La mujer migrante y la doble lucha por sobrevivir

María en tierra de nadie

Título original: María en tierra de nadie
Dirección: Marcela Zamora
Guión: Marcela Zamora
Producción: Marcela Zamora, Edu Ponce, Oscar Martinez
Fotografía: Keren Shayo
Montaje: Leopoldo Nakata
Diseño Sonoro y mezcla: Gina Villafañe
Música: Leticia Servín & Sigried Masías
Formato: MiniDV, Color
País de producción: México, El Salvador, Guatemala
Año: 2010
Duración: 90 min.

La migración es un acto desesperado que ha sido regularmente visto desde la mirada masculina, ser migrante y ser mujer es portar dos tragedias en un sistema que violenta desde el género y la pobreza. Marcela Zamora, documentalista que siguió a varias mujeres centroamericanas en la ruta migratoria hacia los Estados Unidos, notó que los testimonios sobre la migración los daban mayoritariamente los hombres, quizá por que la fuerza que exige el viaje impide abrir las heridas y mostrar debilidad es poner en doble riesgo la vida.

“María en tierra de nadie” recoge fuertes testimonios nunca antes mostrados de lo vivido en la cruel ruta de algunas de estas mujeres y sobrevivientes y de la impotencia de familiares que nunca más volvieron a ver a sus hijas, madres, tías, hermanas, cuando éstas emprendieron el viaje hacia el norte. “Las mujeres siempre se quedaban calladitas, en las esquinas, con su ‘matate’ encima de problemas, porque hablar para las mujeres es abrir heridas y al abrir heridas sos débil y lo menos que podés ser en el camino es ser débil. Tenés que ser dura”, contó Zamora. “Entonces la mujer no habla, nunca se presta para hablar, por eso yo quise darle voz a las mujeres para contar la historia desde este punto de vista”, agregó.

El documental cumple su función, en este caso desgarradora, de mostrar la terrible realidad que representa el paso por el territorio mexicano para llegar a la “tierra de la libertad”; y es que quizá solo desde esta perspectiva, la de cruzar un país que se destaca por la corrupción, el crimen y la impunidad, se entiende que tocar el suelo Estadounidense puede significar un sueño realizado. La experiencia yanqui será la explotación laboral, pero también la probable solución de la miseria en sus propias tierras, lo de México es tan solo la supervivencia, cuyo testimonio más duro lo representan las experiencias de mujeres secuestradas por el narcoestado, las víctimas de tráfico sexual o las mutiladas en el camino, sin poder recabar las palabras de las víctimas de feminicidio o desaparición forzada.

Pero el documento también presenta el otro lado de la migración, el de la solidaridad en los albergues migratorios, en donde destaca el heroico papel de Las Patronas, mujeres en el sur de México que ayudan dando comida a los migrantes que viajan en los trenes y que han sido objeto de múltiples reconocimientos internacionales, pero sobre todo de miles de migrantes que han sobrevivido gracias a su amorosa labor.

Zamora estuvo acompañada por Óscar Martínez, del diario salvadoreño El Faro, por la documentalista israelí Keren Shayo, los fotógrafos españoles Edu Ponces y Toni Arnau y el argentino Eduardo Soteras, como parte del proyecto “En el camino”. Fue así como el equipo de comunicadores se lanzó a hacer el recorrido que realizan miles de inmigrantes centroamericanos indocumentados a través de territorio mexicano. Como producto de dicho proyecto surgieron el libro de fotografía “En el camino. México, la ruta de los migrantes que no importan” y el libro de crónicas “Los migrantes que no importan”, que fueron editados durante siete meses por las editoriales españolas Icaria y Blume. Pero también querían imágenes vivas.

“Ellos me invitaron a hacer un cortometraje y cuando nos dimos cuenta, eso era como para 20 largometrajes. Yo comencé a viajar con ellos y me di cuenta del tema que quería tratar, que era sobre mujeres”, indicó Zamora.

El documental fue postproducido durante ocho meses entre México y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, Cuba, auspiciado por el Open Society Institute, la Fundación Ford, y el grupo de litigio en derechos humanos i(dh)eas, de México.

Con respecto al título, “María en tierra de nadie”, Zamora dijo que alude a la peregrinación de María, que busca posada para tener a Jesús; “Todo el mundo les cierra las puertas y es un poco lo que pasa con las mujeres migrantes. Las únicas personas que les abren las puertas son los miembros de la iglesia, de diferentes iglesias”.

Una vez que terminó el documental, Zamora dio seguimiento a sus personajes durante casi un año. “Porque yo creé un vínculo. Aquí vos dejás algo. El documental es un discurso, no es periodismo. Los documentales sociales en el fondo son activismo. Este documental no lo estoy haciendo para que la gente diga qué lindo, qué buenísimo, es para crear reacción”.

Zamora nació en Nicaragua, pero tiene nacionalidad salvadoreña. Estudió periodismo y comunicación en Costa Rica, donde hizo su primer trabajo audiovisual sobre los inmigrantes nicaragüenses. Ha vivido en México, donde durante un año trabajó en el documental “Xochiquetzal. La casa de las flores bellas”, de un albergue en el barrio de La Merced, en el que conviven prostitutas ancianas. También ha residido en Venezuela, donde fue asistente de dirección para un documental que abordó la nacionalización de la industria petrolera y otro sobre dos de las favelas más grandes de Caracas. Una documentalista comprometida, claramente militante de la justicia social, que se atreve, pone el cuerpo y denuncia con su excelente labor.

CLICK PARA VER EL DOCUMENTAL COMPLETO

Esta entrada llega gracias a la colaboración con Naranjas de Hiroshima (que recopila y recupera un artículo de Fabiola Pomareda, junto a una entrevista con Marcela Zamora) y Cine Nómada (que agrega comentarios a la nota).

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