¿Están violando los derechos humanos del Chapo?

Apenas unos días después de su captura, entre el torbellino de declaraciones y suposiciones en torno Kate del Castillo, Sean Penn, la Procuraduría General de la República y las intenciones del capo de incursionar en el cine; Emma Coronel Aispuro, esposa de Joaquín El Chapo Guzmán, presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por trato discriminatorio que su pareja estaría sufriendo en el penal del Altiplano. La queja tiene el número de folio 5645/2016 y fue turnada a la Tercera Visitaduría General.

Los tratos denunciados incluyen ser cambiado constantemente de celdas, en las cuales no hay puntos ciegos, ser grabado hasta cuando está en el baño, que afuera de su celda hay dos guardias y un perro, aislamiento, sin salidas al patio o al comedor, sin estímulos y la privación de ropa adecuada para protegerse del frío.

A casi un mes de que se presentara la queja, la CNDH no ha dado respuesta y en una declaración presentada el 15 de febrero ante un juez, el llamado narcotraficante “más peligroso del mundo”, ha denunciado que sufre continuas interrupciones al sueño, aislamiento y falta de sol, con efecto sobre su salud. De acuerdo con la declaración, es despertado cada cuatro horas todas las noches para el “pase de lista” y su presión sanguínea subió a 190-100. Durante el día, le toman lista cada hora.

“No entiendo por qué la actitud de quien está llevando esta práctica de estarme torturando y no dejarme dormir. Hago responsable por mi vida a quien o quienes están llevando a cabo esta práctica hacia mi persona (…) Por esta razón me duele la cabeza y los oídos y me siento sonámbulo. Me dan medicamento en la mañana, a mediodía y en la noche, pero el problema no es el medicamento. El problema es que no me dejan dormir, dejándome dormir no ocupo medicamento, no me dolería la cabeza ni los oídos” dijo en su queja por escrito.

El capo aseguró que en el último mes sólo tuvo 15 minutos de visita de su esposa, 15 de su hermana y 30 de su abogado.

El abogado de Joaquín, Juan Pablo Badillo, ya había denunciado públicamente que el narcotraficante se quejó de que no lo dejan dormir y lo “quieren volver zombie”. Después de que Badillo pudo ver a Guzmán el abogado acusó de “tortura física y mental”.

El líder del Cártel de Sinaloa está en proceso de extradición a Estados Unidos y según lo declarado por su esposa recientemente en Univisión, temen por su vida.

Con información de La Jornada y El Financiero


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