Los traumas de la infancia condicionan nuestras preferencias políticas

Según un estudio del Instituto francés de Neurociencias Cognitivas cuyos resultados se publican en la revista Evolution and Human Behavior, realizado en medio centenar de países europeos, sufrir la pobreza en la infancia está asociado a una fuerte adhesión a las políticas autoritarias en la edad adulta.

Los científicos intentan comprender el auge del autoritarismo en nuestra época, que representa una amenaza para las democracias actuales. Desde principios de siglo, la mayoría de los países occidentales experimenta un crecimiento histórico de los partidos autoritarios, al mismo tiempo que las actitudes autoritarias se extienden en el seno de los diferentes partidos.

El análisis de estos fenómenos políticos reposa a menudo sobre factores contextuales como la crisis económica o la amenaza terrorista, que favorecen según estos estudios las actitudes autoritarias. Sin embargo, recientes investigaciones en biología y psicología han demostrado que el ambiente que rodea a un niño durante la infancia influye en su comportamiento en la edad adulta.

Lo que se propusieron los investigadores franceses de este estudio es si esa influencia del entorno infantil en la edad adulta puede extenderse a las posiciones políticas. Y para ello se han centrado específicamente en los entornos de pobreza en la infancia y su eventual impacto en actitudes autoritarias.

Diferentes cuestionarios

Para medir las preferencias políticas, los investigadores se han apoyado en diferentes cuestionarios para recoger las impresiones de los encuestados sobre los rostros de diferentes personas. Anteriores estudios en psicología ya han demostrado que las actitudes políticas están influidas por algunos tipos de rostros y que un juicio somero de la cara de un candidato puede determinar una opción política para un ciudadano, e incluso anticipar el posible éxito o fracaso de un político en unas elecciones.

Los investigadores se han inspirado en estos trabajos previos y han medido la preferencia por hombres políticos ficticios, representados por rostros modelizados por ordenador y calibrados para representar diferentes niveles de autoritarismo o de confianza (ver imagen). Para los participantes en la investigación, todas las combinaciones son posibles con estos rostros ficticios: una cara puede ser muy dominante o poco digna de confianza, o muy dominante y muy digna de confianza a la vez, o también poco dominante y poco digna de confianza, o finalmente poco dominante y muy digna de confianza.

Las diferentes posibles caras de opciones políticas. INSERM
Rostros que representan opciones políticas. Fuente: INSERM

Los investigadores desarrollaron a continuación dos tipos de cuestionarios. Uno simplificado para niños y otro para adultos. En el marco de esta investigación, 41 niños de 7 años tuvieron que elegir quién sería el capitán de su equipo para dirigir una excursión a la montaña, basando exclusivamente entre caras más o menos dominantes y más o menos dignas de confianza.

Este primer test puso de manifiesto que los niños expuestos a condiciones socio-económicas desfavorables prefieren capitanes dominantes y menos dignos de confianza, que los otros niños que viven en medios sociales más favorables.

También en la madurez

Viendo la influencia de este efecto provocado por la pobreza, los investigadores se interesaron por ver si esta influencia se traducía en opciones políticas en la edad adulta. Para ello midieron las preferencias de una muestra representativa de la población (1.000 participantes) por candidatos políticos más o menos dominantes o más o menos dignos de confianza.

A estos participantes se les mostraron de forma aleatoria caras de candidatos más o menos dominantes y/o dignos de confianza, de dos en dos y de forma aleatoria, con la pregunta: ¿a quién votarías tú? Las respuestas en esta segunda parte del estudio puso de manifiesto que haber padecido pobreza en la infancia aumenta la preferencia por políticos dominantes y dignos de confianza en la edad adulta, independientemente de los niveles de educación y socio-económico actual de los participantes.

Finalmente, los investigadores se interesaron por las actitudes explícitamente autoritarias de los participantes preguntándoles por su identificación con la frase siguiente: “Pienso que tener al frente del país a un hombre fuerte que no tenga que preocuparse del parlamento ni de las elecciones es una buena cosa”. El análisis de estas respuestas demostró también que haber padecido pobreza en la infancia aumenta la adhesión a actitudes explícitamente autoritarias, no sólo en una muestra de población de Francia, sino también de otros 46 países europeos.

Con estos tres cuestionarios diferentes, este estudio ha puesto en evidencia la importancia de los factores precoces en la determinación de las actitudes políticas y ayuda a la comprensión de las dinámicas de las democracias actuales.

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