Poemas zen de Basho para leer en el invierno

Una selección de haikais del poeta oriental Basho para leer en la época invernal y reflexionar en torno al fin de una temporada

Matsuo Bashō (Ueno, Akasaka, 1644) es uno de los más grandes autores de la poesía oriental. Su verdadero nombre fue Matsuo Kinsaku, pero adoptó el seudónimo de Bashou en honor a un árbol de banano que fue plantado frente a la cabaña en la que decidió recluirse a componer sus versos. Influenciado por los autores clásicos chinos y japoneses, cultivó el Haikai y se considera uno de los más importantes maestros de este arte. Sus poemas breves son de una profunda carga filosófica muy apropiada para leer durante el invierno y reflexionar en torno al fin de año. A continuación te presentamos una breve selección de sus poemas:


Hielo nocturno

me despierto

mi cántaro estalla

 

*** 

Tan enjuto

como el salmón seco

el bonzo en el frío

  

***  

Sol de invierno

sobre un caballo

mi silueta helada  

 

 ***

Desolación invernal

en un mundo uniforme

el ruido del viento  

 

***  

¿La nieve que cae

es otra

este año?

* * *

El cuervo horrible

¡qué hermoso esta mañana

sobre la nieve! 

 

* * * 

¡Qué cortesía!

Hasta la nieve es fragante

En Minamidani. 

 

* * *

Una helada noche de lágrimas

El sonido del remo

Golpeando la ola. 

 

* * *  

El año toca a su fin:

Aún llevo

Mi kasa y mis sandalias de paja. 

 

* * *

La primera lluvia del invierno,

y mi nombre debería ser

 “Viajero.” 

 

* * *

La primera nevada :

Las hojas de los narcisos

Se doblan.

 

* * * 

La tempestad de invierno

Se escondió entre los bambúes,

Y amainó en silencio. 

 

* * *

La desolación del invierno:

En un mundo de un color

El sonido del viento.

 

* * *

Enfermo en un viaje;

Mis sueños vagan

Sobre un páramo seco.

* * *

Viajando por el mundo,

De aquí a allá, de aquí a allá,

Allanando el pequeño campo.

* * *

 El dios está ausente;

 Sus hojas muertas están amontonadas,

 Y todo está desierto.

 

* * *

Retiro invernal;

En la pantalla dorada,

El pino envejece.

 

* * *

Después de los crisantemos,

A excepción del largo nabo,

No hay nada.

  

* * *

Parece que tenga cien años,

El jardín de este templo,

Con sus hojas caídas.

  

* * *

Mi casa natal;

Llorando sobre el cordón umbilical,

El fin de año.


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