Sorpresas y necesidades

Múltiples análisis se han realizado acerca de las elecciones de hace días y en muchos puntos coinciden diferentes articulistas, incluso los más oficiales que usan su inteligencia. El PRI sufrió una derrota amplia, como nunca e inesperada (según las muy fallidas encuestadoras). El PAN gana por un conjunto de factores, desde su alianza con el PRD hasta alentar a candidatos no muy ortodoxos (Javier Corral). La izquierda ve como el PRD va de salida y Morena, a pesar de sus problemas, avanza rumbo al 2018, sin la estructura requerida.

También la mayoría señala que el dinero (el oscuro y el otorgado por el INE), fue muy importante; la autoridad electoral no va adelante, más bien se estanca y en muchas ocasiones retrocede; no se cumplen los nuevos ordenamientos comiciales (reportar los gastos de campaña de los candidatos y otras cuestiones); la compra del voto de muchas formas no para (Coyoacán, de la mano de Valentín Maldonado y Mauricio Toledo, es un ejemplo claro); la irregular elección en el DF alentó la abstención y, además, el sistema de anuncios propagandísticos es “lo peor del horror” ( frase célebre de Eduardo Monteverde).

La inmensa mayoría habla de una democracia que permite la alternancia, del castigo a personajes de novela negra como los Duarte (Javier en Veracruz y César en Chihuahua) y Borge en Quintana Roo, la posibilidad que ahora sí se castiguen los excesos y que la nueva camada pueda realizar cambios en las entidades donde gobernarán. Asimismo, de la debacle del peñismo y sus metas incumplidas: seguridad, crecimiento económico, empleo, educación de nivel, salud (no olvidar que se incorporarán millones a los institutos conocidos pero el presupuesto de esas organizaciones continuará siendo el mismo) y un largo etcétera. Incluso como un asunto trascendente, llaman a corregir la propaganda gubernamental (sic que espanta a Televisa).

Pero se olvida que en el sistema actual, la democracia no puede avanzar teniendo el modelo de difusión (radio y televisión) que padecemos, que no es posible continuar enajenando el patrimonio nacional dándole concesiones a las mineras extranjeras y nacionales, que es absurdo ir adelante con un sistema educativo (de la primaria a la universidad) donde los alumnos y maestros son únicamente peones de un ajedrez, que el lavado de dinero es algo frecuente en los comicios y en la vida diaria- sin que las autoridades hagan nada para detenerlo- y que, para no fatigar a los lectores, el INE debe ser un organismo que posibilite el surgimiento de organizaciones contendientes, sin gastos ostentosos y con el mínimo de personal.

En estas últimas cuestiones no hemos avanzado casi nada, sino únicamente en la disputa entre los que buscan el poder con apoyos diversos.

La golpiza que recibió el PRI se ha centrado en la figura de Manlio Fabio Beltrones. Las caricaturas de Jabaz y Rapé (Milenio, 7 de junio), la de Helio Flores (El Universal, ídem) y otras muestran al político aparentemente más capaz que tenía el tricolor realmente vapuleado. Incluso articulistas que lo han defendido, ahora le critican sus desplantes. Bien merecido se lo tiene por soberbio y falto de atención a los problemas reales. Pero no se ha puesto atención en el fracaso que es Emilio Gamboa y su política de no resolver nada en el Senado.

Pocos han señalado que esto es producto de algo más profundo: La crisis del actual gobierno que llegó con paso triunfal y ha demostrado que no sabe en qué está metido, aunque continúa la estrategia de ceder todo a los factores reales de decisión.

No hay rectificación en nada. Aurelio Nuño continúa su perorata y la explosión de los maestros no cesa. Luis Videgaray nos anuncia un nuevo recorte para 2017 sin que nos repongamos de los que hemos tenido. Rafael Pacchiano señala que habrá medidas más enérgicas contra los poseedores de autos, aunque ello no disminuya la contaminación y no hay el mínimo anunció para evitar que las chimeneas rodantes de los gobiernos sean retiradas. El combate a la pobreza sigue por la misma ruta de hace 30 años, siendo que fracasó y somos el país donde la miseria aumenta. Nadie plantea un combate serio a la inseguridad, ya que los juicios orales por más importantes que sean, no atacan el asunto de fondo: la injusticia. El desempleo crece, la informalidad va al alza, los mal llamados ninis suben cada día y por más demagogia que se haga diciendo que no habrá muchachos sin escuela preparatoria y universidad, nadie lo cree.

Peña Nieto lanzó dos iniciativas antes de las elecciones: más gramaje a la mariguana y la posibilidad de la unión homoparental, incluso la pareja tendrá oportunidad de adoptar. Propuestas trascendentes que no han sido aprobadas más que en unos cuantos estados.

¿Habrá otras vueltas de tuercas a favor de los reclamos sociales? Nadie lo sabe. Pero dos serían indispensables: sacar adelante la llamada ley 3 de 3 en contra de la impunidad y lanzar una campaña, en serio y a fondo, que combata la delincuencia. De no ser así, el peñismo resultará únicamente ornamental.

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