¿Qué es el Estado Islámico? Conoce su origen, sus fuentes de financiamiento y su estrategia de terror

Un especial de Tercera Vía
Ilustración original: Jonathan Gil
Fotografía original: Annick Donkers
Diseño web: Francisco Trejo

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El Estado Islámico se ha convertido en la agrupación terrorista más buscada e importante en todo el mundo. Sus ataques dentro de países occidentales han definido a ésta organización junto con Al-Aqaeda como los grupos extremistas que han logrado ingresar al corazón de países como Estados Unidos y Francia para perpetrar graves atentados terroristas contra su población.

Una de sus características más importantes es que a diferencia de otras agrupaciones -como Boko Haram, en Nigeria- ISIS recluta militantes dentro de países occidentales, lo que aumenta notablemente su capacidad bélica y de organización: se calcula que tienen un ejército real de cerca de 200 mil personas distribuidas en diversas partes del mundo. Pero, ¿Cómo surgió ISIS? ¿Que pretende? ¿Qué ideas los llevan al punto de hacer ataques kamikaces? Para entenderlo tendremos que volver un poco en el tiempo.

Breve historia de ISIS

Luego de la caída de Sadam Hussein, el gobierno de George Bush se avocó a la tarea de forjar un nuevo Estado en Iraq. Esta operación no es nada nuevo: ocurrió en Liberia, Cambodia, Ruanda, Nicaragua, Guatemala y El Salvador. Los países occidentales han pretendido en estos casos trasladar y establecer una democracia liberal con economía de mercado y conformar un nuevo gobierno apegado a esas reglas. Existe una vieja tesis -retomada por Robert Dahl en “La democracia, una guía para los ciudadanos”- de que no ha existido hasta el momento ninguna guerra entre democracias representativas, por lo que los procesos de implantación de Estados buscan consolidar procesos democráticos en lo que antes eran dictaduras o gobiernos militares.  

Para llevar a cabo esta tarea en Iraq, USA apoyó en específico a los chiitas (grupo étnico-religioso contrario al de la clase gobernante de Hussein) para la construcción del nuevo Estado Iraquí. Es por eso que los primeros ministros de este país al término del gobierno de Hussein han sido chiitas, lo que ha ocasionado el enfurecimiento de la minoría sunita, que dominó el país desde su creación, tras la Primera Guerra Mundial, hasta la invasión de 2003.  Este resentimiento y exclusión fue uno de los grandes motivos por los que posteriormente surgiría el Estado Islámico.

Mientras Estados Unidos intentaba “poner orden” en Iraq y en Medio Oriente, un grupo de prisioneros y excombatientes del Talibán y Al-Qaeda acordaron conformar lo que hoy conocemos como el Estado Islámico. Sería en la cárcel de Bucca donde Abu Bakr al-Baghdadi -Doctor en estudios islámicos por la Universidad de Bagdad- comenzaría a organizar lo que sería su califato, al agrupar a distintas fuerzas sunitas que se encontraban en luchas de insurgencia al noroeste de Iraq. Su capacidad conciliadora y su carisma lo conviertieron el nuevo líder de la oposición anti-chiita y anti-occidente.

En diciembre 2004 Baghdadi fue puesto en libertad de la prisión de Bucca e inmediatamente comenzó a crear un grupo de yihadistas -Yihad es la “obligación religiosa” de los musulmanes, por lo que “yihadista” es el neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam- en el noroeste de Baghdad para combatir a los gobiernos chiitas de Iraq. Al mismo tiempo Baghdadi se ocupó en buscar alianzas, principalmente con los grupos que perdieron todo a la caída del régimen de Sadam Hussein. La mayoría de las reuniones entre distintas fuerzas opositoras al régimen chiita comenzaron a tomar lugar en locaciones de Siria. La elección de este país como lugar de reunión de los grupos fundamentalistas iraquís se definió por el apoyo del actual presidente de Siria, Bashar al-Assad al grupo de Baghdadi para terminar con los gobiernos chiitas.

El gobierno de Siria comenzó a utilizar fuerza desmedida en contra de su población hasta el punto de usar armas químicas
Sin embargo, para mala suerte de Al-Assad, una rebelión en contra de su gobierno apareció en Siria desde 2011, debido a las influencias de los movimientos de la primavera árabe, la administración elitista chiita y la exclusión sunita. El gobierno de Siria comenzó a utilizar fuerza desmedida en contra de su población hasta el punto de usar armas químicas, las cuales están prohibidas por el derecho internacional. Los rebeldes, al no encontrar apoyo en las potencias occidentales, vieron en los grupos iraquís de Baghadi una fuerza de apoyo para derrocar a Al-Assad. Esta unión entre los rebeldes sirios e iraquís dieron origen al Estado Islámico en Siria e Iraq (ISIS por sus siglas en inglés) el cuál logro ocupar la ciudad de Raqqa -bombardeada por Francia al día siguiente de los ataques de Paris- en 2013. La debilidad del gobierno de Al-Assad al combatir a los rebeldes y a los kurdos facilitó las operaciones de ISIS para apoderarse de nuevos territorios.

Después de Raqqa, ISIS buscó expandir su poder de control hacia Iraq. Un punto importante en la consolidación de ISIS en la región ha sido el retiro de tropas norteamericanas de éste país. El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió que durante su administración se reduciría el número de efectivos militares en la zona, lo que evidenció rápidamente la incapacidad del nuevo Estado iraquí para consolidar un orden político y social en su territorio. Además, los actos de corrupción y exclusión del gobierno chiita aumentaron el enojo y radicalización de miles de sunitas. Rápidamente el Estado Islámico comenzó sus ataques en contra del gobierno iraquí hasta lograr tomar control de la ciudad de Mosul en 2014.

Una vez consolidados Mosul y Raqqa, el Estado Islámico comenzó con la instauración del Califato a manos de Baghdadi. A partir de entonces, ISIS empezó a realizar actividades intrínsecas a cualquier Estado, como la recolección de impuestos, el otorgamiento de servicios públicos y principalmente el establecimiento de un orden social. Para lograr todo esto, ISIS explotó la industria petrolera de la región para hacerse llegar de recursos y financiar sus actividades de Estado y sus ataques terroristas. De acuerdo con el Departamento del Tesoro de USA, el Estado Islámico llega a obtener 50 millones de dólares al mes por la venta ilegal de petróleo, acumulando así una fortuna de cerca de 2,200 millones de dólares.

En resumen, el apoyo de los países occidentales a los chiitias en la conformación del nuevo Estado iraquí, la exclusión de los sunitas en las acciones de gobierno y el apoyo de Al-Assad a los rebeldes iraquís, permitieron la consolidación y expansión de lo que hoy conocemos como el Estado Islámico en Medio Oriente. Los vacíos de poder creados por la guerra civil siria y las invasiones occidentales a países como Iraq y Afganistán, han permitido el surgimiento de ISIS como una fuerza no solamente terrorista sino también política, social, económica y cultural. Por otra parte, la venta de petróleo ha permitido consolidarse económicamente y financiar sus ataques como los llevados a cabo hace un par de semanas en Beirut y París.

Los nombres de ISIS

Desde la expansión de la agrupación de Baghdadi en territorio sirio, los países occidentales y las Organización de las Naciones Unidas comenzó a llamar a esta organización como el Estado Islámico de Siria y el Levante (ISIL por sus siglas en inglés) o ISIS (Estado Islámico en Siria e Iraq). Este nombre cambiado por la organización terrorista a simplemente Estado Islámico (EI) desde la toma de la ciudad iraquí de Mosúl. En la actualidad no se utiliza en la diplomacia ni en medios de comunicación occidentales porque es reconocer a un grupo terrorista como un “Estado” interlocutor.

Para contrarrestar la legitimidad buscada por la agrupación terrorista al utilizar el concepto de Estado en su nombre, se ha utilizado también el concepto “Daesh”. Esta palabra es un acrónimo árabe del nombre de la organización de Baghdadi “al-Dawla al-Islamiya fil Iraq wa al-Sham” -Estado Islámico de Iraq y el Levante- pero es rechazada por el grupo porque al conjugarse en árabe significa “intolerante” y es también muy parecido a “algo que aplastar o pisotear”.

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Estado Islámico en cifras

Si bien esta organización busca atacar objetivos militares, el 44% de sus atentados han sido hacia civiles
A pesar de que Boko Haram es la organización terrorista más letal en el mundo, ISIS es una de las agrupaciones que más muertes han causado. De acuerdo con el Global Terrorism Index, el número de asesinatos realizados por la organización de Baghdadi pasaron de 1,071 muertes en 2013 a 6,073 en 2014. Además de los decesos ocasionados por le EI, el año pasado más de 5 mil personas fueron heridas y 300 mujeres fueron secuestradas en alguno de los 1,071 ataques realizados por esta organización en 2014.

Los países en donde se han concentrado la mayoría de los ataques de ISIS son Egipto, Iraq, Siria, Líbano y Turquía. El principal mecanismo utilizado para llevar acabo sus ataques han sido las explosiones. El año pasado se llevaron a cabo 705 atentados de bomba de los cuales 117 fueron ataques suicidas, ocasionando la muerte de 1,101 personas. Si tomamos en cuenta que una de las agrupaciones más viejas y mortíferas del mundo como Al-Shabaab causó un daño de 1,021 muertes en 496 ataques, la letalidad de ISIS ha aumentado de manera alarmante en el transcurso de un año. Consideremos igualmente que si bien Boko Haram ha provocado un mayor número de víctimas en sus ataques, ISIS realizó 618 atentados más que la organización terrorista nigeriana.

Este poder se debe en parte a la enorme cantidad de militantes que ha logrado formar ISIS a través de los años. De acuerdo con datos del periódico inglés Independent, la organización cuenta con un ejército de 200 mil efectivos, a los cuales paga en promedio $400 dólares al mes. Además del salario, ISIS otorga a sus combatientes más prebendas, como la oportunidad de tener múltiples esposas. Este alto número de soldados ha sido posible por la continua expansión del territorio de esta organización: con la toma de las ciudades de Raqqa y Mosul, ISIS gobierna entre 10 y 12 millones de personas en más de 250 mil kilómetros cuadrados.

Para poder mantener el control y administración de su territorio y financiar sus actos terroristas y su lucha contra el gobierni sirio, iraquí y la coalición occidental, ISIS ha utilizado la venta de petróleo ilegal como su principal fuente de recursos. De acuerdo con cifras del gobierno de Estados Unidos, la organización terrorista obtiene entre 40 y 50 millones de dólares al mes por la venta de crudo que obtiene de los 253 pozos petroleros ubicados en los territorios bajo su dominio en Siria e Iraq, produciendo cerca de 30 mil barriles diarios, los cuales tienen un precio dentro del mercado negro que va desde los $10 hasta los $50 dólares.

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La Narrativa Visual

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Fotografía: Annick Donkers

Los ataques en París han creado una conmoción global. El ambiente en Nueva York también es de preparación por posibles ataques. En cada plaza y edificio importante están militares y granaderos vigilando y en el metro piden que los pasajeros notifiquen de cualquier persona o situación “sospechosas”.

Fotografías: Annick Donkers

En la esquina de Times Square y Broadway se dio cita un grupo de musulmanes manifestándose en contra de las acciones del Estado Islámico y distanciándose de toda declaración religiosa de  ISIS. La mayoría de ellos son originarios de Pakistan. Sus slogans dicen “El Islam enseña armonía”, “Condenamos a ISIS”, “ISIS no representa al Islam”, “Matar a una vida inocente es matar a toda la humanidad”. Se sienten estigmatizados por los acontecimientos y su manifestación actual -sin antecedentes- es quizá la primera de muchas en el futuro.

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