Annie Jump Cannon: La mujer que ordenó los cielos

Annie Jump Cannon nació el 11 de diciembre de 1863 en Dover, Delaware. Annie era la mayor de tres hermanos del matrimonio Cannon. Su padre, Wilson Cannon, era senador y constructor de barcos que vivía con su segunda esposa, Mary Jump. Fue precisamente Mary, la madre de Annie, quien despertó e impulsó el amor de su hija hacia las estrellas y el mundo de la astronomía. Era una niña cuando Mary le descubrió las constelaciones. En 1880 marchó a Massachussets a estudiar en el prestigioso Wellesley College, una institución educativa femenina de carácter liberal, Annie estudió matemáticas, biología y física. Entre sus profesoras, tuvo la suerte de contar con la astrónoma Sarah Frances Whiting. Cuatro años después se graduaba en física y volvía a su hogar en Delaware.

En 1892, animada de nuevo por su madre, la joven emprendió un viaje por Europa en el que se dedicó a observar el cielo desde este otro lado del mundo. Fotografió las estrellas, las constelaciones e incluso un eclipse solar, creando un amplio catálogo de imágenes. Poco tiempo después, Annie enfermó de escarlatina, cuya principal consecuencia fue una sordera aguda que la aisló del mundo e hizo de ella una mujer introvertida que solamente era feliz con sus estrellas. Cuando en 1894 fallecía su madre, Annie, sumida en la tristeza y necesitada de encontrar su propio destino, decidió volver a Massachusets y pedir a su antigua profesora Sarah Frances Whiting un puesto como profesora.

Empezaba entonces una nueva vida para Annie quien, además de enseñar física, ella misma continuó estudiando y perfeccionando sus conocimientos sobre medidas espectroscópicas. Tras pasar por el Radcliffe College donde estudió astronomía, el astrónomo Edward C. Pickering la contrató como asistente del Observatorio de Harvard. En 1896 Annie se convertía en miembro de las “Pickering’s Women”, un equipo de mujeres que debía completar el catálogo de Henry Draper de estrellas. La viuda de Draper, Anna Draper, formaba parte del equipo, un grupo de mujeres que en aquel tiempo fueron criticadas por dedicarse a una disciplina propia de hombres.

388de28adf87c3ff6943c1cd6fc1c01dresNetFinal_final1

Cuando en 1911 designaron a Cannon encargada del archivo fotográfico del observatorio, comenzó a examinar sistemáticamente las placas fotográficas para clasificar todas las estrellas hasta la novena magnitud (un cuarto de millón). La velocidad a la cual Annie Jump trabajaba era fenomenal ¡Clasificó 5.000 estrellas por mes entre 1911 y 1915! y para mantener este ritmo ordenó el trabajo de modo que examinaba la placa fotográfica y daba en voz alta una designación alfabética para cada espectro estelar a una ayudante que lo registraba en un cuaderno instalado para este propósito.

Para las regiones escasamente pobladas del cielo, Cannon alcanzó un índice de más de 3 estrellas al minuto. Para regiones más densas bajaba a la mitad. En su cuaderno de registro anotaba la fecha y la hora en que empezaba y terminaba cada sesión de clasificación. Estableció el sistema de clasificación espectral de las estrellas que es usado hoy en día, el famoso OBAFGM (Oh Be a Fine Girl, Kiss Me), y con una simple inspección era capaz para cada tipo de determinar el grado de subdivisión (de 0 a 9). Aunque antes de 1915 ya había terminado de clasificar los 225.300 espectros estelares del Henry Draper Catalogue, luego cada estrella tuvo que ser identificada y su posición y magnitud verificada correctamente a partir de otros catálogos de la época, lo que tomó a algunos años más, siendo publicado el primer volumen en 1918 y hasta 1924 no estuvo disponible el noveno y último. No contenta con ello, prosiguió con este trabajo el resto de su vida hasta que el catálogo contuvo unas 400.000 estrellas, con lo que pude decirse que le consagró toda su vida. El Henry Draper Catalogue ha sido una herramienta básica para las siguientes generaciones de astrónomos.

Clasificación estelar creada por Annie Jump Cannon, basada en la frase “Oh Be a Fine Girl, Kiss Me” (OBAFGKM). Se puede mirar a nuestro Sol clasificada como una estrella ‘G’ por su luminosidad.

Hasta el final de sus días, Annie dedicó su vida a escribir libros y a participar en conferencias y encuentros de mujeres científicas para defender su papel en un mundo tradicionalmente masculino. Su trabajo tuvo como principal recompensa que la Unión Astronómica Internacional adoptara en 1922 su sistema de clasificación estelar que, con alguna pequeña variación, aún se sigue utilizando. Annie Jump Cannon fallecía el 13 de abril de 1941 en Cambridge, Massachusetts un año después de haberse retirado. Atrás quedaba toda una vida dedicada a la ciencia y a la reivindicación de la mujer en el mundo de la astronomía, luchando para que ellas también pudieran estudiar las estrellas recibiendo el mismo respeto que los hombres.

Con información de Mujeres en la Historia (blog de Sandra Ferrer) y Astrogea.org

Entrada anterior

Rape College: campeones y violadores

Entrada siguiente

Enrique Alfaro: ser oposición es marcar la agenda