Seguridad Nacional y Patriotismo

¿Qué es la Patria? De acuerdo con la etimología, la palabra proviene del latín y significa la tierra de los padres. El patriotismo implica, incluso que en última instancia se dará la vida por el territorio, esto en evidencia no es algo natural es en cambio algo adquirido. Si bien, no tenemos la situación que viven países como Estados Unidos y diversas naciones de la Unión Europea que se integran por altos índices de migrantes, lo cierto es que el debate sobre cómo generar, crear o fortalecer el patriotismo no está exento en el Estado Mexicano. Fernando Vizcaíno Guerra en su libro El Nacionalismo Mexicano editado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señala que el decrecimiento del nacionalismo corresponde al mismo tiempo al auge y apertura del país con la globalización, la democracia y el reconocimiento por la diversidad. En este sentido, la problemática para la nación mexicana es crear nacionalismo en un contexto de apertura dado que la inercia de la globalización sigue su curso.

La construcción de un “nosotros” nacional es un proceso tan complejo como la construcción del Estado-nación, históricamente se vincula la creación del Dios nacional precisamente a la edificación de los Estados nacionales; desde la creación de los reinos de Castilla y Aragón, la vinculación entre el protestantismo, la traducción de la Biblia a las lenguas nacionales y su revolución educativa en los siglo XVV y XVI, la configuración política de Occidente cambió y vio emerger el Estado nacional así como el Estado racional de Derecho, dos poderosas síntesis que en el siglo XXI continúan en tensión; en este lapso que se extiende por cinco siglos la idea de una identidad nacional ha sido una constante, por lo menos en los debates, y en su eficacia que procesualmente desembocó en los nacionalismos combatientes del Siglo XX.

La problemática para la nación mexicana es crear nacionalismo en un contexto de apertura dado que la inercia de la globalización sigue su curso.

Hablar de nacionalismo no es una ecuación lineal, es un tema profundo, vasto, complejo y pleno de contradicciones históricas y políticas. En todo caso, la construcción de un nosotros nacional es común a cualquier síntesis de Estado nacional de derecho, es así porque es el punto donde se construye una comunidad imaginaria donde se entrecruzan la historia, la lengua, las tradiciones, las costumbres, los valores, de ser así estamos en el reino de lo sagrado, en un punto de la convivencia humana donde la noción de pertinencia tiene una eficacia en la convivencia, en la forma de  organización social y necesariamente en la  estructura del poder político y su organización.

El autor norteamericano Walter Berns en su libro Democracy and the Constitution asienta que enseñar patriotismo implica conocer e impartir bien la historia, sin prejuzgarla, conocer las historias y biografías de los líderes, ver cómo ha sido el proceso de la adquisición de las libertades así como la comprensión de la Constitución y su formación. En suma se inserta en la corriente que señala cómo la construcción del nacionalismo es en sí un proceso educativo, el cual el inicia por el conocimiento de la propia historia.

Sin embargo, existe una diversidad de factores que pueden repercutir en la percepción sobre una Nación y con ello del sentimiento patriótico, por ejemplo, en el estudio que realizó la UNAM sobre los mexicanos de título “Los mexicanos vistos por sí mismos. Los grandes temas nacionales. Sentimientos y resentimientos de la Nación” que estudia el sentimiento de diversos mexicanos sobre su país,  se señala que cuando a los mexicanos se les pregunta “1. Con la palabra Maíz, yo asocio comida, mercado, animales. Dígame por favor, tres palabras que asocie con la palabra México” en donde el estudio revela la siguiente asociación 1) país, 2), cultura, 3) corrupción, 4) orgullo y 5) tradición. Es decir, existen elementos positivos dentro de la percepción del mexicano que permiten construir patriotismo, sin embargo también sobresalen palabras negativas asociadas.

El mismo estudio indica que entre más global, compartida y positiva es la identidad de un grupo mayor será la contribución a la cohesión del mismo. Se genera un sentimiento de lealtad, de pertenencia y de legitimación a las acciones. En este sentido, si se agrupan las menciones por campo semántico se obtienen del vocablo “México” palabras como “costumbres, orgullo, tradiciones, historia, cultura, satisfacción”.

Por último, cuando se les pregunta a esos mismos mexicanos “¿Qué tan orgulloso se siente de ser mexicano?” La mayoría, es decir 6 de cada 10 indicó que se sentían muy orgullosos de serlo; uno de cada 4 señaló que se sienten algo orgulloso, sólo 1 de cada 10 se siente poco orgulloso y solo 2.5 por ciento dijo no sentirse orgulloso. Por ello se puede indicar que, existe patriotismo, y que en evidencia el desafío radica en trabajar en esas percepciones negativas o si se quiere en estos sentimientos no positivos porque los sentimientos pueden construir y generar legitimidad crear identidad, unidad y con ello fortalecer al Estado Mexicano.

Pertenecer a una patria es un sentimiento real y efectivo asociado a las más diversas representaciones pero también a múltiples materialidades como son el territorio, la geografía, la gastronomía, la memoria colectiva, la organización del tiempo, la vida comunitaria; de ese modo el patriotismo es precisamente una forma, una política, y una expresión política y social de la noción de pertenecer a una patria, y en nuestra lengua la patria es una mujer, es por tanto simiente, origen, verdad, memoria, lealtad y sentimientos de profundo afecto; el nacionalismo es la transfiguración política de la patria, es la eficacia del Estado por lograr que la identidad se promueva, continúe y se potencie en el tiempo; no debe dejar de señalarse aquí que para diversos autores el patriotismo es un síndrome como lo es el nacionalismo, ambos de profundas consecuencias cuando se decantan en la negación del otro, en la exclusión y finalmente en el conflicto.

Por todo lo anterior, una política de seguridad nacional asume el fortalecimiento de ese nosotros nacional, implica conocer el estado de esa representación de la nacionalidad, exige analizar la eficacia del conocimiento de la propia historia, e implica el diseño y aplicación de todo un grupo políticas públicas reales y efectivas para dar cauce a la identidad; en  ese mismo sentido, supone establecer el perfil de una identidad, esto es, decidir los contenidos del cómo una nación se auto-representa, el cómo es o no plural, es cómo es o no diversa, el cómo es o no democrática, y si forma o no parte de nuevas tendencias.

En nuestro país el compromiso la se ha encaminado a la apertura, el reconocimiento de la diferencia, de la heterogeneidad y de la pluralidad, así como al diálogo intercultural, por tanto el desafío ha sido y será mayor para lograr que nuestro “nosotros nacional” prevalezca al seno de profundos procesos de globalización en las comunicaciones, en la interacción dinámica de los países, en el surgimiento de una multiplicidad de opciones y diferencias, y en la evidencia de fuertes procesos migratorios, pero sobre todo, en la necesidad de seguir siendo en lo que nos une, nos identifica y nos hacer ser nación.

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