Ciudad Emergente: Las Paredes Hablan

Pintar la Memoria

En el México de hoy nos toca vivir junto a la violencia persistente y la memoria escurridiza. No es raro que un país se hunda en una profunda crisis social si la fórmula preferida de los encargados de impartir justicia es apelar a la indiferencia, que lamentablemente llega en poco tiempo; siempre fomentada por medios de información dedicados a sembrar relatos falaces, crear confusión y encubrir a los culpables.

¿Quién se acuerda ahora que el 31 de Julio en la Colonia Narvarte se cometió un crimen atroz? ¿Cuántos podrían ahora nombrar a las víctimas? ¿Cuántos recordarán que Rubén se encontraba en carácter de exiliado en el Distrito Federal, tras huir de Veracruz por amenazas directas de su gobierno actual? ¿Cuántos recuerdan las declaraciones de Nadia meses antes, que claramente señalan a Javier Duarte como el principal sospechoso del multihomicidio?

Menos de cinco meses y los reclamos se apagan, la ineptitud del Gobierno de Mancera se traduce en complicidad para un sector de la población pero pasa sin efectos frente a los ojos de la inmensa mayoría. Es doloroso pero habrá que aceptar que la impunidad, sello inconfundible de la nación, es un problema sistémico que involucra no solo a la clase política, sino a toda una sociedad que se olvida de sí misma. 12247697_907262092721744_4702419246487191578_o



Por eso hacer del espacio público una declaración es la labor del colectivo Las Paredes Hablan. Porque habrá que poner la memoria en los textos, en la música y sobre todo en los muros para rescatar no solo los nombres de Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete, Mile Virginia Martín y Rubén Espinoza, sino también los de miles de personas muertas y desaparecidas que no alcanzaron a ser olvido porque jamás fueron noticia.
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Nos borran uno, pintaremos mil” se ha vuelto la consigna que hoy Las Paredes Hablan han lanzado para seguir gestando comunidad por medio del pincel y el acrílico. Porque no solo se enfrentan a la desmemoria, sino también al miedo, ya que justo cuando se vislumbraba una colonia Narvarte rabiosamente colorida, sospechosamente aquellas personas que habían prestado sus muros para la iniciativa decidieron borrarlos sin dar explicación alguna. Pero quienes pretendieron detener la iniciativa fallaron rotundamente, porque para aquellos que participamos en esas tres primeras pintas, las capas planas que hoy las cubren son solo los fondos por donde los recuerdos fluyen. Quizá pensaron que al quitar nuestros colores nos harían tan grises como ellos, pero hoy en la esquina del Eje 7 y Tenayuca está nuestra esperanzada respuesta.

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Son cuatro ya los murales pintados hasta el momento, todos ellos autogestionados por los participantes que solidariamente aportaron material y su trabajo. Las Paredes Hablan seguirán buscando muros en la Ciudad de México para plasmar su indignación, así que si les interesa colaborar pueden seguir el proyecto en su página oficial: https://www.facebook.com/laxparedeshablan/

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