitada por más de 230 mil personas, la exhibición sedujo al público estadunidense con un amplio mosaico de los artistas que construyeron las vanguardias en la primera mitad del siglo XX: Ángel Zárraga, Tina Modotti, Roberto Montenegro, Rufino Tamayo, Miguel Covarrubias.

La modernidad mexicana y la manera como influyó la imaginación colectiva es el tema que enmarca la primera sección de la muestra, donde además se da cuenta de la forma como las tradiciones del siglo XIX en México y sus transformaciones seguían estando presentes en las temáticas que abordaban los artistas.

Con el fortalecimiento de la Escuela Mexicana de Pintura y Escultura, la segunda parte de la exposición mostró la manera como la Revolución Mexicana se convirtió en un mosaico de pasiones, imágenes y discursos ideológicos y espirituales de los artistas mexicanos.

Fue así como después del antecedente del muralismo derivado de la Revolución, el tercer apartado de la muestra presenta el gran caleidoscopio cultural que con los cimientos de los grandes movimientos sociales se presentó al público con nuevos exponentes como Gerardo murillo, Germán Cueto, Marius de Zayas y del propio Rufino Tamayo.

Como parte de ese puente cultural con los Estados Unidos, la exhibición que culminó en Dallas agregó un cuarto núcleo denominado Encuentro de dos mundos: Hibridación, donde los asistentes siguieron los pasos de muchos de nuestros artistas por diversas ciudades de los Estados Unidos, en especial Nueva York, donde encontraron una gran retroalimentación para seguir nutriendo su arte de nuevas propuestas.

En esta muestra están presentes las raíces culturales de México, las de sus pueblos originarios, y las vanguardias europeas y americanas de principios del siglo XX, en un amplio panorama dentro de las corrientes del arte moderno universal.

Previo

Junio de 2017, el mes más violento de los últimos 20 años

Siguiente

Tlahuac, lo que sabemos hasta ahora