El tiempo y la destrucción: poemas sirios de Adonis

Adonis es una de las voces más destacadas de la poesía contemporánea. Candidato, por muchos años, al premio Nobel de Literatura, su poesía es considerada de culto por su fuerza expresiva y conmovedora. Su nombre de pila es Ali Ahmad Said Esber, nacido en una provincia de Siria, desarrolló su carrera literaria en Líbano y Francia.

En 1955 fue apresado por ser miembro del Partido Social Nacionalista Sirio. Tras su liberación, se instaló en Beirut, donde fundó junto con el poeta Yusuf al-Khal, la revista Shi’r (‘poesía’). A partir de este momento, Adonis abandonó el nacionalismo sirio, para abrazar el panarabismo, al tiempo que renunciaba a buena parte de la carga política en sus obras. A continuación presentamos una brevísima selección de sus poemas.


EL TIEMPO

 *



Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

¿Qué es esta sangre que palpita en la arena

y qué es este ocaso?

Llama del presente, ¿qué vamos a decir?

 *

_____

_____

En mi garganta están los jirones de la Historia

y en mi rostro los signos del sacrificio.

¡Qué amargo es ahora el lenguaje!

¡Qué angosta la puerta del alfabeto!

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

¿Se ha convertido el amigo en verdugo?

 *

Un vecino ha dicho: ¡Cuánto tarda Hulagu en venir!

¿Quién llama a la puerta? ¿El recaudador de impuestos?

Dale el tributo… siluetas de mujeres

y de hombres… imágenes que caminan…

Nos hemos hecho señales, nos hemos intercambiado secretos.

Nuestros pasos son una hebra de muertos.

¿Tu muerto viene de tu Señor

o tu Señor viene de tu muerto?

Perdido por el enigma, se inclina

cual arco de terror sobre sus días encorvados.

 *

– Tenía un hermano. Desapareció. Mi padre se volvió loco.

Mis hermanos murieron. ¿A quién invocar?

¿Hay que abrazar a la puerta, suplicar a la alfombra?

– Delira. Trae la tabaquera y cúralo con el rapé de los sabios.

 *

Cadáveres que el asesino lee cual anécdotas.

¿Este montón es un granero de huesos, la cabeza de un niño

o un trozo de carbón?

 *

¿Es un cuerpo esto que veo o un esqueleto de barro?

Me inclino, arreglo dos ojos y remiendo una cadera.

Tal vez la intuición me ayude

y me guíe un fulgor de memoria

pero es inútil que investigue la delgada hebra,

inútil que junte una cabeza, dos brazos y dos piernas

para descubrir la identidad del muerto.

 *

– ¿A quién predica la hormiga y por qué asustarse?

Poesía es mezclar en el ojo esta trágica chispa.

Éxtasis es ver tu casa volar en estallidos hacia Dios.

Encaramada a un alminar,

la lechuza del adivino ulula.

De su grito ha tejido un arco iris

y, ahogada de alegría, ha llorado

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

El payaso ha revelado sus secretos.

Este tiempo rebelde es una tienda de alhajas,

un pantano de profetas.

El payaso ha revelado sus secretos.

La verdad será la muerte, el pan de los poetas

y lo que se llamó o se convertirá en patria

no es más que un instante a la deriva

sobre el rostro del tiempo.

 *

El payaso ha revelado sus secretos.

Esplendor del diluvio, ¿dónde está tu llave?

Inúndame de gracia, toma mis últimas riberas,

tómame.

Un abismo ardiente me ha hechizado,

un camino por el que huyen los caminos.

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

Mi alma ha olvidado sus pasiones,

ha olvidado su patrimonio, oculto en la casa de las imágenes.

No volverá a recordar lo que ha dicho la lluvia,

lo que ha escrito la tinta de los árboles.

Mi alma no dibuja más que una gaviota

empujada por las olas contra las amarras de un barco.

No escucha más que un grito metálico:

he aquí el corazón de la ciudad,

luna rota, unida al ombligo de un fantasma de chispas.

No sabe que Dios y el poeta

son dos niños que duermen en la mejilla de una piedra.

 *

Mi alma ha olvidado sus pasiones,

por eso temo la sombra

y el bosquejo del futuro,

por eso me invade la duda

y el sueño se me resiste.

Amarrado, corro de un fuego a otro,

sofocado bajo el sudor que chorrea por mi cuerpo,

compartiendo con los muros el insomnio de la noche

(fieras son los pasos de la noche).

A menudo he dicho a la poesía sedimentada

en el fondo de mi memoria:

¿qué es esta sierra en mi cuello?

¿Quién me dicta la aleya del silencio?

¿A quién contaré mis cenizas?

Yo, que no sé arrancar el pulso y arrojarlo a la mesa.

Yo, que rechazo hacer de mi tristeza un tambor para el cielo.

Así pues diré: mi vida ha sido morada de espectros,

molino de viento.

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

Los árboles del amor en Qassabin

son hermanos de los árboles de la muerte en Beirut.

El bosque de mirto consuela al bosque del exilio.

Qassabin penetra en el mapa de la hierba

y destila las entrañas de las llanuras.

Beirut penetra en el mapa de la muerte:

las tumbas son jardines, despojos, campos.

¿Qué fuerza vierte a Qassabin en Tiro y Sidón

y es Beirut quien se derrama?

¿Qué es eso que alejándose se aproxima?

¿Quién mezcla en mi mapa esta sangre?

 *

El verano se seca y el otoño no ha llegado,

la primavera ha ennegrecido en la memoria de la tierra,

el invierno es como la muerte lo dibuja:

agonía y hemorragia,

época surgida de un frasco de predestinación

y de la palma de la suerte,

época del extravío que improvisa el instante y rumia el aire.

 *

¿Cómo podréis reconocerla?

Un muerto sin rostro que contiene todos los rostros.

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

Agotado, me doy la vuelta y observo:

¿Qué son esos andrajos? ¿Crónicas, países,

banderas colgadas al acantilado del crepúsculo?

 *

En un instante leo las generaciones,

en un cadáver reconozco miles de cadáveres.

Me sumergen los abismos del absurdo,

mi cuerpo se escapa,

mi rostro no aparece en el espejo,

mi sangre huye de las arterias.

¿Será porque no veo a la luz

transportar mis sueños hacia ella?

¿Será el lugar más remoto de un mundo

que los demás bendicen y yo maldigo?

¿Qué es esto que desarraiga mis profundidades

y se marcha entre la jungla del deseo,

los países, los océanos de lágrimas

y la descendencia de símbolos,

entre las venas y los sexos,

las épocas y los pueblos?

¿Qué es esto que divide mi alma y me destruye?

¿Acaso soy la encrucijada de caminos?

En el instante del descubrimiento ¿ha dejado mi camino

de ser mi camino?

¿Soy más que un ser, mi historia es mi abismo

y mi plazo mi incendio?

¿Qué es esto que en una carcajada se eleva

de mis miembros ahogados?

¿Soy múltiples seres que se preguntan:

¿Quién eres? ¿De dónde vienes?

¿Son mis órganos los bosques del combate

en una sangre-viento, en un cuerpo-hoja?

 *

¿Soy un loco? ¿Quién soy en estas tinieblas?

Enséñame y guíame, locura.

¿Quién soy, amigos? Respondedme,

vosotros, los visionarios, los oprimidos.

 *

Ojalá pudiera escaparme de mi piel

sin saber quién he sido ni quién seré.

Busco un nombre, algo que nombrar,

pero nada es nombrable.

Una época ciega, una Historia cegada,

una época de limo y una Historia de ruinas.

El dominador es dominado.

¡Alabadas seáis, tinieblas!

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

Mi antepasado semita es agarrado

por lo que ha engendrado el destino ciego.

¿Un papagayo? ¿Un profeta colado en una momia?

Oh, antepasado al que aparto de su camino.

Tú eres el que habita en la molécula del agua

y en los astros celestes.

Es prudente que camines así,

orgulloso hacia el pasado.

Tú eres el misterio,

el reino receloso de las profecías.

 *

Extraviado en el error, no puedo comprenderte.

Tú eres el prodigio,

antepasado al que yo rechazo ahora.

A pesar de que haya amado la creación en tu nombre,

no me reconocerás, nada me unirá a ti,

aparte de estas huellas enterradas en mi alma

que me lloran y me hacen llorar sobre ti.

 *

Abrazo a la espiga del tiempo,

mi cabeza es una torre de fuego.

El fin de la época que llovía piedras (1)

ha encontrado el comienzo de una era que llueve petróleo.

El dios de las palmeras se arrodilla ante un dios del hierro

y yo, entre estos dioses, soy la sangre derramada,

la caravana que huye.

Palpo mi fuego apagado,

me pregunto cómo engañar a mi muerte,

rebelde en su desierto,

y digo que el universo lo teje mi sueño.

La trama se deshace,

me veo en un abismo

y me entrego a la noche de la caída.

 *

Veo en las cosas un cerco de humo,

percibo el mundo como una cacería.

Se extiende la mesa:

los cuerpos son los condimentos,

las cabezas los recipientes

y Dios se sienta a la mesa de la caza.

Una gacela era panadera, una iguana soldado.

¿Es Dios quien se come la caza

o es la caza quien se come a Dios?

Los caminos mienten, las riberas traicionan.

¿Cómo no caer fulminado por la locura?

Reniego del comensal y del manjar

y acojo a todo lo errante.

Mi consuelo es sumergirme en mi sueño,

excederme, ondear

y cantar el deseo del rechazo.

Deliro. Venus es la ajorca de mis días,

Capricornio mi brazalete

y las flores en sus corolas son balcones…

 *

Mi consuelo es salir y convocar

a todos los verbos de la salida.

 *

Ensillad estos vientos desbocados.

La Historia ha sido degollada

y esto no es más que el preludio.

Dejad al verdugo, a la víctima y al sacrificio como mártires,

cubridme con sus restos

y dibujadme una ruina.

 *

Así sacaré a la sabiduría de su yacimiento

y gritaré: Bienvenidos mis escombros, mi decadencia.

Mañana la muerte me soplará sin que me extinga,

mañana saldré de la luz para ir hacia otra luz.

Cierto que soy más frágil que un hilo

pero más noble que un dios.

 *

Así comenzaré a abrazar mi tierra

y los secretos de sus pasiones.

El cuerpo del mar es su amor,

un amor que tiene como manos al sol,

el cuerpo reservado al trueno, ancla de ternura,

un cuerpo promesa en el que me pierdo.

Surgiré de este desafío.

Cubrid con la luz de la lluvia amorosa

el rostro de la margarita

y que sea…

 *

Abrazo la época que viene y camino,

rebelde, con andares de capitán,

trazando mi país.

Subid a sus más altas cimas,

descended a sus profundidades.

No encontraréis miedo ni cadenas.

Es como si el pájaro fuera rama,

la tierra un niño y los mitos mujeres

¿o tal vez sueños?

 *

Dejo a los que vendrán después de mí

la misión de abrir este espacio.

 *

Mi piel no es una cabaña de ideas

ni mi pasión leñador del recuerdo.

Mi ascendencia es el rechazo

y mis bodas germinación entre dos polos.

Esta época es la mía,

la del dios muerto y la máquina ciega.

Que habite en la alberca de los deseos,

que mis despojos sean flores,

que sea el alif del agua, la ya del fuego,

el loco de la vida.

 *

Revelo al tiempo los secretos de sus páginas.

Así confiesa

que es el extraviado, el rebelde, el discordante.

*

(Beirut, 4 de junio-25 de octubre de 1982)

(De El asedio de Beirut, 1985)

Traducción del árabe: María Luisa Prieto

Ver versión árabe

     (1)  Sobre las que se grababan los nombres de los infieles que debían ser lapidados, según la ley divina.

 


CELEBRACIÓN DEL DÍA Y DE LA NOCHE

El día cierra la verja de su jardín,

se lava los pies y se pone el manto

para recibir a su amiga la noche.

 *

El crepúsculo avanza lentamente.

En sus hombros hay manchas de sangre,

en sus manos una rosa

a punto de marchitarse.

 *

La aurora avanza ruidosa.

Sus manos abren el libro del tiempo

y el sol pasa las páginas.

 *

En el umbral del ocaso

el día rompe sus espejos

para conciliar el sueño.

 *

Los momentos son olas del tiempo.

Cada cuerpo es una playa.

 *

El tiempo es viento

que sopla del lado de la muerte.

 *

La noche abotona la camisa de la tierra.

El día la desnuda.

 ¨*

Es el alba:

en el balcón las flores se frotan los ojos,

en la ventana

ondean las trenzas del sol.

 *

El día ve con las manos,

la noche ve con todo el cuerpo.

 *

Si el día hablara,

anunciaría la noche.

 *

Suave es la mano de la noche

en las trenzas de la melancolía.

 *

El día no sabe dormir

más que en el regazo de la noche.

 *

Se le concedió a mi tristeza

ser una continua noche.

 *

El pasado,

lago para un solo nadador:

el recuerdo.

 *

La luz: vestido

que a veces teje la noche.

 *

El crepúsculo: única almohada

en la que se abrazan el día y la noche.

 *

La luz sólo actúa despierta.

La oscuridad sólo actúa dormida.

 *

Los sueños de la noche son hilos con los que tejemos

los trajes del día.

(De Celebración del claroscuro, 1988)

Traducción del árabe: María Luisa Prieto


[AL FINAL, ACABARÁS SOLO…]

Al final, acabarás solo, indio rojo, hermano mío, pues nada dispersa mejor que la soledad.

El yo es arena no semilla. El yo es nube cósmica.

Antiguo-San Ángel Inn

Gisèle-César-Afif. El Líbano en miniatura.

Restaurante en un barrio histórico. El cliente se mezcla con el polvo de la historia, con su oro, sus caballos enjaezados, ensillados con montañas que tiran de la calesa del tiempo.

Lo efímero no necesita eternidad.

Lo eterno necesita de lo efímero.

Hay en este restaurante caderas en forma de alas que hablan la lengua de las nubes.

¡Una mujer en relieve! Su cabeza es un bosquecillo en flor. Sus muslos, dos vertientes de un valle.

Los jinetes de los deseos se enfrentan en su pecho.

(De Zócalo, 2014)

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