43 aniversario luctuoso de David Alfaro Siqueiros

Con el deceso de David Alfaro Siqueiros, el 6 de enero de 1974, la plástica mexicana perdió a uno de sus más grandes exponentes. Este artista es considerado como uno de los tres muralistas más relevantes del siglo XX. Al lado de Diego Rivera y José Clemente Orozco, se convirtió en uno de los iniciadores del movimiento pictórico que le ha dado al país presencia y reconocimiento a nivel internacional.

José de Jesús Alfaro Siqueiros, quien adoptó el nombre de David Alfaro Siqueiros, nació el 29 de diciembre de 1896. Aunque él se consideraba oriundo de Ciudad Camargo, Chihuahua, se cree que en realidad nació en la Ciudad de México.

El trabajo de Siqueiros se destaca por la utilización de procesos analíticos y racionales en la producción mural. A través de la imagen cinematográfica, la utilización de fotografías, maquetas, bocetos, planos y estudios. Además del uso de materiales industriales, herramientas y nuevas tecnologías para el desarrollo del arte.

A 43 años de su partida, la obra del pintor y militante de izquierda puede admirarse en los murales del Palacio de Bellas Artes. Así como en sus casas de la calle Tres Picos (ahora convertida en la Sala de Arte Público Siqueiros) y de Cuernavaca, Morelos (actualmente La Tallera). Además de la Universidad Nacional Autónoma de México; el Polyforum Siqueiros, y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, entre otros importantes espacios en el territorio mexicano y en diversos recintos en el extranjero.

Siqueiros creó un arte público e integral, donde la composición, el espacio arquitectónico y la narrativa están dirigidas a un espectador en constante desplazamiento.

Revolucionario en el arte y en la política, irrumpió de manera impetuosa en las transformaciones sociales que le tocaron vivir. La oratoria se convirtió en su vehículo de expresión predilecto para manifestar sus ideas desde el seno del Partido Comunista Mexicano, del que fue miembro.

Su actividad intelectual también se manifestó activamente. Muestra de esto es que su forma de pensar desató agudas polémicas con figuras del arte, la cultura y la política, personalidades con las que al mismo tiempo forjó vínculos duraderos, como Gerardo Murillo Dr. Atl y Chucho Reyes, entre muchos más.

Militante del Ejército Constitucionalista, comandado por Venustiano Carranza, y enviado a Europa con el cargo de capitán primero, Siqueiros conoció en París a Diego Rivera, con quien discutió la pertinencia de un arte monumental para el México posrevolucionario. En el viejo continente se relacionó también con Pablo Picasso y Fernand Léger, por cuya pintura que asemejaba engranajes industriales se sintió atraído.

Utilizó lo mismo el pincel que la palabra y la acción para combatir lo que él consideraba arcaico. Donó al pueblo de México sus dos casas, la de Polanco y la de Cuernavaca, así como su obra mural y de caballete, su biblioteca y su archivo documental, conservados en ellas.

Falleció en su casa de Cuernavaca, desde donde fue trasladado el 7 de enero de 1974 al Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México para recibir un homenaje público. Fue inhumado, por decreto presidencial, en la Rotonda de los Hombres Ilustres (ahora Rotonda de las Personas Ilustres) del Panteón Civil de Dolores. E una ceremonia encabezada por los entonces presidente de la República, Luis Echeverría, y el seretario de Educación Pública, Víctor Bravo Ahuja, quien pronunció la oración fúnebre.

Con información del INBA

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