Alcalde quiere que Nueva York siga siendo ciudad santuario. Mientras, la policía respalda políticas de Trump

Nueva York es considerada como una de las ciudades santuario en Estados Unidos. Sus políticas formales e informales permiten que la policía local no participe en la detención y persecución de personas migrantes que no han cometido delitos graves, ni en los operativos ordenados y coordinados por autoridades migratorias.

Ante la negación de cooperación por parte de algunas autoridades de comunidades santuario para participar en los planes de deportación masiva del presidente Donald Tump, este amenazó con cortar los fondos federales.

En el caso de Nueva York, su alcalde Bill de Blasio, reiteró (a pesar de la amenaza) que la policía de la ciudad no realizará labores de migración y que las cárceles tampoco se convertirían en celdas de detención para “una política de deportación que sólo socavará la inclusión que ha ayudado a hacer de Nueva York la ciudad más segura del país”.

Sin embargo la policía de la ciudad no parece estar de acuerdo con el alcalde. Este domingo, el presidente del sindicato de la policía de Nueva York, Ed Mullins,  dijo que los elementos están dispuestos a ayudar con los esfuerzos del gobierno federal para deportar inmigrantes indocumentados, por el contrario del compromiso del alcalde y el mismo jefe de la policía de no hacerlo.

En una entrevista radiofónica Mullins, dijo:  “…es casi como si el mundo estuviera al revés (…) Las personas que están cometiendo crímenes, no pertenecen al país.  Los miembros de la policía en el estado de Nueva York quieren cooperar quieren trabajar con otros agentes de la ley”.

El alcalde y jefe de la policía de esa ciudad han permanecido firmes, la única forma de cooperación será cuando los migrantes perseguidos hayan cometido alguno de los 170 crímenes considerados como graves.

Con información de RT y The Week

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