Agencia Magnum: el arte convertido en fotoperiodismo

La mítica agencia Magnum ha cumplido 70 años de ser un referente no sólo del fotoperiodismo, sino del arte. Nacida en 1947 bajo el carácter de una cooperativa de fotógrafos. Una de sus consignas fundamentales era buscar mejores condiciones para el trabajo fotográfico. Hasta el día de hoy no ha dejado de luchar por renovarse y adaptarse a las nuevas exigencias.

A partir de su fundación, los fotoperiodistas se convirtieron en dueños creativos de sus propias fotografías. Serían ellos quienes venderían directamente su trabajo al cliente, con el derecho a conservar los negativos de su obra, así como el copyright y la facultad de poder controlar el corte de la imagen y el pie de foto, lo que no sucedía hasta ese momento en las publicaciones en las que colaboraban.

Cuatro fotógrafos de guerra fueron sus fundadores, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandivert y David Seymour, junto a las fotógrafas Rita Vandivert y Maria Eisner. De los escombros de la Segunda Guerra nace el nombre de la agencia, el cual hace referencia a un tipo de cartucho muy utilizado por los reporteros de guerra.

Con el paso del tiempo Robert Capa y Henri Cartier-Bresson serían sus integrantes más célebres.  Debido a que ambos, por su propio trabajo artístico, cambiaron el mundo de la fotografía. Sin embargo, con la fundación de Magnum el rumbo de la fotografía documental sería distinto.

Desde entonces 92 fotógrafos han contribuido a la historia de la agencia, y a la historia de la fotografía.  Su lente ha capturado los momentos más sublimes del ser humano, y también los más funestos. A través de una mezcla de periodismo, arte y narrativa.

Es así como los fundadores pronosticaron la importancia de la fotografía en el futuro. Robert Capa lo intuyó al ver la velocidad con la que se transformaban los dispositivos fotográficos. Para él la labor de un fotógrafo era “estar en el lugar adecuado en el momento oportuno”.

Por su parte, el otro gran fotógrafo del siglo XX, Henri Cartier-Bresson “la labor de un fotógrafo no consiste en demostrar nada acerca de un hecho humano. No somos propagandistas, somos testigos de lo efímero”.

De esta manera, a través de esas grades consignas la fotografía documental se convirtió en una de las formas más destacadas del arte.

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