El paro por la vida: De la cosecha amarga a las flores en rebelión

Hace menos de un siglo, pueblos enteros [hombres blancos en su mayoría] con absoluta impunidad linchaban, quemaban y colgaban cuerpos que odiaban sólo por ser distintos. En la primavera del año 1939 Strange Fruit, un poema paradójicamente escrito por un hombre blanco que mostraba el horror de aquellos tiempos, encontró eco en la poderosa y mítica voz de Billie Holiday para convertirse en la canción más importante del Siglo XX (según la revista TIMES) o cuando menos la primera canción de protesta que se volvió realmente popular.

Es difícil demostrar que el arte, o que ciertas expresiones artísticas, tienen la capacidad de transformar el mundo, pero lo que es seguro es que “Strange Fruit” es parte de un relato que liberó a las personas de ascendencia africana esclavizadas en los EUA. Por supuesto esto no significa que se hayan resuelto los conflictos raciales, porque después de todo la fractura emocional que guiaba a esas bestias blancas siguió multiplicándose hasta nuestros días, pero la lucha de aquellas personas por vivir con dignidad terminó dando una de las mayores victorias de los pueblos organizados.

Ochenta años después, nuestra época sigue padeciendo la peor de las violencias, la ejercida por personas rotas que en conjunto forman masas enteras que con su indiferencia validan y engendran una red difusa de miserables almas que acosan, golpean, violan y matan a los cuerpos femeninos que habitan estas tierras. Por eso hoy, el retrato de aquellas “extrañas frutas” se extiende hasta tocar el dolor profundo por nuestras desaparecidas y asesinadas:

“De los árboles del sur cuelga una fruta extraña. / Sangre en las hojas, y sangre en la raíz. / Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña. / Extraña fruta cuelga de los álamos. / Escena pastoral del valiente sur. / Los ojos saltones y la boca retorcida. / Aroma de las magnolias, dulce y fresco. / Y el repentino olor a carne quemada. Aquí está la fruta para que la arranquen los cuervos. / Para que la lluvia la tome, para que el viento la aspire, para que el sol la pudra, para que los árboles lo dejen caer. / Esta es una extraña y amarga cosecha”.

Amarga cosecha de una humanidad podrida que se perdió en siglos de pensarse por encima de lo esencial; una humanidad que no sólo asesina a la mujer, sino también a la tierra que le da sustento. Pero la libertad es una fuerza imparable y ha convertido esa amarga cosecha en un campo de flores en nueva rebelión, quizá la última y seguramente la más fundamental; una rebelión que hoy, día del Paro Nacional de las Mujeres, inundará las calles para declararle la guerra a la mente patriarcal que jamás podrá con la amorosa indignación que las une; después de todo, el poder de una voz pudo liberar a millones de personas en aquellos años… ¿Qué podrán lograr millones de rabiosos gritos inundando la Abya Yala?

Texto de Jesús Vergara-Huerta | Más información sobre “Strange Fruit” y su valor histórico.


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