El feminismo no es un humanismo

Lo siento compañeras, pero nosotras nos resistimos.

Para que la humanidad existiera, fue necesario un proceso histórico que anulara a las mujeres: no somos humanas, nosotras no, nosotras somos mestizas, latinas, indias, negras. El humanismo se fincó en los preceptos de libertad, fraternidad e igualdad, y los derechos humanos son la bandera. El hito histórico, la revolución francesa. El humanismo es una mierda vertical, lo que dicta la agenda, los principios de Europa por el mundo que ellos mismos han jodido.

A nosotras nos tocaron las violaciones disciplinarias en procesos de conquista y ahora de guerra. Las mujeres buscaron el voto, y ahora son botín político. Los derechos se han convertido en el discurso progre, que dice: “¡estate quieta mujer!”

“Ya puedes votar y acceder al poder, aunque este siga siendo patriarcal, capitalista y heterosexual”.

Queríamos trabajar y la precarización vino a nosotras: doble y triple jornada. “Pero tranquila mujer, we can do it!” ¿No se preguntan porque esa imagen, icono del feminismo, tiene el uniforme de una obrera blanca? Somos el eco del feminismo bastardo, el feminismo negro, cuando en 1850, Sojouner Truth se preguntaba: “¿A caso no soy una mujer?” La respuesta era para todas: “no, ustedes no lo son”.  

Gráfico: Laura Salaberry


El humanismo hizo de la razón un instrumento utilitario. A nosotras se nos dice constantemente: “no tienes razón, estás perdiendo el control, deja de intensar, aprende a argumentar si quieres ser escuchada…debes estar tranquila y no comportarte como animal, renunciar a la bestia, al 666, porque el diablo tiene cuerpo de mujer…”

“Calladita te ves más bonita”
Y comenzamos a sentirnos solas, porque el horizonte de igualdad es masculino. No queremos ser como ellos, nos sigue determinando su mirada, su presencia. Nos dividieron: no bastaba con demostrar que somos humanas, que somos mujeres, de modo que se nos otorgaron los preceptos para serlo, y entonces éramos buenas mujeres o éramos malas, somos esposas o somos putas, somos decentes o somos obscenas…

“¡Brujas!”
Porque cuando hablan son unas problemáticas…madre o solterona, heterosexual o lesbiana, abrieron la caja de pandora, la desgracia del mundo está en nuestro cuerpo…

Lo siento compañeras, pero nosotras resistimos: mientras unas son hijas de Eva, que lloran el destierro, otras somos hijas de la Malinche, nos los vamos a chingar, pulques before vatos: tercas como hijas de la chingada, reconocimos a la bestia en el espejo. Somos las desviadas, feministas incómodas hasta para el pinche feminismo, provocadoras profesionales, radicales, no buenas mujeres.

Anzaldua nos abrazó: “dejen de chingar, no soy yo quien vendió a mi gente, si no ellos a mí”.

Yo no quiero reconocerme en el otro, yo soy la otra, necesito reconocerme a mí misma, rescatar mi historia, dejar a un lado ese instinto matricida que el patriarcado instauró en mí.

Gráfico: Cristina Lu

Cada vez que decimos: “mi madre es anticuada”, “mi madre no comprende”, “no quiero estar en la cocina como mi madre”, “no quiero casarme y tener hijos como mi madre”. Así renuncio al espacio privado, porque oprime: no cocino, no lavo, no cuido…cuando cuidar es un ejercicio de rebelión. Nosotras cuidamos, a nuestra estirpe, amamantamos, no somos humanas, el proceso de parto y lactancia es animal, devenimos post-humanas, somos eso, más allá de catástrofes hegemónicas, la modernidad y su proyecto se han derrumbado y fuimos nosotras, las malditas, quien lo señalamos. Limpiamos a los hijos con huevos o zapatos para quitarles aire, les arrullamos con rebozos, los cargamos en la espalda mientras preparamos de comer, porque dedicar la sazón es un acto, un ritual amoroso.

El espacio privado es un espacio de mujeres, y sacarnos de ahí nos arrebata las potencias. A la mierda la sororidad que homogeniza y no existe, es una ficción. Es leña que debemos quemar y devenir aquelarre, resolviendo desde el conflicto…

La sororidad se da en bloques y no renuncia a las practicas punitivas, de señalamiento. Preferimos el Affidamiento, reconocernos desde la diferencia, sin arrebatar protagonismos, la palabra, el micrófono, y dejar a un lado la tutela masculina organizativa de una izquierda que hiere. Un continium lesbiano, fuera de la mirada masculina, para construir lazos fuera de la heterosexualidad como régimen político.
Esas somos nosotras, las que habitamos el mundo no-humano: no queremos pertenecer a eso y asumiremos las consecuencias…si tuviéramos que elegir con quién decidimos compartir nuestros espacios y pensamientos, sería con los compañeros trans, maricas, tortillas, mujeres, animales, locas, las drogadictas, las putas, las presas, las crías, las corporalidades heterodisidentes y malas mujeres.

No queremos hombres cis participando, pues ellos no tienen nada que decir. No hay procesos de reconocimiento entre mujeres mediados por si es bueno o no tu marido: deja de involucrar a tu novio en nuestros procesos.

¡Que se joda!

Tiene el resto del mundo para él.

Muchas veces, nosotras, las radicales, autónomas e insurrectas, hemos sido despojadas de ideas, y estamos ya cansadas de ceder espacio. Ustedes dicen:

“Bienvenidas todas las voces”

Pero nos desacreditan cuando afirman:

“No todas somos así”.

¿Con quién estás construyendo un mundo mejor, hermana, cuando nos señalas como las malas? ¿Contra quien lanzas tus palabras como misiles? Nosotras renunciamos a la humanidad, pues acceder a ella sólo nos ha desgastado históricamente. Construyamos entonces desde el margen: somos borders, marginales, brujas precarias…bajen ustedes del pedestal de agendas internacionales neocoloniales.

El feminismo no es un humanismo. El feminismo es vida, el feminismo no se ha cagado sobre el mundo con guerras civilizatorias, de modernidad y progreso que nos despoja a nosotras las mujeres. Comprende hermana, no somos humanas, somos algo más, somos las que politizamos los afectos, la rabia, las que nos lamemos las heridas, somos fieras, lobas, leonas, perras; no somos mujeres, somos indias,  negras, mestizas. No compañera, lo sentimos, nosotras nos resistimos. No hay especie humana, raza humana, dejemos de creer que el feminismo es desde lo antropocéntrico,  porque es un discurso que no nos pertenece, no salió de nuestras entrañas. Hay que ubicarnos en nuestros espacios de enunciación y protegernos entre nosotras…de lo contrario, el feminismo se ha convertido en su juego favorito para agradar desde lo políticamente correcto.

Para nosotras ya no hay tregua.

Gráfico: María María Acha-Kutscher
Previo

Tabasqueñas ganan medallas de oro en concurso de robótica

Siguiente

Legalización de la Cannabils para uso medicinal.

  • Antonio Rangel Reyes

    ¿Acaso puede haber una mayor estupidez que esta?

  • Liana

    No entiendo hacia dónde se supone que va este discurso. Suponiendo que lográsemos una república separatista de mujeres…luego qué?

  • Joxe Karr

    Pues creo que para liberar a la mujer, se debe liberar también al hombre. Y no del humanismo, sino del capitalismo, ése sistema económico compañer@s es el que ha inventado esos discursos bélicos civilizatorios. Lo dice un hombre solidario con el pensamiento libertario y que desea que Ustedes pongan atención en los procesos económicos porque hay un feminismo burgués, que solamente las busca para ocupar puestos verticales repitiendo la estructura capitalista.