En una década mataron más de 25000 elefantes tan sólo en Gabón

La población de elefantes africanos de bosque (Loxodonta cyclotis) en Gabón, una de las reservas más grandes e importantes de África Central, ha descendido en más de un 80% en una década, lo que supone una pérdida de alrededor de 25.000 elefantes. Esta caída en su población se achaca a la caza furtiva que proviene del país vecino, Camerún.

“Se cree que cerca de la mitad de los elefantes de bosque de África Central, estimados en 100.000 ejemplares, viven en Gabón. La pérdida de 25.000 de ellos en este santuario es un retraso considerable para la preservación de la especie”, declara John Poulsen, de la Universidad de Duke (EE UU) y coautor del estudio. “La subespecie entrará en peligro de extinción si los gobiernos y los organismos de conservación no actúan con rapidez”, añade.

Los investigadores calcularon el número de elefantes en 2014 utilizando métodos basados ​​en muestras de estiércol. Después las compararon con estimaciones de tamaño de la población para 2014 y 2004.

“Ya no podemos asumir que las grandes y remotas áreas protegidas conservarán a las especies. Los cazadores furtivos se desplazarán a cualquier parte donde puedan obtener ganancias. La caza furtiva transfronteriza es una gran amenaza para la protección de especies, y los esfuerzos bilaterales y multilaterales son esenciales para la conservación”, añade Poulsen.

Reducir la demanda de marfil y aplicar las leyes internacionales

Los investigadores explican que no se sorprendieron al descubrir que el número de estos elefantes había disminuido. Pero sí se asombraron al ver la rapidez y la gran pérdida sufrida en tan solo diez años.

El paso más importante para salvar a los elefantes de bosque es reducir la demanda de marfil. “Hay que crear nuevas áreas multinacionales protegidas y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el procesamiento de aquellos ciudadanos extranjeros que cometan o fomenten los crímenes sobre la vida silvestre en otros países”, subraya el científico.

La prohibición anunciada recientemente por China del comercio interno de marfil ayudará si se implementa efectivamente. “La comunidad internacional necesita presionar a todas las naciones restantes que permitan este negocio para que todo el comercio legal se detenga. Necesitamos fondos de conservación y voluntad política para poner fin a la masacre”, enfatiza Poulsen.

Los investigadores también abogan por reconocer a los elefantes de bosque como una especie distinta de los elefantes de la sabana africana. Tal diferenciación está apoyada por evidencias genéticas y morfológicas, y ayudaría a llamar la atención sobre estos elefantes olvidados.

“Los elefantes son ingenieros de los ecosistemas que desempeñan un papel importante en la dispersión de semillas y el ciclo de nutrientes. Tenemos muy poca información sobre cómo va a alterar la composición y estructura de los bosques la ausencia de elefantes en grandes extensiones de África Central y, por lo tanto, de los servicios ecosistémicos que proporcionan los bosques”, apunta.

A pesar de las conclusiones, Poulsen se muestra optimista y piensa que sobrevivirán, aunque cree que muy probablemente vivirán en áreas restringidas dentro de parques nacionales bien protegidos.

Con información de Agencia Sinc

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