Conclusiones preliminares sobre los saqueos y las protestas

Protestas y saqueo no son lo mismo.

La primera idea que hay que combatir es la que pretende convencernos de que las protestas y los saqueos son siempre lo mismo. Respecto a las protestas por el gasolinazo, por ejemplo, se han reportado decenas de acciones a lo largo del país: se trata de grupos pequeños (cinco a treinta personas) que generalmente se manifiestan de manera pacífica y con fines informativos. Es importante que no están coordinados entre sí a nivel nacional. Aquí el mapa de El Universal que ilustra su distribución territorial.

Los saqueos sí han existido en la capital y en los estados: se confirmaron en León Gto, Hidalgo y Michoacán. En el caso de Edomex, el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) acusa al Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, de haber enviado infiltrados para desprestigiar la protesta ciudadana en la entidad.

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Las redes:

  • La Policía de Ciberdelincuencia Preventiva del gobierno capitalino informó que se han detectado mil 501 cuentas que impulsan saqueo a tiendas Walmart, entre otras, desde el pasado 1 de enero.
  • Signa Lab hizo un análisis del movimiento en redes del 2 al 4 de enero: se detectaron 7 377 comunidades participando en la conversación sobre el aumento a la gasolina. Las cuentas que más menciones han recibido son: @epn y @padresolalinde. En lo que toca a medios de comunicación, ocupa un lugar central @aristeguionline seguida de lejos por @mvsnoticias y @cnnmx
    Cuentas relevantes en la conversación: @johnmackerman, @pkumamoto @drlorenzomeyer, @jenarovillamil, @gastospendejos. Cuentas de políticos en la conversación: @javier_corral, @joseameadek
  • Lo que sigue, una página de activismo y análisis de redes, considera que hay coordinación para organizar la psicósis en Azcapotzalco y la Gam, en la Ciudad de México, y da una lista de cuentas que lo están promoviendo.
  • Un usuario en Medium hizo tapices con cuentas falsas (bots) y un análisis bastante completo.

La Paranoia:

Medios como Proceso y Milenio han convertido delitos de fuero común en “saqueos”, como ocurrió en sus notas sobre la balacera de Gran Sur, donde un policía fue herido. Es grave afirmar que fueron saqueos de tiendas departamentales sin tener pruebas de ello, porque contribuye a la desinformación. http://www.milenio.com/…/saqueo-gran-sur-policia-herido-dis…

Durante las manifestaciones por el aumento en el precio de la gasolina se registró el cierre de más de 170 tiendas y el saqueo de 79, según la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD)”.

Hay cruce de cifras de detenidos, pero concentrémonos en ayer, en que OFICIALMENTE fueron las siguientes: la fiscalía de EDOMEX reportó 38. de los cuales 11 son menores de edad. Por su parte, a las 7 pm de ayer, la SSP de la Ciudad de México reportó 39 personas detenidas. Las tiendas afectadas: Elektra, Comercial Mexicana, Bodega Aurrera, Soriana y Coppel. A su vez, SEGOB lo subió a 190, que habrían actuado en 16 municipios mexiquenses, con el pretexto de protestar por la liberación del precio de la gasolina.

Conclusiones:

  • Hay tres tipos de eventos: a) protestas por el gasolinazo a lo largo de todo el territorio nacional, organizadas por pequeños grupos, generalmente pacíficos; b) saqueos, que hasta ahora se han organizado principalmente en redes (o incluso de manera deliberada para el caso de Edomex, dando por cierta la denuncia de ONGs), c) delitos del fuero común que están siendo relacionados por los medios con los eventos anteriores sin que se pruebe un nexo.
  • Hay una sobrerreacción mediática, empresarial y social a la situación: su respuesta no es proporcional a los eventos.
  • El mensaje al que nos vamos acostumbrando es que somos vulnerables y que debemos desconfiar unos de otros. El problema ya no está en los aumentos a la gasolina, sino en “una ola de violencia” desatada.
  • Esta es una oportunidad para ser más consientes de nuestra capacidad individual para informar o desinformar: cotejemos las fuentes y mantengamos distancia crítica de lo que se difunde en redes. Podemos aprender a ser responsables de lo que publicamos a partir de esta experiencia, de modo que no contribuyamos al ruido y a la propagación de temores difusos.
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