El draft del fútbol mexicano, un mercado que violenta los derechos de los jugadores

El futbol en México viola cada seis meses los estatutos de la FIFA, la Ley Federal del Trabajo y la Declaración Universal de los Derechos Humanos para la realización del régimen de transferencias, es decir, el draft. Sin embargo, algunos jugadores ya se están organizando para que las cosas cambien.

El artículo 18 del estatuto y la transferencia de jugadores de la FIFA establece que:

“Un club que desee concertar un contrato con un jugador profesional debe comunicar por escrito su intención al club del jugador antes de iniciar las negociaciones con el jugador. Un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses. Cualquier violación de esta disposición estará sujeta a las sanciones pertinentes.”

Es claro: un jugador tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club cuando él quiera.

Por otro lado, el artículo 295 de la Ley Federal del Trabajo en México, regula las relaciones de los deportistas profesionales con sus patrones:

“Los deportistas profesionales no podrán ser transferidos a otra empresa o club, sin su consentimiento.”

El artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos versa sobre los derechos laborales y establece que toda persona tiene derecho a la libre elección de su trabajo y que tiene derecho a fundar sindicados y sindicarse para la defensa de sus intereses.

El draft se realiza en Cancún, en un ambiente relajado por parte de directivos y entrenadores. En la reciente edición resaltaron dos casos de irregularidades: Edwin Cardona e Iván Piris, quienes pertenecen al Club Monterrey y que fueron transferidos de manera temporal al Club Pachuca y al León respectivamente. Cabe destacar que ambas escuadras pertenecen al Grupo Pachuca, donde tiene injerencia Carlos Slim.

En el caso de Piris, tenía contrato por dos años más con Monterrey y buscaba ser contratado por algún club europeo. Él mismo declaró que no quiere jugar en León, pero el dicho club ya lo anuncia como miembro de su plantilla.

 

El caso más mediático ha sido el de Edwin Cardona, quien ha declarado que agradece la oferta de Pachuca pero que no quiere jugar ahí porque está esperando una oferta para jugar en Europa. Por otra parte, el presidente del club Pachuca, Jesús Martínez, declaró que si la oferta de Europa llega, Monterrey, que es dueño de su carta, tendrá que decidir en conjunto con el jugador. Sin embargo, si no llega la oferta, Cardona solo podría jugar en Pachuca, por lo que perdió la libertad de elegir donde trabajar.

 

Este tipo de acciones son permitidas por un acuerdo no escrito entre los dueños y presidentes de los clubes mexicanos llamado: “El Pacto de Caballeros”. Además de este tipo de acciones, el pacto permite que los dueños hagan tratos que tengan que respetar. El caso de Javier Aquino puede ilustrar lo anterior. El jugador oaxaqueño fue vendido a España por parte de Cruz Azul; sin embargo, cuando Tigres lo buscaba repatriar, tuvo que negociar con el equipo celeste para su regreso. Lo mismo sucede con jugadores extranjeros que son contratados por un club: regresan a su país de origen a jugar una temporada y cuando otro club mexicano quiere volver a contratarlo, se tiene que negociar con el primer club que lo trajo sin que este sea dueño de algún porcentaje de la carta del jugador, una práctica que atenta los derechos laborales.

 

Algunos casos emblemáticos sobre este tipo de transferencias son:

  • Ramón Ramírez, estrella del Guadalajara, que fue trasladado en contra de su voluntad al club archirrival: las Águilas del América.
  • Carlos Peña, que fue trasladado del León al Guadalajara en contra de su voluntad, y que en su despedida declaró que no quería salir de León pero que acataba las decisiones de la directiva.
  • Alfonso González de Atlas fue traspasado a Tigres en 2014, no quiso jugar con el equipo regiomontano y no se reportó con este club. Por ser un préstamo, Atlas lo recibió de nuevo, pero para venderlo un año después a Rayados de Monterrey.

 

Asociación de Futbolistas

Estos casos ocurren por la ausencia de un contrapeso por parte de los jugadores, quienes históricamente no han podido organizarse en la defensa de sus derechos en parte porque los directivos y dueños presionaban a los jugadores para desarticular cualquier intento, como fue el caso del futbolista Carlos Albert en los setentas.

Los jugadores, históricamente, no han podido organizarse en la defensa de sus derechos

Sin embargo, amparados bajo al artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 27 de abril surgió la Asociación de Futbolistas Mexicanos AC, fundada por Rafael Márquez, Carlos Salcido y Christian Giménez. Fue el mismo Márquez quien declaró que el futbolista es visualizado en México como una mercancía y no como una persona con derechos, cosa que es necesario cambiar.

Como contrapunto, Germán Villa, ex jugador del América, afirmó que el futbol de México es “la liga de Walt Disney” porque todo es mágico y maravilloso. Es en serio:

 

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1 comentario

  1. […] el futbol mexicano existen prácticas que van en contra con las leyes laboras, como dimos cuenta en Tercera Vía hace unos meses: prácticas como el pacto de caballeros o el draft atentan contra […]

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