Obama lanza plan de 120 días para enfrentar posible tormenta solar

Todas las autoridades de EE.UU. deben estar preparadas ante la llegada de una hipotética tormenta solar. El presidente Barak Obama ha dictado una orden ejecutiva, recogida en la web de la Casa Blanca, para que al país no le pille desprevenido si se produce un evento climático espacial extremo, como una gran erupción solar, que podría poner en peligro infraestructuras y tecnologías críticas.

Como explica la orden, los fenómenos meteorológicos espaciales, en forma de erupciones solares, partículas energéticas solares y perturbaciones geomagnéticas, se producen regularmente, y algunas veces se dejan notar en infraestructuras y tecnologías, como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), los satélites, la aviación y la red de energía eléctrica. Pero un evento extremo podría hacer mucho más daño y resultar catastrófico.

Por ello, Obama considera que la preparación para estos eventos necesita el esfuerzo de todo la nación, que requiere asociaciones entre los gobiernos, los gestores de emergencias, los círculos académicos, los medios de comunicación, la industria de los seguros, etc. Esto no quiere decir que una tormenta solar de semejante magnitud vaya a producirse mañana, pero el gobierno estadounidense quiere estar prevenido para que los daños sean los menores posibles cuando ocurra. Desde luego, no es imposible.

De esta forma, dicta la orden, el gobierno federal debe tener la capacidad de predecir y detectar un evento extremo de clima espacial inminente, desarrollar los planes y programas necesarios para alertar a los sectores públicos y privados, proteger y reducir los riesgos en las infraestructuras críticas antes y durante una amenaza creíble, y poder responder y recuperarse de sus efectos.

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120 días para proteger la red de energía

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El presidente Obama indicó que el 10 de febrero, todos los asignados deberán haber cumplido; tener un plan para predecir y detectar estos eventos interestelares, alertar al público, proteger la infraestructura crítica y recuperarse de los daños. Y específicamente la Secretaría de Energía deberá tener la estrategia para proteger de perturbaciones electromagnéticas a la red eléctrica.

“Dentro de los 120 días siguientes a la fecha de esta orden (13 de octubre), los jefes de los organismos sectoriales que supervisan las funciones de infraestructura de línea de vida críticos definidos por el Plan Nacional de Protección de Infraestructuras de 2013 – incluidas las comunicaciones, energía, transporte, agua y – sistemas de aguas residuales, así como los reactores nucleares, materiales y residuos del sector, evaluará su autoridad ejecutiva y reglamentaria, y los límites de esa autoridad, para dirigir, suspender o controlar las operaciones críticas de la infraestructura, las funciones y los servicios antes, durante, y después de un evento de clima espacial. Los jefes de cada organismo específico del sector deben proporcionar un resumen de estas evaluaciones a la Subcomisión”, indica.

En 1989, un transformador en Nueva Jersey quedó inutilizado dejando a 6 millones de personas en la provincia de Quebec (Canadá) sin energía eléctrica a causa de una eyección de plasma solar. En 1859 se produjo el famoso evento Carrington, que dejó fuera de servicio el telégrafo de la época mientras en el cielo se veían auroras hasta el sur de Cuba.

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Consecuencias millonarias

Además de la interrupción de las comunicaciones y las redes de energía, esas poderosas explosiones de radiación electromagnética, partículas energéticas y plasma magnetizado, tienen el potencial de corroer las tuberías de agua y alcantarillado, borrar los datos históricos almacenados en la memoria de los ordenadores, socavar las operaciones militares y de seguridad, y hacer daño a los astronautas que viajan en el espacio.

En un informe de 2013, el mercado de seguros Lloyd de Londres estimaba la población en riesgo de una tormenta masiva «entre 20-40 millones con duraciones de hasta 1-2 años», dependiendo «en gran medida de la disponibilidad de piezas de recambio de transformadores». El costo de tal recuperación oscilaría entre 600.000 millones y 2,6 billones de dólares.

Es por esto que el plan ejecutivo de La Casa Blanca, no debe ser tomado como una inminente señal de catástrofe, sino como una respuesta amplia y coordinada para preparar a ese país en caso de fenómenos de ese tipo. Por lo mismo cabe preguntarse qué capacidad de respuesta tendría un país como México plagado de corrupción en las estructuras gubernamentales y caracterizado por su falta de interés en la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

Con información de Proceso, ABC.es y el reporte oficial de la Casa blanca.


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1 comentario

  1. ---(*v*)---
    16/10/2016 at 12:36 — Responder

    Curioso, que el Sol está en un momento de muy baja actividad, y sigue disminuyendo, cuando Obama hace este llamamiento ejecutivo. Curioso también que las consecuencias de una llamarada solar sean prácticamente las mismas que producen las armas de la guerra electrónica….

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