Gobierno e inmobiliaria dan golpe a vecinos que defienden el agua en la CDMX

El Gobierno de Miguel Ángel Mancera ha dado otro golpe a l@s ciudadan@s de la CDMX, y ahora en favor de la empresa inmobiliaria “Quiero Casa”. Y es que la madrugada de este lunes 500 granader@s desalojaron el plantón en defensa del agua, que habían instalado vecin@s de los Pedregales de Coyoacán en la Avenida Aztecas #215.

El modus operandi demuestra el tejido de corrupción y poder que se articula para despojar a l@s habitantes de esta ciudad, no sólo de su territorio sino también de los recursos naturales fundamentales para abastecer a toda la mancha metropolitana. Ya que justo como hicieron en el desalojo del Centro Cultural Autogestivo Chanti Ollin, el golpe fue anunciado semanas antes en el diario Excelsior, que se ha convertido en el vocero oficial de las inmobiliarias, emprendiendo campañas de linchamiento y desinformación en los edificios y predios que pretenden controlar.

Pero lo que nunca dijo Excelsior es que el agua es potable, justo como lo demostró un estudio de investigadores de la UNAM, y que la manipulación de la información (tal cual la presentan en esta nota) llevó a la empresa Quiero Casa a tirar al drenaje millones de litros de agua limpia, los suficientes para abastecer a 50 mil personas diarias durante más de un año, hasta que los residentes aledaños se organizaron para detener el ecocidio.

Según los propios vecinos, los hermanos Shabot Cherem, dueños de la inmobiliaria, y Miguel Ángel Mancera fueron generando un ambiente de confrontación por medio de actos de violencia permanente desde que se instaló el plantón y que se recrudeció desde el pasado 25 de noviembre, fecha en la que la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), aprobaron, a la Inmobiliaria el “Proyecto Cantera”; con el cual la empresa, que debió ser castigada por un crimen ambiental (no sólo por el desperdicio de agua limpia, sino porque debieron incluso presentar estudios de impacto ambiental fraudulentos para poder realizar la obra en un principio), puede continuar con la obra.

Los vecinos, solicitaron en múltiples ocasiones un diálogo con el Gobierno de la CDMX, para iniciar una reserva ambiental en la zona, pero jamás fueron escuchados. Una muestra más de la política de despojo y el poco interés de esta administración en los problemas ambientales de la región metropolitana.

SÍMBOLOS DE LA GUERRA QUE NOS HACEN

Algunas personas se preguntan porque el desencanto en las instituciones nos lleva a la organización de espacios autónomos en lugar de mantener la batalla por vías institucionales, pero cuando vemos la forma de responder del gobierno perredista (tanto de Miguel Ángel Mancera como de Dolores Padierna, que también fue señalada por insertar un relato falso de lo ocurrido en este predio), queda claro porque millones de personas (de hecho la mayoría de la población mexicana) han decidido dar la espalda al sistema político-electoral.

Doña Fili, conocida como La Voz del Agua, por su incansable resistencia frente al proyecto inmobiliario de Quiero Casa, representa como nadie el coraje y la indignación que se gestan por esta forma de hacer política.

Ese desencanto, esa rebelión popular cada vez más extendida, les atemoriza sin duda y conduce a un hostigamiento permanente contra la población civil, utilizando los mismos símbolos de cualquier conflicto bélico. No sólo hablamos de las desapariciones forzadas, los feminicidios, el incremento en la desigualdad social (con todo lo que implica en términos de salud y educación), el desplazamiento de los sectores populares a la periferia, por medio de las políticas de gentrificación o elitización residencial, sino también hablamos de la forma de organizar los golpes a las comunidades en resistencia.

Y es que es@s policías que reciben inmutables las dignas palabras de Doña Fili, son los mismos que aplastaron una milpa comunitaria que se había levantado justo frente al predio de Avenida Aztecas, en un camellón abandonado. El acto de destruir un pequeño proyecto de soberanía alimentaria, que también era un símbolo de resistencia y esperanza por el futuro, demuestra el nivel de desprecio que tienen por la vida y el grado de enajenación de l@s uniformad@s.

Aplastar una planta de maíz con su botas pretende ser un símbolo de lo que buscan hacer con las personas que han asumido la libertad como ruta de vida, pero también es un símbolo de lo que la clase política de élite hace con sus propios cuerpos encerrados en escudos y deshumanizados; una paradoja que son incapaces de entender, ya que aún cosificados, es@s policías son objetos que para funcionar requieren del líquido vital.

Doña Fili, la voz del agua from Mariana Rivera García on Vimeo.

TAN RESISTENTES COMO EL MAÍZ… TAN VITALES COMO EL AGUA

A pesar del atropello, las personas que se organizan en defensa de ese cuerpo de agua, han anunciado la permanencia en la resistencia y han declarado que no abandonarán la lucha contra la empresa Quiero Casa. Si bien las condiciones son difíciles, en una ciudad que se caracteriza por la impunidad y la ineptitud de sus autoridades, l@s activistas “obligad@s” (después de todo nadie quisiera estar defendiendo lo que por principio de cuentas debería ser una responsabilidad de quienes se ostentan como representantes populares) esperan la solidaridad de personas y proyectos que han visitado el sitio y mirado con sus propios ojos la magnitud del crimen ambiental.

El desencanto en las instituciones es una fuerza potencial, aunque una buena parte de esa fuerza ya se ejerce en espacios que pretenden su autonomía. Su organización es la parte más importante de la teoría viva que se gesta con cada reunión comunitaria y, a diferencia de lo que sucede con ciertas alas de la izquierda que luchan desde meras reflexiones intelectuales, aquellas personas que han entendido esto dejan de hacer crítica vacía y la ponen en marcha por medio de un trabajo incansable.

Terminaré esto describiendo una emoción propia. Personalmente me involucré en la siembra de la milpa que ayer destruyeron y en aquella jornada agrícola noté que el encuentro en el Plantón por el Agua se convirtió también en un semillero de propuestas para transformar la vida en los barrios aledaños (algo que ya no pueden aplastar, ni tirar por el caño). Conocí a las personas que durmieron, comieron y se hermanaron desde la defensa del manantial y pude mirar como es que en cada acto de dominación que pretenden ejercer, surge una respuesta que alimenta los sueños de muchas personas nobles.

Eso nunca saldrá en el Excelsior, ni tampoco hablarán de las otras semillas que se han sembrado desde ese día, semillas que no están al alcance de sus botas y cuyas profundidades les son inaccesibles a sus alienadas mentes. Después de todo, nos queda una esperanza; la resistencia es una respuesta orgánica, tan diversa como el maíz y tan esencial como el agua, llegará el día en el que seamos tantos dándoles la espalda y abrazándonos que resonaremos invencibles junto a esas fuerzas.

Texto de Jesús Vergara-Huerta* | Vídeos obtenidos en diferentes cuentas de Facebook y de la cuenta de Vimeo de Mariana Rivera García.

* Este texto es responsabilidad de su autor, no representa necesariamente el sentir de Tercera Vía.
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