“Pensarnos como mujeres”

Cada vez que me preguntan sobre mi definición de feminismo, lo primero que viene a mi mente es “pensarnos como Mujeres”. No recuerdo con exactitud cuándo empecé a ser feminista, probablemente desde la influencia y el diálogo que entablaba con mujeres feministas que conocí en mis épocas de universidad, o tal vez por los estereotipos o imposiciones culturales que consideraba absurdas y buscaba de qué forma erradicarlas o no hacerlas parte de mi vida, o por mi insistente defensa por los derechos humanos y la igualdad. A eso no lo sabía nombrar feminismo; porque ser feminista o decir feminismo es una palabra con mucha fuerza y con mucho impacto. Porque sí, la palabra feminismo hace cimbrar a la sociedad. A veces incomoda, y en el mejor de los casos acoge. Y aunque hoy llamarme feminista es parte de la descripción de mi persona, no nací siéndolo y me parece muy importante mencionarlo.

Feminismo es deconstruir, es sinónimo de valentía, es luchar por una igualdad. Nacemos y crecemos en una sociedad que se rige por estereotipos, una sociedad pensada por y para el hombre. Reflejada en el lenguaje, en la forma de pensar y de actuar de todas y todos; en la educación, de denominar lo público para el hombre y lo privado para la mujer. Donde las labores del hogar son exclusivas para la mujer y las laborales para el hombre. Ahí es donde el feminismo surge, para deconstruir esos preceptos que vienen vulnerando a la mujer desde la existencia de la misma. Por eso el énfasis al principio de que no nacemos feministas. Quienes lo somos pasamos por un proceso de autoconocimiento y cuestionamiento que debemos compartir para que las demás mujeres lo puedan llevar a cabo y juntas reconocer lo que nos perjudica y luchar para cambiarlo.

Porque sí, la palabra feminismo hace cimbrar a la sociedad. A veces incomoda, y en el mejor de los casos acoge.

¿Por qué ser feminista es un acto de valentía? En esta sociedad adormecida por los medios de comunicación, anestesiada por el “qué dirán” y temerosa a ser juzgadas por la religión, cuestionar siempre será de valientes, luchar es de valientes. Hoy en día donde ser una mujer confiada es considerada una mujer arrogante. Donde tener un puesto superior en el trabajo pone en juicio nuestra integridad más allá de nuestras capacidades y nuestra preparación.

La mujer que se sabe feminista tiene una enorme responsabilidad. Es de mujeres valientes enfrentarse a cuestionamientos, enfrentarse a la desigualdad, enfrentarse a ella misma. Es reconocernos en las demás mujeres, reconocernos en las mujeres del pasado para trabajar este presente, pero siempre reconociéndonos. Sororidad es respetarnos, saber reconocer las y nuestras capacidades, apoyarnos como mujeres, como compañeras, como hermanas; más allá de la amistad es comprendernos, educarnos, reconocernos y empoderarnos. Sabernos autónomas.

Feminismo es buscar una igualdad. El feminismo no surge para dividir, tampoco para pensarse con aires de superioridad. Feminismo no está relacionado a machismo. Feminismo busca una igualdad para la mujer, busca deconstruir la cultura machista y busca también liberar al hombre de la misma. Feminismo es repensar la vida, la cultura, la educación, el trabajo y las tradiciones a favor de una igualdad, donde la mujer no es vulnerada por nada ni nadie, ni el hombre es sujeto de cumplimientos absurdos. Feminismo es sensibilizarnos, es liberarnos como seres humanos, es llevar a cabo los derechos humanos.

Cuando pienso en igualdad no sólo lo aterrizo a mujeres y hombres. En México, buscar una igualdad también debe ser para las y los discapacitados, personas en los medios de comunicación, las y los indígenas, las y los niños.

En mi experiencia, he tenido la enorme fortuna de conocer mujeres muy capaces y preparadas de las que he aprendido y con las que he compartido espacios y proyectos. Actualmente formo parte de “Con Nosotras”, un manifiesto que surge desde las inquietudes de un grupo de mujeres que junto con ellas y con las personas que se sumen, buscamos visibilizar la ausencia de mujeres en espacios de toma de decisión. Es inspirar a las mujeres que aún no se atreven y mostrarle al mundo, que existimos mujeres para cualquier espacio, que queremos y que vamos a estar presentes.

Y desde mi partido, desde mis capacidades, desde la posición y contexto que me encuentre, buscaré siempre sumar. Porque feminismo es eso, sumar. Sumar a mujeres y a hombres para la construcción de un mundo mejor.

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