Descolonizar(nos) desde la propuesta del CNI

Texto de Alberto Colín para Tercera Vía.

El pasado 14 de octubre, concluyó el Quinto Congreso Nacional Indígena (CNI), en el marco de su 20 aniversario de existencia, con la participación de alrededor de 400 delegadas y delegados de distintos pueblos, comunidades, organizaciones y colectivos del multicolor mundo indígena, incluyendo a las y los Zapatistas. Ellas y ellos emitieron al final un comunicado conjunto titulado: “Que retiemble en sus centro la tierra”[1], desde donde exponen, “la agudización del despojo y la represión que no han parado en 524 años en que los poderosos iniciaron una guerra que tiene como fin exterminar a los que de la tierra somos y que como sus hijos no hemos permitido su destrucción y muerte para beneficiar a la ambición capitalista que no conoce fin, más que la destrucción misma. La resistencia por seguir construyendo la vida hoy se hace palabra, aprendizaje y acuerdos.”

A partir de esta premisa de lo que ven en este contexto de Cuarta Guerra Mundial[2], citan una larga lista de agravios concretos a pueblos y comunidades de México (y un par de Estados Unidos), que revela lo que denominan los espejos, es decir una metáfora para señalar las resistencias en el país frente a este modelo capitalista, racista y patriarcal. Se narran secuestros, asesinatos, desapariciones forzadas, métodos de cooptación, de terror, en conclusión, formas variadas de despojos. Esto es el sustento de la propuesta que viene a continuación.

Ellas y ellos dicen: “Considerando que la ofensiva en contra de los pueblos no cesará sino que pretenden hacerla crecer hasta haber acabado con el último rastro de lo que somos como pueblos del campo y la ciudad, portadores de profundos descontentos que brotan también en nuevas, diversas y creativas formas de resistencias y de rebeldías es que este Quinto Congreso Nacional Indígena determinó iniciar una consulta en cada uno de nuestros pueblos para desmontar desde abajo el poder que arriba nos imponen y que nos ofrece un panorama de muerte, violencia, despojo y destrucción. Ante todo lo anterior, nos declaramos en asamblea permanente y consultaremos en cada una de nuestras geografías, territorios y rumbos el acuerdo de este Quinto CNI para nombrar un Concejo Indígena de Gobierno cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país.”

Posteriormente, ratifican su intención de no tomar, ni buscar tomar el poder, el gobierno, el Estado o como quiera usted llamarle, sino a hacer un llamado a organizarnos (todas y todos, indios y no indios) para enfrentar la Tormenta que tiene múltiples máscaras, tanto en el campo como en la ciudad y, que al final, sólo tiene como meta la acumulación para unos pocos y el desprecio/exterminio para muchos otros y otras; esto es una decisión racional del sistema, deshacerse de la gente que sobra y quedarse con lo que resta de Madre Tierra.

Ante esta tremenda propuesta ¿Cómo nos interpela a nosotras y nosotros de la ciudad? ¿Cuál será nuestro papel en esta lucha? ¿Será que sólo apoyar y mirar con sosiego la propuesta diciendo: “es su propuesta”, podremos hacer algo? Ante estas interrogantes, quisiera provocar con dos ideas.

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Primero, propongo que retomemos una provocación de la activista y pensadora Silvia Rivera Cusicanqui. Recientemente en una entrevista publicada en el suplemento Ojarasca, en el periódico La Jornada[3], Silvia afirma que, “lo verdaderamente indio está dentro de todos nosotros”, argumentando que, “cada ser humano que está involucrado con la memoria de su país y de su pasado tiene un indio dentro, tiene a todo el Continente. Se debe entender que el ser indio es un paradigma totalmente diferente para enfrentar el mundo y para relacionarse con él.” Eso es a lo que ella llama un cambio de episteme, un paradigma distinto a lo que se nos ha impuesto: “sin haber asumido realmente las consecuencias de qué es lo indio, qué es lo indígena, qué es lo originario. Se trata de un cambio de paradigma. Hay que explorarlo, hay que experimentarlo y buscarlo en el corazón de cada mestizo y de cada persona.” Silvia considera que la propuesta del CNI-EZLN “puede seducir y sanar almas, cuerpos, generar creatividad epistémica en chicos jóvenes de universidades, porque hay potencial para moverle el piso al poder.”

Lo que quiero decir, es que si entramos en un proceso necesario de reflexión interna y, luego colectiva, a partir de pensar quiénes somos, de dónde venimos y tratamos de desmontar esas categorías que el sistema nos ha hecho creer que son nuestras (como hombre, mestizo, blanco, asalariado, etc.), tratando de desligarnos de ellas, desde nuestras corporalidades, como que rascamos dentro de nosotros mismos para encontrar lo indio y entonces ahí la propuesta nos interpela de forma bien distinta. Nos llama a encarar de manera integral el proceso de lucha que se viene, a eliminar de nuestras mentes la palabra “apoyo” como racismo encubierto, como si fuera algo no-propio, algo que es sólo de indios, de lo rural, porque acá, aunque este la Tormenta, tengo mi Wall-Mart, mi celular, mis privilegios.

Nadie dijo que será fácil o rápido, incluso nos llevará a profundas crisis en nuestro ser porque luego de esto no hay vuelta atrás. Para muchos pueblos y colectividades esto representa la vida o la muerte y eso tenemos que tenerlo siempre en cuenta, porque lo que está en juego es la continuidad de los pueblos, la existencia de culturas, la existencia de la diferencia. Esto es algo que apenas empieza con la propuesta, tendrá que trabajarse toda la vida, todo el tiempo, en todas nuestras prácticas, por eso pienso que también es un llamado a la descolonización.

Segundo, también habría que pensar en la forma en cómo vamos a afrontar los resolutivos de la propuesta del CNI-EZLN. Si entramos en este proceso de descubrir lo verdaderamente indio que está dentro de nosotras y nosotros, estamos obligados a desenmascarar el racismo en la misma lucha y ponerlo a discusión ya, comprendiendo que es el momento para que las y los de abajo, los más pobres, los más golpeados por este sistema, los pueblos originarios, sean verdaderos sujetos colectivos. Me parece que las palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, en la inauguración del Quinto Congreso, lo plasman muy bien: “porque ahora es la hora de que estos suelos vuelvan a ser sembrados con el paso de los pueblos originarios. Ahora es la hora de que estos cielos vuelvan a asombrarse con todos los colores que somos del color de la tierra. Ahora es la hora de que el corazón colectivo que somos, más grande se haga todavía. Que sea casa, consuelo y ánimo de lucha para quien se piensa solo y sin salida. Ahora es la hora de nuestros pueblos, de nuestras naciones, de nuestras tribus, de nuestros barrios. Ahora es la hora de los pueblos.”[4]

Aquí retomo algunas reflexiones de Raúl Zibechi que considero pertinentes y urgentes para este momento donde los de abajo se convierten en los sujetos y de manera concreta, en cómo podemos ser parte de esta lucha de manera integral, sin clientelismos, ni reproducción de relaciones de dominación: “Lo primero, comprender con la piel, hacer nuestros los dolores colectivos. Lo segundo, acompañar un proceso sin dirigirlo. Lo tercero, regocijarnos por ser aceptados como uno/una más. Lo cuarto, decir lo que pensamos cuando nos lo pidan y guardar silencio el resto del tiempo. Políticas de la ética y la humildad. De lo contrario, nuestra revolución se limitará a reproducir el colonialismo y el racismo.”[5] Creo que hay que tomar nota.

No queda más que esperar el amanecer del 2017 -donde se tendrán los resolutivos de la continuación del Quinto CNI- abrazarlos como una opción de vida para nosotras y nosotros y, retomar lo que el compañero Manuel Rozental decía en una charla en Cherán: “O somos indios y nos tejemos a la Madre Tierra, pero de verdad nos tejemos, o desaparecemos.”

Referencias:
[1] CNI (2016), “Que retiemble en sus centros la tierra”, publicado en Enlace Zapatista.
[2] EZLN (2014), “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista. Participación de la Comisión Sexta del EZLN”.
[3] Rivera Cusicanqui, Silvia (2016), “Lo verdaderamente indio está dentro de todos nosotros”, publicado en Ojarasca, La Jornada.
[4] EZLN (2016), “Palabras de la comandancia general del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en la apertura del quinto congreso del Congreso Nacional Indígena, en el Cideci de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 11 de octubre del 2016”, publicado en Enlace Zapatista.
[5] Zibechi, Raúl (2016), “Sí se puede: Los de abajo como sujetos”, La Jornada, http://www.jornada.unam.mx/2016/11/25/opinion/024a2pol

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