Salvador Novo y las locas

La autopromoción es un vicio caro, sobre todo cuando la vanidad es más grande que la obra literaria.Si se invierte más esfuerzo en publicidad que en desarrollar el talento propio, tendremos como resultado un prestigioso canal de youtube. Los hits literarios de hoy en día no duran más de tres minutos. ¿Este es el malestar de nuestras letras? No es más que un simple resfriado. ¿Quién ofrecerá una taza de té con limón y miel? Tierra Adentro por supuesto, aunque la versión en papel arda en la polémica de la destrucción. No obstante, lo mejor para sudar la fiebre es tener una editorial propia.

Los hits literarios de hoy en día no duran más de tres minutos.

Comienzo con esta diatriba después de ver el videoclip –o #Booktrailer como lo llaman—  de un escritor en donde autopromociona su primera novela, que lleva por título el nombre de un automóvil. El video resulta una suerte de teaser del libro: “Me preguntan los estudiantes del taller qué fue lo que me llamó la atención para escribir sobre una persona que vive en su auto…” reza el escritor mientras fuma un cigarrillo interminable. Me llama la atención una imagen que se repite como leitmotiv: fumar a contracorriente. Fumar a toda costa. Fumar como un acto libertario. Fumar adentro del metro como una actitud ¿contestataria? Esta imagen es sólo una de tantas que se me han quedado grabadas en la memoria. Qué interesante me digo a mí mismo, habría que fumar más para escribir mejor.  

Es evidente que la frase resume el triunfo de la vejez sobre la juventud, el epígono perfecto para la vida de Novo.
“Que al espejo te asomes, derrotado”, es un verso que  toma Monsiváis de Salvador Novo para escribir un ensayo sobre quien fuera su maestro. Maese Novo, sí señor. Pero no sólo maestro de poetas, sino maestro de periodistas culturales, cronistas, edecanes, cerebroservidores y reaccionarios de buen talante. Maestro de maestros, en todo caso. Es evidente que la frase resume el triunfo de la vejez sobre la juventud, el epígono perfecto para la vida de Novo. Pero también este verso es una metáfora perfecta para etiquetar los libros autopromocionados por youtube. El espejo de la derrota está en youtube, facebook y twitter.  Un escritor sin fortuna tendrá el consuelo de mirar sus excelentes videoclips.

Me interesa hablar de Novo con la intención de rendirle un pequeño homenaje, con respecto al día de su natalicio. Incendiario de día y bombero de noche, ése es Salvador Novo (Hugo Gutiérrez Vega dijo lo siguiente “Novo fue un incendiario en su juventud y un bombero en su vejez”). Vencida su calidad literaria por el poder y la fama, el autor de Nueva grandeza mexicana legó a la posteridad un puñado de poemas, una buena cantidad de crónicas y artículos periodísticos, y un par de obras de teatro. Ah, y no podemos olvidar, una gran consigna para limpiar la ropa: “Siga los tres movimientos: remoje, exprima y tienda”. Su polígrafa obra merece nuevas relecturas. El Maese Novo es el Wilde nacional y como tal hay que regresar a sus textos, aunque sea para discutir contra sus posturas ideológicas o para reírnos plenamente de los intereses de la vanidad  y de nuestros propios intereses.  

Novo fue un personaje, cultivó su personalidad a la luz de una obra literaria que le sirvió como pedestal de su propia estatua. Monsiváis apunta: “Salvador Novo intentó, desmedidamente, convertir su vida en objeto literario o provocación artística, hacer de su vida la refinada, sagaz, irónica travesía de un intelectual que se propuso ser figura popular, de un hombre marginal que insistió en situarse en el centro de la vida social, de un escritor notable que condicionó e incluso redujo su obra al tamaño  de la imagen que de él mismo se fue haciendo”.

¿El personaje es parte esencial del trabajo literario?  Los escritores actuales tienen bastante que aprender del fundador del Teatro Ulises: un video de youtube es un ladrillo (lo peor es que muchos se trepan a él y se marean).

El Maese Novo es el Wilde nacional y como tal hay que regresar a sus textos

Amante de choferes, luchadores y militares, el autor de XX poemas venció al machismo y a la mojigatería del siglo XX, para dejarse seducir por el poder, principalmente el de sus amigos políticos. Cabe señalar que Novo nunca buscó el poder político, sino que éste lo buscaba a él. Su cercanía con Díaz Ordaz fue imperdonable para un sector importante de la intelectualidad mexicana. La siguiente anécdota, que se ha quedado inscrita en el imaginario popular pero cuya veracidad se pone en duda, es el claro ejemplo de su relación con el diazordacismo: un periodista llamó a Novo a primera hora de la mañana del 3 de octubre, para preguntarle su opinión acerca de los sucesos ocurridos en la plaza de Tlatelolco,  el escritor respondió: “es la mejor noticia que he recibido esta mañana”.

Por supuesto que sus posturas políticas son indefendibles, pero su obra literaria, en efecto, merece una defensa ante el olvido.  

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