Beitar Jerusalem: la historia de futbol y racismo

El club de futbol Beitar Jersulamem propaga un mensaje de discriminación y racismo en una zona donde la diferencia y el conflicto son el pan de cada día. El Beitar es el equipo más nacionalista de Israel, y la mayoría de sus jugadores son de origen judío; sin embargo, en 2013, su dueño, presidencia y cuerpo técnico tomaron la decisión de contratar a dos jugadores musulmanes, con la idea de difundir un mensaje de paz.

Eli Tabib, dueño del equipo, declaró que lo hicieron para que el futbol fuera un reflejo de la sociedad, lo que somos en realidad. El fichaje no fue nada aplaudido por los aficionados, quienes en los entrenamientos no dudaban en recordar la petición de “guerra” y desearle la muerte a los jugadores, directivos y cuerpo técnico.

El documental “Forever Pure” de Maya Zinshtein fue apoyado por 158 fondeadores y más de 21 mil euros para narrar la historia del Beitar. Saur Sadajev y Gabriel Kadijev fueron los dos jugadores musulmanes, nacidos en Chechenia, que al llegar al club que viste de amarillo provocaron que los aficionados ultra nacionalistas hicieran destrozos e incendios en la ciudad. Los jugadores, en lugar de disfrutar su trabajo, vivieron una pesadilla cada entrenamiento y cada partido. Los directivos entendieron que el odio y racismo estaba tan incrustado que vivirían una lucha casi imposible de ganar.


El primer gol anotado por Sadajev fue un ejemplo claro del racismo tan profundo. Un gran porcentaje de la afición decidió salirse del estadio, antes que festejar un gol con un musulmán. Ese juego, lo ganó el Beitar, pero la afición abucheó al equipo por haber ganado con un gol de un musulmán, y los jugadores judíos que compartían ese sentimiento provocaron que el equipo se dividiera.

Benjamin Netanyahu, primer ministro israelita, nacionalista y conservador, ha proclamado que el Beitar es el alma de Israel, de modo que el club se ha convertido en un símbolo del nacionalismo y de la guerra histórica entre Israel y Palestina. Por otro lado, el ministro de relaciones exteriores asistió a un juego y le pidió a los jugadores musulmanes que no se distrajeran por la situación extra cancha y la postura de los aficionados, sino que hicieran bien su trabajo y salieran a ganar. Sin embargo, con toda la presión, los jugadores terminaron por salir del club. Y sus aficionados lo celebraron, porque no tienen empacho ni timidez en decir que el Beitar se asume como el club más racista del mundo.

“Aquí estamos, el equipo de futbol más racista”

En esta ocasión el futbol no se convirtió en la máxima expresión del ser humano, sino que por lo contrario, el futbol fue usado como una herramienta para propagar el mensaje de odio, racismo y discriminación.

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