Ciencia para el rescate de las plantas en peligro de extinción

Así de relevante es el trabajo del investigador Eugenio Pérez Molphe Balch, adscrito a la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), que encabeza un equipo que se ha dedicado al estudio de las plantas que crecen en zonas semidesérticas, esto, con el propósito de establecer protocolos que favorezcan su conservación y propagación a nivel laboratorio, pues varias de estas especies se encuentran bajo el estatus de amenazadas.

Según sus propias palabras “La investigación consistió en desarrollar los protocolos tecnológicos que nos permiten multiplicar cada una de estas especies; cada especie requiere de condiciones diferentes para hacer su propagación masiva, requiere de ciertos medios de cultivo en particular, de ciertas hormonas que se van a utilizar en ciertas cantidades en las diferentes etapas del proceso”.

Explicó que el periodo de estudio se prolongó por varios años debido a que se tuvieron que realizar numerosos experimentos, pues se tenían que analizar los resultados y repetir procedimientos hasta que se llegara a un protocolo reproducible para cada especie.

“Fuimos tomando especie por especie, empezamos con algunos cactus, luego fuimos incorporando otras especies de interés, como los agaves. Para cada especie en particular, ¿cuál es el proceso? Primero es conseguir el material vegetal, lo cual no es fácil porque muchas de estas especies son raras, están muy amenazadas, hay que conseguir material, algunas cuantas semillas, un poco de tejido vivo de la planta, y con ese material el primer paso es establecer cultivos in vitro, hay que desinfectar el material y que sus células crezcan ya en un sistema in vitro”, manifestó.

1 HEAD plantas3101
Plantas en el laboratorio del Doctor Eugenio Pérez Molphe Balch (Fuente: Agencia Informativa Conacyt

Una vez que se obtuvo el cultivo in vitro, se procedió a buscar la manera de hacer la propagación por clonación in vitro, para ello, por lo general se requieren medios de cultivo específicos. Se realizó una gran cantidad de experimentos de tratamientos con hormonas, se tomaron conjuntos de cada una de las especies para desarrollar los distintos protocolos, labor en la que han participado estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado con proyectos de tesis.

Posteriormente, dijo, se desarrolló el protocolo requerido para adaptar las plantas de manera eficiente en condiciones normales y así hacerlas crecer en el ambiente externo. Añadió que paralelamente se elaboraron sistemas de crecimiento retardado, los cuales permiten conservar tejidos vivos in vitro de las especies cultivadas en un banco de germoplasma, de tal forma que cuando se necesiten volver a producir ya no sea necesario empezar desde cero y volver a conseguir el material vegetal, pues se podrá acudir directamente a dicho banco y tomar una muestra de tejido de la especie para comenzar su propagación masiva.

“Actualmente tenemos unas 210 especies entre cactáceas, agaváceas y nolináceas, de las cuales en estatus de amenazadas están más de la mitad, porque uno de los criterios que hemos utilizado para seleccionar las especies es el de que sean especies que están amenazadas para que esta aportación tenga un poco más de valor”, indicó.

El proyecto ya lleva varios años trabajando en el uso de la biotecnología aplicada a plantas mexicanas nativas de las zonas áridas, es decir, plantas adaptadas a la baja disponibilidad de agua; cactus, agaves, nolináceas. Gracias a esto se han desarrollado métodos que permiten la propagación masiva de estas especies, conservarlas in vitro mediante sistemas de crecimiento retardado y utilizar algunos otros esquemas biotecnológicos, como la producción y cultivo de raíces transformadas, para obtener metabolitos.

Con información de Agencia CONACyT.

Previo

El artista Enrique Ježik contruye monumental instalación sonora contra el fascismo

Siguiente

¿Es nuestro Universo un holograma?