Tocar un instrumento musical transforma y protege tu cerebro

Un estudio reciente ha descubierto una pieza crucial para entender porqué tocar un instrumento musical puede ayudar a los adultos mayores a mantener sus habilidades de escucha y evitar algunos problemas cognitivas relacionados con la edad. Este hallazgo podría conducir al desarrollo de intervenciones de rehabilitación cerebral a través de la formación musical.

El estudio, publicado en el Journal of Neuroscience el 24 de mayo, encontró que el aprendizaje de tocar un sonido en un instrumento musical altera las ondas cerebrales de una manera que mejora las habilidades de escucha y audición de una persona en un corto período de tiempo. Este cambio en la actividad cerebral demuestra la capacidad del cerebro para volver a conectarse y compensar las lesiones o enfermedades que pueden obstaculizar la capacidad de una persona para realizar tareas.

“Se ha sabido que la música tiene efectos beneficiosos en el cerebro, pero ha habido una comprensión limitada de lo que hace la música”, dice el Dr. Bernhard Ross, científico senior del Rotman Research Institute (RRI) de Baycrest y autor principal del estudio . “Este es el primer estudio que demuestra que aprender el movimiento fino necesario para reproducir un sonido en un instrumento cambia la percepción cerebral del sonido de una manera que no se produce sólo al escuchar música”.

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Este hallazgo apoya la investigación del Dr. Ross utilizando entrenamiento musical para ayudar a los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular a rehabilitar el movimiento motor en sus cuerpos superiores. Los científicos de Baycrest han logrado interesantes avances para entender cómo es que la experiencia musical de una persona afecta las habilidades auditivas y la función cognitiva a medida que envejecen y continúan explorando cómo cambia el cerebro durante el envejecimiento.

El estudio incluyó a 32 adultos jóvenes sanos que tenían audición normal y sin antecedentes de trastornos neurológicos o psiquiátricos. Las ondas cerebrales de los participantes fueron grabadas por primera vez mientras escuchaban sonidos parecidos a campanas de un cuenco tibetano (una pequeña campana golpeada con un mazo de madera para crear sonidos). Después de escuchar la grabación, a la mitad de los participantes se les proporcionó el cuenco tibetano y se les pidió recrear los mismos sonidos y ritmos golpeándolo y la otra mitad recreó el sonido pulsando una tecla en el teclado del ordenador.

“Se ha planteado la hipótesis de que el acto de tocar música requiere que muchos sistemas cerebrales trabajen juntos, como los sistemas de audición, motor y percepción”, dice el Dr. Ross, quien también es profesor de biofísica médica en la Universidad de Toronto. “Este estudio fue la primera vez que vimos cambios directos en el cerebro después de una sesión, lo que demuestra que la acción de crear música lleva a un fuerte cambio en la actividad cerebral”.

Los próximos pasos del estudio incluyen el análisis de la recuperación entre pacientes con accidente cerebrovascular con formación musical en comparación con la fisioterapia y el impacto de la formación musical en el cerebro de los adultos mayores. El trabajo del Dr. Ross está sentando las bases para desarrollar audífonos del futuro y programas de entrenamiento cognitivo para mantener la salud auditiva.

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